Ópera Prima de estreno: “La cebra”

Desmitifica la Revolución
Desmitifica la Revolución

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia en el largometraje La cebra, de Fernando Javier León.

Según sus creadores, es una comedia semifársica (en cartelera desde el viernes 18) ubicada en plena Revolución Mexicana, donde dos campesinos, Leandro y Odón, sin ninguna ideología, quieren ser obregonistas y van al norte del país con una cebra que encontraron creyendo que es un caballo gringo, pero en el viaje en realidad no saben a qué ejército unirse. Conocen al general Quesada, quien quiere fundar una república nueva con los oficiales Echeverría, Portillo, Hurtado, Salinas y Zedillo.

El director y también escritor de esta trama cinematográfica manifiesta en entrevista que la primera intención de la película (producida por Cinemágico, Foprocine y Estudios Churubusco) “es entretener y luego hay más lecturas, como decir que la Revolución Mexicana en el fondo no sirvió de mucho, además, a través del tiempo ha sido traicionada por los políticos que han llegado al poder”.

Aquí se muestra un pequeño diálogo de los dos personajes:

–Odón: ¿Ton’s con quién?

–Leandro: Dicen que Obregón paga y paga bien. Es constitucionalista.

–Odón: ¿Otro ista?

–Leandro: Y con Pancho Villa, lo que te encuentras te lo quedas…

–Odón: Mejor con Villa, ¿no?

–Leandro: Pero con Obregón la paga es segura.

Odón: Ni tú ni yo… (echan una moneda al aire).

La película se rodó en Baja California, Guanajuato, Hidalgo y Puebla, con un numeroso elenco. Los protagonistas son Jorge Adrián Espíndola y Harold Torres. Los acompañan Humberto Elizondo, Paulina Gaitán, Leticia Huijara, Alejandra Ley, Hernán López, Jesús Ochoa, Raquel Pankowsky, Tomás Rojas, Manolo Solo, Graciela Orozco y Julián Villagrán, entre otros.

A decir de León, a su ópera prima le está yendo bien en los cines:

“Salimos con 40 copias en la Ciudad de México y su zona metropolitana, así como Cuernavaca, Pachuca, Querétaro y Cuautla; después siguen las proyecciones en Guadalajara, Monterrey, en fin.”

León (escritor de varios guiones, entre los que destacan las adaptaciones de novelas homónimas como Expediente del atentado, de Jorge Fons, y De la infancia, de Carlos Carrera, además, es coguionista de La ley de Herodes, de Luis Estrada) tenía el guión de La cebra años antes de que se lanzara la convocatoria para financiar películas para el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entró al concurso y no ganó, “pero sí nos ayudó mucho que esas fechas se hayan celebrado para encontrar el financiamiento”.

La historia surgió por un concurso de guión de largometraje que organizó el Instituto Nacional de los Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y luego lo trabajó en el taller del escritor y periodista Vicente Leñero, y anexa:

“Nunca había visto una película donde los héroes no fueran ni Zapata ni Villa, entonces yo quería que los héroes fueran unos simples campesinos que no saben a qué ejército unirse, y se me ocurrió poner una cebra, en fin, con todas esas ideas elaboré el relato general, porque es necesario desmitificar la historia que nos tienen acostumbrados a enseñar.

“Sólo Reed, México insurgente, de Paul Leduc, critica a la Revolución Mexicana, pero lo hace desde la toma de conciencia social de un periodista estadunidense.”

–Se ve a Salinas, Zedillo y a otros políticos, ¿cuál era su intención?

–Esa parte del filme es, desde mi punto de vista, una sátira de cómo el poder transforma a los hombres. Hay una frase que dice que todos somos capaces de sortear adversidades, pero si quieres conocer el verdadero carácter de un hombre, dale el poder, y esto también entra con el humor porque, como ciudadanos de a pie comunes y corrientes, lo único que podemos hacer contra el poder es reírnos. No nos queda de otra.

–¿Cómo ve la actual situación de los campesinos?

–Es muy triste que el campo esté abandonado. Los incentivos de todos los gobiernos son ineficientes, es un problema muy complejo, nos estamos quedando sin tortillas, sin maíz. Creo que parte de la culpa la tenemos la sociedad, nos permitimos tener a los políticos que nos gobiernan, sea del partido que sea. En lo personal a mí ningún partido político me representa.

El realizador desea que La cebra provoque una reflexión:

“Sobre cómo somos y lo poco que hemos cambiado en tanto tiempo. Ese dicho de que no hay mal que dure 100 años no se cumple, porque nosotros soportamos demasiado ya más de 100 años. Somos muy pacientes, muy conformistas, no nos movemos. Nos esperamos a que alguien resuelva las cosas.”

Comentar este artículo