Director de orquesta secuestrado en Tamaulipas, otro caso de conflicto francomexicano

Tamaulipas. Solicitudes desesperadas
Tamaulipas. Solicitudes desesperadas

Hace año y medio 15 miembros de la familia Cázares fueron secuestrados en Matamoros. Desde entonces la ciudadana francesa Ludivine Barbier, casada con el director de orquesta francomexicano Rodolfo Cázares, ha tratado en vano de encontrar a su marido y a sus parientes, por los que la familia pagó rescate. Aunque denunció en México estos hechos hasta ahora Barbier no tiene noticias de Rodolfo ni de avance alguno en la investigación. Acudió entonces a la justicia francesa y la organización Rehenes del Mundo, que tratan de despertar el interés de la autoridad mexicana.

PARÍS (Proceso).- Ludivine Barbier Cázares se ve frágil y algo tímida. Quizás lo fue en una etapa anterior de su vida. Pero ahora fragilidad y timidez no caben en su existencia.

Desde hace año y medio esta traductora francesa de 33 años, casada con Rodolfo Cázares Solís –músico mexicano, director de orquesta en Alemania–, libra una terrible batalla por encontrar a su marido desa­parecido en México.

Mueve cielo y tierra. Toca a todas las puertas. Multiplica entrevistas con medios de comunicación. Logró que se otorgara a su esposo la nacionalidad francesa en forma retroactiva y que el mandatario francés, François Hollande, mencionara el caso de Rodolfo Cázares durante su reunión del 17 de octubre del año pasado con Enrique Peña Nieto, entonces presidente electo de México, en el Palacio del Elíseo. Consiguió además que la desaparición de Cázares estuviera incluida como asunto pendiente en la agenda de las relaciones bilaterales.

También pidió audiencia con el presidente mexicano. El 9 de noviembre interpuso ante la justicia gala una denuncia contra “personas desconocidas”, la cual llegó a París, a la oficina del procurador francés.

Ludivine Barbier y su marido fueron secuestrados en Matamoros el 9 de julio de 2011 con otros 15 miembros de la familia Cázares. Entre las víctimas había seis menores y un anciano de 83 años. Rodolfo y Ludivine, radicados en Bremerhaven, Alemania, vacacionaban en Tamaulipas.

Las mujeres y los niños fueron liberados la noche del 11 de julio siguiente. Pero desde el día 27 no se tiene noticia alguna de los hombres: su marido Rodolfo; su padre, Rodolfo Cázares Solís; sus tíos Héctor y Manuel Alberto Cázares Garza; y su cuñado Rubén Luna Mendoza. La familia pagó un rescate de 100 mil dólares en cinco entregas, entre el 17 y el 27 de julio, pero los secuestrados nunca aparecieron.

El 13 de septiembre de ese año, junto con su suegra, su cuñada y sus tías políticas, Barbier interpuso una denuncia ante el Ministerio Público de Matamoros. El día 30 regresó a Francia.

Empezó entonces un largo viacrucis policiaco y judicial.

 

La investigación, un misterio

 

En octubre de 2011, efectivos de la Secretaría de Marina realizaron pesquisas en las tres casas de la familia secuestrada, que nadie se atrevió a seguir habitando. Dos meses después, en diciembre, el expediente Cázares fue entregado a Gualberto Ramírez, coordinador general de la Unidad Antisecuestro de la entonces Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO y desde septiembre de 2012 SEIDO).

El 7 de mayo de 2012, 10 meses después de los hechos, Gerald Martin, cónsul general de Francia en México, anunció a Barbier que un equipo de la Policía Federal especializado en lucha contra el secuestro planeaba ir a Matamoros para investigar el caso.

“Nunca supimos si se hizo esa investigación, cuándo se hizo ni en qué desembocó. Las autoridades policiacas y judiciales mexicanas nos dan información a cuentagotas, cuando la dan. Ni siquiera teníamos copias de nuestras denuncias. Los policías vinieron a la casa donde estábamos todos hospedados para levantar las actas. No había manera de fotocopiarlas. Nos aseguraron que nos las iban a mandar en seguida, pero no lo hicieron. El cónsul general de Francia nunca pudo recuperar la mía. Finalmente la familia de mi esposo obtuvo esas copias en enero de 2012, después de cuatro meses de trámites”, deplora Barbier.

