Bonifaz Nuño: Pasión por el arte precolombino

Bonifaz Nuño en un retrato de octubre de 2008. Foto: Octavio Gómez
Bonifaz Nuño en un retrato de octubre de 2008.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (apro).- Además de un reconocido poeta, ensayista, historiador y traductor de los clásicos latinos y griegos, Rubén Bonifaz Nuño, fallecido el pasado 31 de enero a los 89 años de edad en la Ciudad de México, fue un apasionado estudioso del arte precolombino.

Dice el también escritor y crítico de arte Miguel Ángel Muñoz, autor del libro Elogio del espacio. Apreciaciones sobre arte, que compila una serie de ensayos del escritor nacido en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre de 1923:

“Los escritos sobre arte de Bonifaz eluden el impresionismo liricoide al que recurren muchos escritores cuando se enfrentan al arte. Al contrario, él distingue lo pictórico de lo pintoresco y se enfrenta con rigor a cuestiones como la escultura azteca, olmeca o el valor artístico y cultural de la Coyolxauhqui, en la cual encuentra la grandeza del arte azteca. Sus monumentales libros El arte en el Templo Mayor, Imagen de Tláloc, Hombres y serpientes. Iconografía Olmeca continúan siendo en la actualidad un corpus imprescindible para el estudio de la cultura prehispánica de México.”

Fundador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, que integró al Centro de Estudios Mayas con los de Estudios Literarios, Estudios Clásicos y Lingüística Hispánica, Bonifaz dio pie con sus investigaciones a la creación en Internet del Museo Virtual de la Cosmogonía Antigua Mexicana, cuyo propósito es “demostrar que en la cultura antigua mexicana desde su principio hasta su término” se expresa en la misma idea cosmogónica de que el hombre ha de cumplir sin interrupción una misión en el universo, encaminada hacia la perfección de lo inicialmente creado.

El museo, que hasta esta fecha ha sido visitado por más de 158 mil 500 cibernautas, ofrece cuatro apartados: “Coatlicue”, que para el autor es “el monumento fundamental de la antigua cultura mexicana”, de la cual se narra su historia, su hallazgo el 13 de agosto de 1790 en el palacio virreinal en la Plaza Mayor de la Ciudad de México.
Hay imágenes y animaciones que permiten ver la escultura de falda de serpientes y rostro cadavérico por todos sus ángulos y relatan cómo es que los indios “habiéndola reconocido, acudieron a ella”. Al principio los españoles creyeron que sólo porque, igual que a ellos, les parecía interesante, pero al advertir su insistencia les prohibieron que lo hicieran. Además narra todo su periplo hasta que llegó a su actual sitio en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

Otro gran apartado es “Histoyre du Mechique”, en el cual se habla de cómo surgieron los códices, de la idea de los europeos, de contar como vivían y pensaban los antiguos mexicanos (cabe mencionar que Bonifaz narra esto en primera persona, asumiéndose como uno de ellos). Tal es el origen de códices como el Florentino, de Sahagún, el Vaticano Ríos, la Historia de Durán, el Códice Mendocino y uno más del viajero y cronista francés André Thévet, franciscano nacido en Angulema autor del códice Histoyre du Mechique.

A partir de lo planteado en este códice de origen francés, cuyo autor, dice Bonifaz, nunca visitó estas tierras pero se documentó en otros códices como el Mendocino, el poeta escribe su propia hipótesis que ofrece una sola explicación cosmogónica para diversos monumentos precolombinos presentes en distintas culturas indígenas como la olmeca, la teotihuacana, la zapoteca, la maya, la del Tajín y la mexica, entre las principales.

“Al igual que en el fondo de todas las grandes culturas, en el de la antigua cultura mexicana enraíza una concepción cosmogónica explicativa del destino del hombre y del mundo. De tal cosmovisión se nutre y crece el dinámico desarrollo que revela al hombre como la entidad que, aliada con dos potencias divinas, impulsa a éstas a la acción, y les proporciona, con su cuerpo mismo, la materia para la creación del universo”

Los otros apartados son “Alfabeto”, donde se argumenta que las representaciones del arte prehispánico se centran en cuatro figuras que son el hombre, la serpiente, el felino y el ave; y “Las Culturas”, donde se habla de las culturas ya mencionadas, que comparten una cosmogonía similar.

A partir de este proyecto en internet, que puede visitarse en www.bigbangmex.unam.mx/index.php, TV UNAM creo el documental Cosmogonía antigua mexicana, realizado por Manuel Martínez Velázquez, que en abril de 2006 obtuvo el diploma de honor y trofeo de la Asociación Española de Cine Científico en el área Humanístico Social de la XII Bienal Internacional de Cine y Video Científico en Español, realizado en la ciudad de Zaragoza.

En el libro que compila diversos textos de arte escritos por Bonifaz, editado y con texto introductorio de Muñoz, el poeta escribe también de algunos artistas contemporáneos como Ricardo Martínez, Ángela Gurría y Santos Balmori. Muñoz contó en una entrevista radiofónica, que el autor alcanzó a ver su obra reunida en este volumen.

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