Fiestas de la Candelaria: evangelización y tradición prehispánica

La celebración de la Candelaria. Foto: Miguel Dimayuga
La celebración de la Candelaria.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (apro). Famosa por sus tradicionales fiestas de la virgen de La Candelaria, que se celebran anualmente el 2 de febrero, Tlacotalpan, Veracruz, cumplirá este año el quince aniversario de su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realizada el 2 de diciembre de 1998.

Como lo hizo la Ciudad de México al conmemorar los veinte años de su inscripción en dicha lista –que previamente se demolieron un conjunto de más de quince inmuebles antiguos del Centro Histórico–, Tlacotalpan ha sido alterada, según denunciaron integrantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Veracruz, como la perito Carmelina Priego Medina.

La especialista dijo a los medios locales que se requiere un programa integral de rescate, que incluya la revisión del drenaje, y advirtió que los propios habitantes han modificado, sin autorización, alrededor de 40 viviendas:

“El riesgo se corre más en las modificaciones y en las transformaciones que hacen de sus casas, por lo que se pone en riesgo de perder la integridad y la autenticidad de Tlacotalpan, que es el valor universal excepcional por el cual la UNESCO te da un título; desde 2010 de la inundación a la fecha sí hay una gran cantidad de casas modificadas sin autorización de nadie, segundos niveles, muchos atrás, que mientras sea atrás no hay problema, el problema está cuando transforman el frente y cuando viene a ser una y otra y otra, entones viene la deformación y la destrucción total.”

El delegado del INAH en la entidad, José Luis Cruz Romero, ha dicho a su vez que en tanto las obras se hicieron sin la autorización de esta institución, responsable de la preservación del patrimonio histórico, no cuentan con las consideraciones técnicas de los especialistas y los actos “ameritan sanciones” porque se violaron los lineamientos de intervención.

Recientemente, la remodelación de las calles de la ciudad, con adoquines, provocó el rechazo de parte de la ciudadanía, así como la construcción de un libramiento vial, ninguna tuvo la autorización del INAH y se habló hasta de la posibilidad de que la ciudad perdiera el reconocimiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, pero Cruz Romero aclaró que ese título no está en riesgo.

Cabe señalar que de hecho no existe ese concepto en la UNESCO, lo que el organismo internacional hace cuando un patrimonio está en riesgo de perderse es añadirlo a su lista de patrimonio cultural en peligro.

Los criterios de la UNESCO para la declaratoria (tlaco.com.mx) fueron su traza urbana y arquitectura que “representan una fusión de las tradiciones españolas y caribeñas de excepcional importancia y calidad”. Agrega que “su carácter sobresaliente reside en la distribución de sus ancha calles, modestas casas de una exuberante variedad de estilos y colores y bastantes árboles maduros en espacios públicos y privados”.

La historia de la ciudad colonial se remonta a mediados del siglo XVI, aunque tiene desde luego orígenes prehispánicos que no se conocen del todo, aunque por el nombre de su río Papaloapan y otros asentamientos cercanos a éste, se presume que estuvo bajo la dominación mexica. Su nombre es una españolización de “Tlaxcotaliapan”, que significa “Tierra entre las aguas”.

El español Juan de Grijalva descubrió la desembocadura del río, Pedro de Alvarado navegó por él y en 1521 Hernán Cortés envió a Gonzalo de Sandoval para encontrar oro. Y se relata en el sitio web de UNESCO que el sitio de Tlacotalpan se formó a partir de una enorme concesión de tierras hecha alrededor de 1550 por el rey español Gaspar de Rivadeneyra. Se deseaba criar ganado pero no se logró evitar que se estableciera un pueblo de pescadores. A cambio se les obligó a construir una capilla dedicada a la virgen de La Candelaria.

Ya en el siglo XIX se construyó la catedral en honor a La Candelaria, así como el Santuario de San Cristóbal y la iglesia de San Miguelito, considerados parte de su riqueza cultural.

Chalchitlicue por Candelaria

Además de su patrimonio arquitectónico y urbanístico, Tlacotalpan se destaca por su riqueza inmaterial, en la que sobresale la festividad de la virgen de La Candelaria que se celebra con una procesión por el río Papaloapan, el 2 de febrero, que parte del muelle. El propósito es bendecir al río a fin de que no provoque inundaciones en el año.

Consigna el arqueólogo Eladio Terreros Espinosa, investigador del INAH, en un documento de esta institución que el origen de las celebraciones se inició hacia el siglo XVII con la llegada a la región de la orden religiosa de los juaninos, que al evangelizar a la población originaria sustituyeron el culto a Chalchitlicue, deidad femenina del agua, por la imagen de La Candelaria.

