Golpazo a la Olimpiada Nacional

Bernardo de la Garza y Alejandro Cárdenas Foto: Germán Canseco
Bernardo de la Garza y Alejandro Cárdenas
Foto: Germán Canseco

Durante sus gestiones en la Conade, Bernardo de la Garza y Alejandro Cárdenas impulsaron una decisión arbitraria orientada a eliminar de la Olimpiada Nacional (ON) a los competidores mayores de 19 años. Para justificar este desatino argumentaron que de la ON no surgen atletas de alto rendimiento. En el fondo se halla el intento de reducir el gasto ocasionado por esa justa, así como el tiempo en que se desarrolla.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Antes de abandonar su cargo como subdirector de Calidad para el Deporte de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), el exvelocista Alejandro Cárdenas tomó una decisión que afecta a miles de atletas: eliminó las categorías juveniles de varias disciplinas incluidas en el programa de la Olimpiada Nacional (ON).

Así, esta justa se reduce a una competencia en la que los deportistas mayores de 19 años y los de mediana calidad ya no tienen cabida. Sin ningún fundamento técnico o metodológico ni criterios uniformes, Cárdenas, con el apoyo de Bernardo de la Garza, reestructuró la Olimpiada Nacional a su arbitrio.

La idea de realizar cambios en el diseño de la Olimpiada Nacional –que nació en 1996 con la idea de promover el deporte en México e incorporar a niños y jóvenes a la práctica de alguna disciplina– surgió de un grupo de directores de institutos del deporte encabezados por Saúl Castro, titular del Instituto del Deporte y la Cultura Física de Baja California, quienes se quejaban por el alto costo que representa para cada entidad la preparación de los atletas.

Además de Saúl Castro, la directora del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León, Melody Falcó; el director del Instituto Chihuahuense del Deporte y Cultura Física, Luis Alfonso Rivera; el director del Instituto del Deporte de Campeche, Jorge Carlos Hurtado; el director de la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte de Guanajuato, Ángel Robles; el director del Instituto Poblano del Deporte, Manuel Youshimatz, así como el director del deporte del IMSS, Ernesto Canto, se reunieron antes de que se realizara el Congreso del Deporte –a mediados de octubre pasado– para analizar cómo podrían reducir gastos y acortar la ON, que a veces se prolonga hasta por ocho semanas.

En su calidad de representantes regionales, estos funcionarios plantearon en el Congreso del Deporte que la ON debería regresar al esquema con el que se empezó a trabajar en 1996, y que se hiciera a un lado el alto rendimiento; es decir, que este evento, que a lo largo de 16 años se convirtió en la antesala de competencias internacionales, ya no reclute ni preseleccione a los atletas de alto rendimiento que representarán a México en las justas más relevantes.

De acuerdo con la propuesta, el trabajo con los deportistas de las categorías juveniles deberán realizarlo las federaciones deportivas, que también asumirán los costos. Éstos se pretenden reducir al eliminar en 33% el número de participantes para que las partidas presupuestales destinadas por los estados a las actividades deportivas no se canalicen por completo a la preparación de los atletas que participan cada año en la ON.

Sin embargo, lo que comenzó como una propuesta para ahorrar dinero terminó por desvirtuarse. En el congreso la discusión entre directores de institutos del deporte y presidentes de las federaciones deportivas se enfocó en cuestiones técnico-deportivas y no en las administrativas.

Los directores de institutos, todos con criterios dispares y con pocos conocimientos del deporte, secundaron la propuesta de Saúl Castro de suprimir casi todas las categorías sub 23 y sub 20 que, casualmente, el estado de Baja California nunca ha desarrollado.

En el supuesto análisis que hicieron, Castro veló por sus intereses y prácticamente logró que su entidad pueda desbancar a Nuevo León en el segundo lugar del medallero de la ON 2013.

 

Duplicidad

 

Con la eliminación de las categorías de mayores de 18 años “porque ya están muy grandes y si no han dado el ancho, ya no caben en la ON”, de paso se da al traste con la preparación de atletas de indiscutible calidad y que ya compiten a la par de los calendarios internacionales que marcan sus disciplinas.

Esta decisión, considerada en el sector como arbitraria y sin ningún sustento, fue avalada por Alejandro Cárdenas y Bernardo de la Garza. En el Consejo Directivo del Sistema Nacional del Deporte (Sinade) que se realizó en Monterrey la primera semana de noviembre, algunos de los presidentes de federaciones que sintieron sus deportes afectados impugnaron los cambios en el Pleno del Sinade efectuado el 9 de noviembre último. Ellos preguntaron qué pasaría con los cerca de 3 mil atletas que ya no participarán en la ON, porque es obligación del gobierno federal y de los gobiernos estatales brindarles todas las facilidades y recursos para que hagan deporte.

