La lección del IFE: ¡A monexear!

Sesión del IFE en la que se discutió el dictamen. Foto: Benjamín Flores/Proceso.
Sesión del IFE en la que se discutió el dictamen.
Foto: Benjamín Flores/Proceso.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Reflexiones sobre la exoneración del IFE al PRI por el caso Monex:

• Aberrante que después de declarar un conflicto de interés por el caso Monex, en el último momento el consejero Sergio García Ramírez haya dado el voto decisivo en favor de la exoneración.

• Aberrante que después de abstenerse por su cercanía con los propietarios de la empresa EFRA, decidiera sentarse en el pleno y dar su voto favorable al PRI.

• Aberrante que después de seis meses de no participar en las discusiones y deliberaciones sobre el caso Monex, García Ramírez fuera el fiel de la balanza de la votación y de forma intempestiva.­

• Aberrante que a sólo unos días de exonerar al PRI, Sergio García Ramírez declare que deja su puesto como consejero del IFE.

• Aberrante que la mayoría de los consejeros –en un voto de cinco a cuatro– considerara que no hubo evidencia suficiente para establecer un financiamiento irregular.

• Aberrante que para justificar el financiamiento vía las tarjetas se valieran de “contratos” laborales que el PRI elaboró después de que salió a la luz el escándalo.

• Aberrante que la mayoría del IFE considerara que era aceptable el método de financiamiento raro e inusual del PRI con la empresa Alkino, el cual justificó el partido aduciendo que le había pedido un préstamo.

• Aberrante que la mayoría del IFE no se pronunciara contra ese método de financiamiento, que ni siquiera fue reportado en su momento a la autoridad electoral.

• Aberrante que el consejero Marco Antonio Baños declarara que los partidos no tienen restricciones para suscribir acuerdos con empresas, ya que eso abre la puerta a que el “método Monex” sea usado en el futuro por cualquier partido.

• Aberrante que la mayoría del IFE considerara que la investigación sí demuestra el destino que se le dio a los recursos vía las tarjetas Monex cuando no es así.

• Aberrante que de ahora en adelante los simples “contratos” para la prestación de servicios a un partido sirvan como justificación de un gasto.

• Aberrante que ahora el PRI –ayudado por la Unidad de Fiscalización del IFE– intente “prorratear” los gastos de Monex para otras candidaturas (de diputados y senadores) y así librar la acusación del rebase de los topes de campaña.

• Aberrante que Leonardo Valdés, Macarita Elizondo, Marco Antonio Baños, Francisco Javier Guerrero y Sergio García Ramírez votaran para validar un proceso irregular que encubre actos tramposos por parte del PRI.

• Aberrante que ahora se abra la puerta a la simulación que el caso Monex ejemplificó y que podrá ser emulada sin sanción por la autoridad electoral.

• Aberrante que el presidente consejero, Leonardo Valdés, haya otorgado su voto favorable al PRI sin dar una explicación ni una justificación al respecto.

• Aberrante que la mayoría del IFE acepte que el financiamiento vía Monex fue justificado plenamente cuando los “contratos” presentados por prestadores de servicios al partido no constituyen un comprobante de la aplicación del gasto.

• Aberrante que el PRI y el PVEM evitaran que se discutiera en la sesión de la Comisión Permanente del Congreso un punto de acuerdo para abordar el caso Monex.

• Aberrante que el PRI y el PVEM ahora busquen “tapar a los tapadores”.

• Aberrante que no sepamos si el esquema de financiamiento que salió a la luz en el caso de Monex no se haya dado en otros casos también.

• Aberrante que Enrique Peña Nieto haya declarado que “no hay nada oculto, ni manejado de manera subrepticia” en el caso Monex cuando queda claro que después de que estallara el escándalo, el PRI manufacturó la documentación necesaria para tratar de tapar sus tratos turbios con empresas fantasma.

• Aberrante que la mayoría del IFE argumentara que el PRI comprobó debidamente el destino de los recursos que canalizó a través de las tarjetas Monex cuando no fue así.

• Aberrante que el IFE asumiera una decisión que avala la trampa y permite que los partidos participen en ella sin multa o sanción.

• Aberrante que la mayoría del IFE votara por respaldar una violación a la ley electoral.

• Aberrante que los consejeros Leonardo Valdés y Marco Antonio Baños consideraran que la labor de la Unidad de Fiscalización había sido exhaustiva cuando estuvo lejos de serlo.

• Aberrante que el IFE no advierta con claridad el objeto o la razón social de las empresas Alkino, Atama e Inizzio que participaron en la emisión de tarjetas Monex, y que acepte el argumento del PRI de que tan sólo les pidió un préstamo.

• Aberrante que el IFE se abstenga de multar al PRI cuando existen ya precedentes de sanciones severas y ejemplares en otros casos de campañas presidenciales.

• Aberrante que la Unidad de Fiscalización del IFE considerara que las operaciones del caso Monex no fueron ilícitas debido a que el PRI presentó facturas, cheques, transferencias bancarias, cartas-instrucción y contratos, todos ellos generados después de que estallara el escándalo en los medios.

• Aberrante que la mayoría del IFE comprara el argumento del PRI de que las tarjetas Monex fueron usadas para pagar a colaboradores para funciones de “organización y acción electoral” y que era la “forma más segura para mandar el dinero a sus operadores en todo el país”.

• Aberrante que la mayoría del IFE haya avalado una nueva forma de hacer trampa dentro de la legislación electoral existente.

• Aberrante que la mayoría del IFE haya permitido un fraude a la ley, que sentará precedentes con implicaciones muy perversas a futuro.

• Aberrante que la mayoría del IFE haya contribuido a perpetuar la impunidad con la cual actuó el PRI en la elección de 2012.

• Aberrante que el IFE implícitamente reconozca que el PRI gastó de más pero “arregló mejor sus cuentas”, como ha sugerido el analista Alberto Aziz Nassif.

• Aberrante que el IFE aplique doble rasero con los partidos de oposición y con el PRI, condenando a los primeros e indultando al segundo.

• Aberrante que con esta decisión el IFE ponga nuevamente en tela de juicio su imparcialidad y su profesionalismo.­

• Aberrante que con la postura que asumió, el IFE manda un mensaje terrible a todos los partidos: “A monexear, porque se vale”.

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