Holanda: el padre incómodo de la futura reina

Jorge Zorreguieta y su esposa María del Carmen Cerruti, en una imagen tomada en 1979. Foto: AP
Jorge Zorreguieta y su esposa María del Carmen Cerruti, en una imagen tomada en 1979.
Foto: AP

MÉXICO, D.F. (apro).- El próximo 30 de abril la reina Beatrix de Holanda abdicará al trono a favor de su hijo Guillermo Alejandro de Orange- Nassau. No se trata de una crisis de gobierno, sino un traspaso de mando, tradicional en Los Países Bajos. La reina Beatrix ha reinado 33 años y quiere dejar el trono a su joven sucesor. Guillermo Alejandro, el primogénito de la Casa Real, se convertiría en rey sin que su progenitora muera o quede incapacitada por la edad.

Guillermo Alejandro está casado con la argentina Máxima Zorreguieta, quien se convertirá en reina. A pesar de que Máxima no pertenece a la aristocracia recibió en el año 2000 el permiso del Parlamento holandés para casarse con el heredero al trono. Pero el Parlamento no autorizó la asistencia del padre de la novia a la boda. El señor Jorge Horacio Zorreguieta Stefanini fue ministro de Agricultura en el gobierno del general golpista Jorge Rafael Videla durante la dictadura militar en Argentina.

A pedido del gobierno holandés, el profesor Michiel Baud viajó a Argentina para averiguar quién era Jorge Zorreguieta. El especialista en Latinoamérica hizo su investigación en absoluto secreto. Era importantísimo saber qué tanto Jorge Zorreguieta participó en la dictadura y si era responsable de crímenes. En su informe de 200 cuartillas, el profesor Baud retrató al ultraconservador y anticomunista secretario de la Sociedad Rural Argentina.

No se le encontró evidencias de haber cometido atrocidades o violaciones a los derechos humanos, pero su cercanía con la Junta Militar argentina fue suficiente para pedirle oficialmente que no fuera a la boda de su hija.

Ahora que el próximo 30 de abril el príncipe Guillermo Alejandro sea coronado rey y su esposa reina, los padres de ella tampoco podrán asistir a la ceremonia. Les será prohibido “por tratarse de un asunto de Estado”, dice a la reportera el doctor Dik van der Meulen, especialista en la Casa Real de los Orange- Nassau.

El Gorila

“Desde hace 123 años los holandeses hemos tenido solo reinas, cuyas madres han abdicado para dar paso a sus hijas. Según nuestras leyes, una princesa primogénita a partir de los 18 años de edad, está lista para convertirse en soberana. Nuestro último rey hombre fue Guillermo III, mejor conocido como El Gorila”, afirma Van der Meulen
–¿Quién le puso ese apodo? pregunta esta reportera.

–Los socialistas y debo decir que le quedó muy bien el mote por sus modales. En aquella época había varios mandatarios en Europa que eran verdaderos gorilas, pero ninguno era rey—dice divertido Van der Meulen. La reina Victoria de Inglaterra tenía muy buenas relaciones con la Reina Sofía, la maltratada esposa de Guillermo III y en sus cartas se refería al monarca como un “patán mal educado”

Guillermo III gobernó de 1849 a 1890, año en que murió. Lo sucedió su hija Guillermina.

Van der Meulen cuenta que “no solo Guillermo III el tatarabuelo de la reina Beatrix estuvo envuelto en el escándalo. Su padre Bernhard von Lippe- Biesterfeld fue miembro de las juventudes hitlerianas y de la Wehrmacht ( el ejército nazi) . Cuando Bernhard se comprometió con la princesa Juliana I de los Países Bajos, que en breve se convertiría en reina de Holanda, Bernardo fue a despedirse personalmente de Adolf Hitler en 1936”.

–¿Cómo sabe usted que eso sucedió?–, pregunta la reportera

–Porque se publicó en los periódicos holandeses. El compromiso de la heredera al trono era un asunto oficial. Después las tropas nazis invadieron Holanda y la familia real huyó al exilio, primero a Inglaterra y luego a Canadá.

El investigador continúa: “El príncipe Bernhard tomó distancia de los nazis durante la guerra; bueno, por lo menos públicamente. Holanda estuvo bajo el dominio nazi cinco años hasta que fue liberada por los aliados. En 1944 el príncipe Bernhard se convirtió en comandante de las fuerzas armadas holandesas.

–¿Cómo reaccionaron los holandeses ante Bernhard?

–Al principio mal; la guerra estaba muy fresca en la memoria pero después lo llegaron a querer. Su muerte por cáncer en 2004 fue muy lamentada. El pasado nazi del príncipe era un tema delicado y él afirmaba que, aunque era alemán, no tenía nada que ver con los nazis. Sin embargo, en los años noventa, el historiador Gerard Aalders, encontró en los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de los Estados Unidos (NARA, por su acrónimo en inglés) la credencial de Bernhard que demostraba su militancia en el partido nazi. Aalders publicó un libro con la editorial Boom, que yo edité, titulado El affaire Sanders. La credencial del partido fue una prueba tan contundente que Bernhard ya no pudo seguir negando su militancia.