El 15 de octubre de 2012, 15 meses después de los hechos, el Juzgado Sexto de Distrito en Materia Penal del Estado de Jalisco fue designado para instruir el caso de la familia Cázares.

“¿Qué investigó Francisco Martín Hernández Zaragoza, el juez instructor del penal de Puente Grande, Jalisco? ¿Qué descubrió? ¿Avanza su instrucción? Misterio. Nadie nos dice nada. La familia de mi esposo supo que agentes de la SEIDO iban a interrogar a tres delincuentes que no estaban involucrados directamente en nuestro caso pero que podrían dar nuevas pistas para la investigación. ¿Qué pasó con esas pistas? ¿Nos dan esperanzas? Misterio.

“En ese mismo mes de octubre de 2012 nos enteramos también de que las autoridades judiciales mexicanas habían solicitado a sus homólogas estadunidenses autorización para interrogar a Rafael Cárdenas Vela, miembro del Cártel del Golfo y jefe de la plaza de Matamoros, quien está encarcelado en Estados Unidos. Según me avisó la agente de la SEIDO Rosario G. Sandoval Medina, José Eduardo Costilla Sánchez, capo del Cártel del Golfo, detenido en México, señaló a Cárdenas como responsable de nuestro secuestro. ¿Pudieron interrogar a Cárdenas? Misterio.”

Barbier recuerda que en esa misma fecha Sandoval Medina le anunció que la Agencia Federal de Investigación (AFI) había iniciado una investigación sobre el secuestro de la familia Cázares. Se muestra contrariada cuando la reportera le hace notar que la AFI desapareció oficialmente en julio de 2012 y que fue sustituida por la Policía Federal Ministerial. “Como quiera que sea, quisiera saber por qué nuestro caso interesó de repente a esa agencia de investigación y si ésta trabaja en forma coordinada con la SEIDO”, comenta.

Tras un largo suspiro continúa: “Las autoridades mexicanas sólo mencionan nuevas iniciativas, pero no hay seguimiento: No sabemos cómo avanzan las investigaciones ni si tienen resultados concretos.

“¡Llevamos tantos meses así! Es difícil soportar esa capa de silencio. Pero no renunciaré. Quiero saber dónde está mi esposo. No acepto la idea de que personas desparezcan así de la faz de la tierra. Nadie puede aceptarlo. Me siento totalmente identificada con todas las familias mexicanas que buscan a sus seres queridos, con esas familias a las que Javier Sicilia dio voz y visibilidad. En realidad soy parte de ellas.”

El regreso de Barbier a Europa fue caótico. Le tocó desmontar la casa que compartía con Rodolfo en Bremerhaven e instalarse en Francia. Radicó primero en casa de su padre en la ciudad de Reims y ahora vive con su madre cerca de Grenoble.

Al llegar a Reims interpuso una denuncia “contra personas desconocidas” ante las autoridades judiciales de esa ciudad, pero a raíz de su mudanza la denuncia fue enviada a Grenoble. Se perdió durante meses en el laberinto administrativo francés. Finalmente el pasado 9 de noviembre la denuncia llego a París y está en manos del procurador de la república francesa.

Explica Alexis Gublin, abogado de Barbier: “Estamos esperando que se registre esa denuncia y que el procurador de la república nombre a un juez para instruirla. Es un procedimiento complejo. Por el momento el procurador dirige la investigación preliminar sobre la denuncia de Barbier. Puede lanzar comisiones rogatorias internacionales e interrogar a las autoridades judiciales mexicanas”.

–¿Lo ha hecho?

–No sabemos. Mientras la denuncia de Barbier esté en manos del procurador no tenemos acceso a su expediente. En cambio, en el momento en que sea entregado a un juez instructor, podré consultarlo y conocer todos los detalles de la investigación mexicana.

–¿El hecho de que Ludivine Barbier acuda a la justicia francesa significa que desconfía de la mexicana?