La celebración es prácticamente un festival, mezcla de lo mundano y lo sagrado, que comienza desde el 31 de enero hasta el 9 de febrero, en donde se combinan los rituales religiosos con manifestaciones culturales como encuentro de jaraneros y decimistas, además una cabalgata el 31 de enero en la cual numerosas parejas portan el traje típico jarocho.

Todo inicia con una misa al medio día en honor de la virgen a la cual sigue un recorrido con la imagen en andas por las principales calles del pueblo, que llega al muelle. Ahí se coloca la imagen en una piragua adornada, e inicia la peregrinación por el río.

Y cuenta el arqueólogo que en la época prehispánica se rendía culto a la Chalchitlicue con ritos también a la orilla del río. En el siglo XVII los juaninos trajeron de Barcelona, España, la imagen de la virgen de La Candelaria para evangelizar a los indígenas. Al paso del tiempo se unieron a la tradición católica otros elementos como la presentación del Niño Dios en el templo, a los 40 días de nacido.

Previo a ello, el día 1 de febrero, se lleva a cabo un desfile de mojigangas, donde estos tradicionales cabezudos gigantes, vestidos de diablos y personajes ridiculizados bailan por las calles al ritmo de las comparsas para limpiar la población y alejar los malos espíritus a fin de que la virgen pueda pasear con tranquilidad por la ciudad, al día siguiente.

Terreros Espinosa da cuenta también de los encuentros de jaraneros donde grupos de diversas partes de la región se reúnen para improvisar y hacer su mejor composición de son jarocho. Hay veladas con jaranas y decimistas, una práctica que tiene su origen a fines del siglo XVI, cuando el poeta Vicente Espinel establece la estructura de rimas de la décima, por ello a la poesía de los decimistas se le conoce como décima o espinela.

Y uno de los más famosos y reconocidos exponentes del género, el decimista Guillermo Cházaro Lagos, nacido en Acayucan, Veracruz, se arraigó justamente en Tlacotalpan desde la edad de cuatro años, donde cultivó el verso en décimas. El Festival de la Décima que se lleva cada año lleva el nombre de este popular creador, fallecido el 19 de marzo de 2010.

Otra actividad propia de las celebraciones de La Candelaria es el fandango que todas las noches se realiza en la Plaza de San Miguelito hasta entrada la madrugada. Hay además una feria.

Para este año ya se dio a conocer parte de la programación que se desarrollara en Tlacotalpan, que incluye ya también además de las celebraciones religiosas y tradicionales, la presentación de estrellas de la farándula y grupos y cantantes que se han dado a conocer a través de los medios masivos como el radio y la televisión.

Entre ellos estarán los cantantes Emmanuel y Cristian Castro, además La Arrolladora Banda Limón, el cantautor Fernando Delgadillo, el dueto Río Roma y la banda de son jarocho Sonex, originaria de Xalapa. Se llevará a cabo también la XXXIV Edición del Encuentro de Jaraneros y Decimistas, que podrá escucharse en otras partes del país a través de Radio Educación.

El festejo abarca diversos espacios como el Teatro Netzahualcóyotl, la Casa de la Cultura Agustín Lara, la Biblioteca Pública Municipal, el Foro Cultural Guillermo Cházaro Lagos, el Paso Cultural Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán, los parques Cruz Verde, Hidalgo y Zaragoza, el embarcadero El Almendrito y la Alameda Juárez, entre otros.

Se llevarán a cabo actividades culturales como el Seminario “Son y tradición doña Elena”, talleres de zapateado tradicional, presentaciones editoriales en torno al son jarocho, exposiciones artesanales, encuentro de trovadores, voladores de Papantla, la presentación de la Orquesta de Guitarras de la Secretaría de Educación de Veracruz, el Ballet Bailadores de Negro, entrega de las medallas Guillermo Cházaro Lagos, Andrés Vega Delfín y Rodrigo Gutiérrez Castellanos.

La programación completa se puede consultar en www.tlacotalpan-turismo.gob.mx/DOCS/programa2012.pdf

Crisis del son

En el marco de las fiestas de La Candelaria, en el Centro Cultural de las Artes de la Ciudad de México se realizó el fin de semana el Encuentro de Son Jarocho en homenaje a la virgen y a don Esteba Utrera.

Ahí el especialista Antonio García de León, académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, advirtió que el son jarocho vive una crisis “a nivel cualitativo”, pues si bien cuantitativamente ha crecido, se ha estancado pues requiere ser escrita, ya no basta con seguir enseñándola “de oídas”.
Consideró que hay artistas tradicionales muy buenos, pero serían mejores si leyeran música:

“Creo que es la única puerta para el desarrollo de este género, si no abrimos esta puerta seguiremos girando en lo tradicional y hay que dar un paso adelante en las fusiones”.

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