La intervención militar en las calles agravó violaciones a los derechos humanos: HRW

Militares durante un operativo antinarco en Chihuahua. Foto: Eduardo Miranda.
Militares durante un operativo antinarco en Chihuahua.
Foto: Eduardo Miranda.

Washington, (proceso.com.mx).-  La lucha militarizada contra el narcotráfico emprendida por el expresidente Felipe Calderón, además de dejar un saldo de más de 100 mil muertos,  exacerbó la impunidad y la violencia, concluyó la organización internacional defensora de derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, HRW estableció que en el caso de México los militares aún cometen serias violaciones a las garantías individuales, sin que éstas sean castigadas e investigadas.

“México ha delegado mayormente al Ejército la lucha contra la violencia vinculada al narcotráfico y la delincuencia organizada. En el marco de sus actividades de seguridad publica, las fuerzas armadas mexicanas han cometido graves violaciones de derechos humanos”, destaca el reporte anual de HRW.

El balance que hace la organización sobre la lucha militarizada contra el narcotráfico describe una realidad devastadora:

“En el marco de la lucha contra poderosos grupos del crimen organizado, las fuerzas de seguridad mexicanas han cometido numerosas violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones, desapariciones y torturas. Casi ninguno de estos abusos se investiga adecuadamente, y esto ha exacerbado el clima de violencia e impunidad que prevalece en muchas regiones del país”, puntualiza el informe anual de HRW.

Por otro lado, el informe subraya que el gobierno de México no ha hecho nada para proteger a los periodistas y a los defensores de los derechos humanos, quienes continúan siendo victimas frecuentes de amenazas y ataques por parte de organizaciones delictivas.

De acuerdo con el análisis de HRW respecto al estado de los derechos humanos en México, la tortura es una práctica común en el país, sobre todo utilizada para lograr declaraciones a modo por parte de las agencias policiales y militares.

“Las prácticas más comunes incluyen golpizas, asfixia, simulacros de ahogamiento, descargas eléctricas, tortura sexual y amenazadas de muerte. Uno de los factores que perpetua este problema es la aceptación por parte de algunos jueces de confesiones obtenidas mediante torturas u otros maltratos, a pesar de que la constitución prohíbe admitir este tipo de declaraciones”, apunta el reporte.

Entre otros de los problemas más graves sobre el estado de los derechos humanos en México, el informe de HRW establece el deterioro en el sistema de justicia penal, que de acuerdo con sus conclusiones no ofrece justicia a las víctimas de crímenes violentos y violaciones a sus garantías individuales. En este mismo contexto apunta que en las prisiones del país prevalece el problema de la sobrepoblación y la falta de higiene, sin ofrecer seguridad básica a los internos; lo que en resumen resulta en violaciones a los derechos humanos.

Por otro lado, indica que las amenazas a los periodistas y los asesinatos de informadores son un claro ejemplo de que la libertad de expresión en México es victima de serias violaciones, sin que las autoridades hagan lo puedan evitar.

Otros grupos que son vulnerables y siguen siendo sometidos a serias violaciones de sus derechos humanos son los migrantes, indígenas (sobre todo mujeres y niños), y las personas homosexuales.

 

 

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