Ordena juez exhumar los restos del poeta Pablo Neruda

Pablo Neruda. Las eternas dudas sobre su muerte. Foto: AP
Pablo Neruda. Las eternas dudas sobre su muerte.
Foto: AP

VALPARAÍSO (apro).- Los restos del Nobel de Literatura Pablo Neruda finalmente serán exhumados con el fin de realizarle una autopsia que determine las verdaderas causas de su muerte.

La noticia la proporcionó el diario electrónico El Mostrador, en nota publicada este viernes 8, que lleva la firma de la periodista Alejandra Carmona.

La fuente es el director ejecutivo de la Fundación Pablo Neruda Fernando Saez: “Efectivamente, hace 15 días nos informaron sobre la exhumación en una reunión. El ministro (Mario Carroza) emitió una orden, pero es un tema por el que se pide el mayor respeto y solemnidad posible”.

Aunque el juez Carroza –que se encuentra de vacaciones– no ha confirmado la noticia, Apro pudo comprobar su veracidad a través de fuentes judiciales ligadas a la investigación que prefirieron mantenerse en el anonimato. La diligencia estará a cargo del Servicio Médico Legal (SML), estimándose que entre marzo y abril se concretará.

La causa judicial por la muerte de Neruda se abrió el 30 de mayo de 2011, tres semanas después de que la revista Proceso publicara el reportaje: Neruda “fue asesinado”, que contenía el relato del chofer del poeta, Manuel Araya.

Según el parecer del destacado médico forense, Luis Ravanal, “la prueba de oro” en este caso la brindará el examen de la hemipelvis derecha del poeta. “Si ésta no evidencia la existencia de una metástasis se demostrará que lo que se afirma en el certificado de defunción en orden a que Neruda muere de ‘caquexia cancerosa’ es absolutamente falso”, señaló a este corresponsal en 2012.

De ocurrir esto, encontrarán más sentido la versión del chofer de Neruda y de los querellantes –encabezados por el abogado Eduardo Contreras–, quienes sostienen que Neruda fue inyectado con sustancias desconocidas poco antes de morir.

La existencia de una inyección previa a la muerte ya es un hecho de la causa –el doctor Sergio Draper reconoce haberla ordenado– pero aún no se sabe las intenciones de la misma y sus componentes.

Increíblemente esta inyección y el paro cardiaco que le sucedió no aparecen mencionados en el certificado médico de defunción de Neruda, que está fechado el 24 de septiembre de 1973 y lleva la firma del doctor Roberto Vargas Salazar.

Cabe señalar que en los 13 exámenes médicos disponibles de Neruda, que figuran en el expediente judicial de más de 600 páginas, no hay ninguno que muestre siquiera que Neruda tenía cáncer. Una radiografía de la pelvis derecha, de 1973, no evidencia ninguna anomalía asociable a una persona con cáncer metastizado. Lo mismo ocurre con el examen de sangre y el de fosfatasas ácidas, que dan cuenta de un hombre normal.

El único problema de salud que evidenciaba Neruda en sus exámenes inmediatamente anteriores a su muerte –ocurrida el 23 de septiembre de 1973 en la clínica Santa María, de Santiago– es una infección de orina que es coherente con el diagnóstico de adenoma de próstata (tumor benigno) que cita el radiólogo Luis Merino –en abril de 1973– como diagnóstico de Neruda.

Estos exámenes son coincidentes con los testimonios que afirman que Neruda estaba bien de salud cuando se encontraba en la clínica. Lo dice la enfermera Patricia Albornoz, lo expresa también el embajador mexicano Gonzalo Martínez Corbalá –a quien este corresponsal entrevistó para el libro El doble asesinato de Neruda (Ocho Libros, 2012)– y lo ratifica Manuel Araya, el chofer del poeta.

Por lo pronto, según se destaca en el mencionado libro, la propia Matilde Urrutia dio un lustro antes de morir al menos dos entrevistas en las que sostuvo que el motivo del viaje de Isla Negra a la clínica Santa María, verificado el 19 de septiembre de 1973, no fue porque Neruda estuviera enfermo:

“El profesor Vargas Salazar, que lo atendía, siempre dijo que Pablo era un hombre muy fuerte, que se estaba defendiendo maravillosamente. Lo de llevarlo a la clínica fue más que todo por resguardarlo y protegerlo”, señaló a la revista Hoy en 1979. Al diario La Tercera le diría algo similar en 1981.

De esta manera se va desplomando la tesis oficial –sostenida por la Fundación Neruda– que afirma que la muerte fue por cáncer de próstata, mal que se agudizó por la pena ocasionada por el golpe militar y la muerte de su amigo el presidente Salvador Allende.

Todos los elementos tienden a confirmar que Neruda fue asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet cuando un avión enviado por el gobierno mexicano lo esperaba en la loza del aeropuerto Pudahuél para rescatarlo.
Según relató Manuel Araya a Proceso –en mayo de 2011–, Neruda pretendía armar en México la base de un plan de resistencia internacional “al que convocaría a políticos e intelectuales de todo el mundo” con el fin de derrocar rápidamente al dictador.

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