El 27% de mujeres indígenas esterilizadas sin su consentimiento: Conavim

Una mujer de la comunidad mixteca en Cochoapa, en la región de la montaña de Guerrero. Foto: Miguel Dimayuga
Una mujer de la comunidad mixteca en Cochoapa, en la región de la montaña de Guerrero.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO D.F. (apro).- La Secretaría de Gobernación dio a conocer un reporte sobre la violencia contra las mujeres en el país, según el cual sólo el 33% de ese sector de la población ha estado exenta de ese problema.

Elaborado por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), el “Estudio nacional sobre las fuentes, orígenes y factores que producen y reproducen la violencia contra las mujeres”, consigna también al menos 27% de las mujeres indígenas que tuvieron necesidad de acudir al servicio público de salud fueron esterilizadas sin su consentimiento.

Además, revela que en nueve entidades del país registran una tasa ascendente de feminicidios. Son: Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa y Sonora.

El estudio fue presentado por la subsecretaria de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Lía Limón, en el Senado de la República. Ahí, la sociológoca Florinda Riquer comentó que “la violencia representa un continuum; es decir, la misma persona puede ser objeto de violencia en la infancia, en su pareja, en el espacio escolar, laboral o violada”.

Y alertó que en el occidente de la República Mexicana las mujeres guardan silencio:

“Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato o Querétaro hay una mayor presencia de silencio frente a la violencia, en una suerte de complicidad entre instituciones médicas, la propia Iglesia, donde se trata de que la mujer no hable ni de la violación u otro abuso para defender el honor de mi marido”.

Al hacer la presentación, Lía Limón hizo referencia a las declaraciones del alcalde de Acapulco, Guerrero, Luis Walton, en relación a que muchas mujeres, además de las ciudadanas españolas, sufren abuso sexual cotidianamente.

“No podemos nadie de ningún color, de ningún poder, de ningún grupo de la sociedad, permitir que hablemos de violaciones sexuales y abusos a mujeres, como algo normal, es deber de todos evitar el prohibir que cualquiera se atreva a hablar de violaciones de mujeres como un hecho normal o que sucede cotidianamente, una sociedad que permite algo así tiene que revisar los principios y valores de las bases de donde se construye”, dijo.

El estudio revela que a partir de 2008 las tasas de homicidio repuntaron de “manera abrupta”, y en cuatro años alcanzaron niveles de hace tres décadas.

Roberto Castro, coordinador nacional del estudio, comentó que encontraron que las tasas de mortalidad por homicidio son más altas para mujeres en los grupos extremos de edad. Entre las niñas menores de cinco años representan 7.4% del total de feminicidios; mientras que en mujeres de 75 años y más representan 5.3%.

“Proporcionalmente se asesina más a niñas y, si me permiten la expresión coloquial, a viejitas que a mujeres, que a niños y ancianos”, explicó.

El incremento de las causas de muerte de las mujeres más significativo entre los años 2001 y 2010, por ejemplo, se registra en la distribución de muertes de mujeres por ataque con armas de fuego y explosivos.

“Hay indicios de las causas de homicidio más crueles y más dolorosas”, manifestó Roberto Castro.

Hasta 2008, en 20% de los municipios con más de 100 mil habitantes no registraban homicidios de mujeres, y en tan sólo tres años, ese porcentaje se redujo a 10%, a lo que el estudio llama “efecto contagio”.

La presentación del reporte fue organizada por la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Angélica de la Peña, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

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