El experto recuerda que “Bernhard de Lippe-Biesterfeld ya había protagonizado un escándalo al recibir pagos de la empresa estadunidense Lockheed, para que convenciera al gobierno holandés comprar aviones de combate fabricados por dicha compañía. El príncipe consorte recibió más de un millón de dólares por sus gestiones. Poco después de que la noticia saliera a la luz, nosotros publicamos el libro sobre su pasado nazi. Hubo una crisis
política en Holanda y la monarquía se tambaleó. Sin embargo, cuando aparecieron los escándalos Juliana I, su esposa, ya no era reina; en 1980 ya había abdicado a favor de su hija Beatrix, la actual monarca.”

Por si fuera poco, Bernhard era mujeriego; tuvo varias amantes y un par de hijas fuera del matrimonio.

Van der Meulen afirma que el príncipe Bernhard tuvo muchos amigos en México y Argentina. “Se rumora que tuvo un amorío con Eva Perón, pero aún no tenemos ninguna evidencia que lo demuestre. También se rumora que tuvo una hija en México. Espero en el futuro poder escribir la biografía del príncipe Bernhard y también viajar a México”, adelanta el investigador.

Beatrix y Klaus

Beatrix Wilhelmina Armgard van Oranje-Nassau en Lippe-Biesterfeld, todavía soberana de Holanda, se enamoró y se casó con Claus von Amsberg, un diplomático alemán que en su juventud fue un soldado nazi: perteneció a la 90 división de tanques y fue enviado a Italia en mayo de 1945. Fue capturado por los Aliados y terminó con ellos como traductor y chofer.

Habían pasado apenas 20 años de la ocupación alemana y el noviazgo de la futura reina Beatrix con un hombre que estuvo en las juventudes hitlerianas y que había combatido en el bando nazi, se convirtió en tema para el Parlamento. Las dos Cámaras tuvieron eternas discusiones mientras enviaron al historiador Loe de Jong a Italia. Como no se le encontró culpable de ningún crimen, ni de antisemitismo, concedieron a Claus von Amsberg el permiso de casarse. El 10 de marzo de 1966, durante la boda, un anarquista entró y lanzó una bomba de gas apestoso.

Beatrix y Claus pasaron su luna de miel en México.

Dik van der Meulen es doctor en letras holandesas pero su especialidad son las biografías. Con la de Multatuli, ganó el premio Ako. Actualmente investiga y redacta la biografía del rey Guillermo III (El Gorila). Van der Meulen es un abierto crítico de la monarquía. Sin embargo, las autoridades le permiten entrar a Palacio una vez por semana y consultar los Archivos Reales.

–¿Cómo es posible eso? Pregunta la reportera.

— Porque saben que mi trabajo es serio. Sí, soy un republicano, no soy un lacayo ni mucho menos un lambiscón y para la realeza eso es importante. Lo más chistoso de todo es que dos amigos y yo propusimos el proyecto de las biografías de los reyes a la Universidad de Utrecht y la Fundación Príncipe Bernhard aprobó y financió la investigación. Yo, que soy un republicano a ultranza me convertí involuntariamente en un experto en la aristocracia y lo más chistoso es que literalmente vivo de la monarquía.–, señala Van der Meulen con una sonrisa.

Recuerda luego que los holandeses ya tienen experiencia con bodas controvertidas: “Cuando Máxima y Guillermo Alejandro se casaron, un hombre arrojó un globo con pintura al carruaje real. Otro lanzó un objeto inofensivo en el desfile de los novios. La policía los atrapó y los metió dos años a la cárcel, una pena extremadamente dura para el contexto holandés. Se le puede criticar muchas cosas a la monarquía, pero aburrida no es”.

La coronación de Guillermo y Máxima será el próximo 30 de abril, el Día de la Reina, de por sí día de fiesta nacional en Holanda donde todos se visten de color naranja (el color nacional) beben, cantan y bailan. Sin embargo, la reina tiene la pena profunda de que su hijo Friso sigue en coma. El príncipe fue a esquiar a Austria en febrero del 2012 y lo sorprendió un alud. Quedó sepultado bajo la nieve, inconsciente. Lleva un año en coma y está internado en una clínica en Londres a donde su madre va a visitarlo cada fin de semana. Las esperanzas de que Johan Friso despierte son pocas.

Dik van der Meulen entre otras cosas es un experto en la cultura maya.

La prensa lo buscó en diciembre pasado para pedirle comentarios sobre el supuesto “fin del mundo” y el cierre del baktum maya.

–¿Qué les dijo a los holandeses?

–Pues que lo del fin del mundo era una jalada y que lo urgente es la situación de las comunidades indígenas, no sólo las mayas; y muy en especial, las propuestas zapatistas. Eso es lo realmente importante”.

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