Cárdenas respondió que se crearía un programa individualizado paralelo a la ON para que las mismas federaciones se hicieran cargo de ellos; añadió que la Conade les inyectaría recursos y que competirían en una especie de campeonatos nacionales de sus categorías; es decir, los atletas sub 23 y sub 20 de 46 deportes tendrán sus propias competencias.

Sin embargo, el funcionario no mencionó cuánto costará este proyecto y de qué partida presupuestal se tomará el dinero. Tampoco informó cómo se llamará ese programa paralelo ni dijo cuáles serían sus objetivos, lineamientos y estructura para operarlo.

A pesar de que el pleno no votó a favor de las modificaciones, como consta en la minuta de esa reunión, de todos modos Cárdenas y De la Garza anunciaron las modificaciones a los anexos técnicos de cada una de las disciplinas, lo cual le cambió por completo el rostro a la ON 2013.

Estas acciones conllevan el riesgo de perder una generación de jóvenes de entre 18 y 20 años, base de las selecciones que competirán en los Juegos Olímpicos de Río 2016 porque contarán con menos recursos económicos y materiales.

Entre las disciplinas deportivas más afectadas por la decisión se encuentran las siguientes: atletismo, bádminton, baloncesto, ciclismo, squash, racquetbol, canotaje, esgrima, futbol, gimnasia artística y rítmica, handball, hockey, karate, pentatlón moderno, tenis de mesa, tiro con arco, remo, triatlón, volibol, waterpolo.

Una semana después de que se realizó el Pleno del Sinade, al menos una decena de presidentes de federación acudió a la oficina de Cárdenas para negociar cambios a los anexos técnicos de sus deportes. Algunos lo consiguieron, otros no.

Por ejemplo, los presidentes de deportes con raqueta se quejaron de que si ellos aportan 33% de las medallas que México gana en Juegos Centroamericanos y Panamericanos (aunque no son deportes olímpicos), por qué perdieron categorías (porque fueron fusionadas o eliminadas) que sí mantuvieron el hockey y el handball después de negociar con Cárdenas.

El presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Justino Compeán, envió una carta en la que pregunta cuáles fueron los criterios que determinaron la eliminación de categorías en hombres y mujeres. La Conade, ya con Jesús Mena como director general, tuvo que recular. Distintos presidentes de federaciones mantienen la esperanza de que el nuevo titular del deporte nacional eche abajo los cambios gestados durante la administración de De la Garza.

 

Iniquidad

 

Aunque en varios deportes ya se realizaron eliminatorias o campeonatos estatales para definir quiénes competirán en la ON 2013, aún hay tiempo de que la Conade ignore los “acuerdos” del Sinade y se regrese al formato con que se efectuó la ON en 2012. De no hacerlo, para 2014 muchos estados no contarán con recursos suficientes para atender a sus deportistas.

Si el origen de los cambios en la ON era el problema económico, la Conade tenía la opción de haber ayudado con recursos a los estados, pues de todas maneras deberá financiar el “programa paralelo” que atenderá a quienes no participen en la ON. En conjunto, cada año las 32 entidades, además del IMSS, el IPN y la UNAM, erogan alrededor de mil millones de pesos para participar en la ON. La Conade aporta alrededor de 119 millones que se gastan en la logística del evento: hospedaje y alimentación.

El problema del gasto pudo solucionarse al hacer que la ON dejara de ser itinerante y se realizara en las cinco o seis ciudades que cuentan con la infraestructura deportiva y la capacidad hotelera para efectuar competencias simultáneamente. De esta manera se podría reducir el tiempo en que se efectúan las competencias de esta justa.

Sin embargo, con las decisiones impulsadas por Cárdenas y avaladas por De la Garza se ocasionó un gran conflicto que deberá resolver Jesús Mena como nuevo responsable del deporte nacional.

En 2012, la ON repartió 1843 medallas de oro. Con los cambios, en 2013 se entregarán 1420 preseas de primer lugar. Los tres estados que siempre se ubican en lo más alto del medallero (Jalisco, Nuevo León y Baja California) obtuvieron el año pasado 800 metales dorados. Para este año, se estima que ganarán unos 700, es decir, 50% del total a repartir.

Las entidades con resultados más pobres (del lugar 20 para abajo) como Hidalgo, Chiapas y Nayarit, entre otras, que obtenían entre 12 y 24 medallas de oro, ganarán menos, lo mismo que las que se ubican entre los lugares nueve y 19. Ante los ojos de los gobernadores, los resultados indicarán que sus estados empeoraron en materia de deportes, cuando en realidad la reducción en las medallas obtenidas se explica porque se repartirán unas 400 menos.

En contraste, Baja California será la entidad más beneficiada, pues obtendrá más medallas que Nuevo León sin haber mejorado sus programas de entrenamiento y sin contar con más y mejores atletas. Los cambios orquestados beneficiarán a los estados más poderosos y perjudicarán a los que con trabajos habían conseguido mejorar sus presupuestos estatales. Todo ello ocasionará un impacto negativo en el deporte nacional.

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