–En primera instancia lo que exige mi clienta es tener acceso a su expediente y saber lo que se investigó en los últimos 18 meses. La familia de su esposo no pudo conseguir esa información en México. Tan pronto como el juez de instrucción francés inicie su investigación empezaremos a ser informados. Sabemos que el caso Cázares sigue sin ser resuelto, pero antes de emitir un juicio al respecto, y antes de intervenir, debemos saber exactamente lo que hicieron las autoridades policiacas y judiciales mexicanas.

–¿Cómo suele proceder un juez instructor en estos casos?

–Actúa en el marco de la asistencia judicial internacional: Puede pedir a sus homólogos mexicanos investigaciones o actas específicas, audiencias, careos con los testigos y la intervención de expertos. Si es necesario, el juez instructor puede viajar a México, con autorización de las autoridades mexicanas por supuesto.

–¿Ludivine Barbier interpuso una denuncia sólo en su nombre o también en nombre de su esposo, que tiene la doble nacionalidad?

–Sólo denunció su caso: fue víctima de secuestro y de tratos degradantes durante casi tres días, pero las investigaciones que le conciernen están estrechamente ligadas a las que se hacen sobre el paradero de su marido. Francia se toma muy en serio los casos de secuestros y desapariciones de sus ciudadanos en el extranjero. Existe una brigada de la Gendarmería Nacional altamente calificada para tratar estos asuntos. Aspiro a que lo más pronto posible se le confíe el caso de mi clienta.

 

La esperanza

 

Barbier confiesa que es “difícil” batallar día tras día sin desanimarse. “Lo que más me duele –dice– es enfrentar la mirada compasiva de quienes ya enterraron a Rodolfo”.

Varias ONG se sintieron incómodas ante su caso de víctima del narcoterrorismo. “Creo que les es menos problemático defender a las víctimas de abusos de gobiernos”, comenta.

La asociación Rehenes del Mundo, en cambio, le manifestó una solidaridad inmediata y adoptó a Rodolfo Cázares entre las víctimas que defiende. Esta organización agrupa, asesora y apoya a familias de franceses secuestrados fuera de su país.

Actualmente hay nueve de ellos detenidos por grupos islámicos radicales en El Sahel y Malí. Rodolfo Cázares es el décimo. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, sin embargo, hace una distinción entre terrorismo islámico y narcoterrorismo y no reconoce a Cázares como rehén.

“Es absurdo”, comenta a la corresponsal Patricia Philibert, secretaria general de Rehenes del Mundo. “Rodolfo Cázares fue secuestrado y se encuentra retenido en forma arbitraria. Pasó de la categoría de ‘sujeto’ a la de ‘objeto’ de negociaciones y rescate. Es un rehén, diga lo que diga el Ministerio de Relaciones Exteriores”.

Entre las puertas que tocó Barbier está la de Los Pinos. El pasado 5 de diciembre el cónsul general de Francia en México hizo llegar a los colaboradores del presidente Peña Nieto una carta en la que ella le solicita una entrevista.

Una semana después, el 12 de diciembre, entregó copia de esa carta al ministro Juan Andrés Ordóñez Gómez, encargado de negocios de la embajada de México en Francia y quien encabezaba la sede diplomática en ausencia del embajador Carlos de Icaza.

Con ella se encontraba Frédérique Santal, quien también firmó la carta dirigida a Peña Nieto y cuyo hermano, Olivier Tschumi, fue secuestrado en 2010 en Cuernavaca. Éste, un comerciante suizo con 20 años de residencia en México, tampoco fue liberado aunque por él se pagó un rescate de 10 mil dólares.

Al lado de Barbier y Santal estaba Javier Sicilia.

“Fue importante para nosotras sentirnos apoyadas por ese hombre que tanto respetamos –comenta Barbier–. A pesar del afecto de nuestros familiares y de algunos amigos, nos sentimos muy solas en Europa. Poca gente entiende lo que vivimos. Sicilia pasó por pruebas tan difíciles como las nuestras. Su empatía fue un bálsamo y a través de su persona nos sentimos enlazadas con miles de mexicanos que pasan por lo mismo que nosotras.”

Barbier aún no ha recibido respuesta de Peña Nieto pero se dice convencida de que el presidente mexicano no podrá negarle la entrevista.

–¿Qué espera de ese encuentro?

–Lo que espero de todo lo que emprendo: hacer surgir la verdad sobre el destino de mi marido.

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