40 años de “El Padrino”: El día que los gustos del público y el cine cambiaron

Imagen de la película.
Imagen de la película.

MÉXICO, D.F. (apro).- Robert Evans entra a la habitación exudando confianza. El buen porte de Evans hace pensar que forma parte de un anuncio de alcohol o cigarros o, bien, que dará un mensaje de vital importancia para la sociedad estadunidense.

Y, en efecto, el que en aquellos años Evans tenía que dar, era de vital importancia para la industria cinematográfica. En aquel tiempo Hollywood estaba de capa caída, vivía una caída estrepitosa.

La Paramount Pictures, compañía que Evans presidía, fue comprada por un conglomerado que poco tenía que ver con la industria del entretenimiento: la Gulf & Western cuyos directivos, una vez adquirido el nuevo juguete, pensaron que la mejor decisión que había era el cierre de la productora.

El mensaje de Evans era para los directivos de la Gulf & Western: Estaba convencido de que tenía dos proyectos que generarían grandes ganancias para la empresa, inspirados en enormes best-sellers literarios. Por un lado Love Store, y por el otro El Padrino de Mario Puzo.

Evans decidió que debía hablarles del primero, esa sería la piedra angular del estudio; el éxito que la empresa necesitaba, una de las mejores novelas que existían y, por eso mismo, una de las grandes cintas de la historia del cine.

El mensaje de Evans funcionó, los estudios sobrevivieron y la producción de El Padrino se puso en marcha.

El proyecto tenía dos particularidades: Una, se trataba de la primera vez que se hacía una película de un libro que todavía estaba en los primeros lugares de popularidad. Y dos, las cintas de gángsters, género muy desgastado en aquella época, solían estar repletadas de actores y staff no italianos, usualmente judíos; en esta ocasión, la cinta estaría dirigida por un italiano y estelarizada por italianos.

Curiosamente, ningún director italiano con experiencia quería hacer la cinta. Entonces, apareció el nombre de un joven director: Francis Ford Coppola, quien pasaba por una especie de crisis con su recién fundada compañía Zoetrope.

Coppola y un grupo de cineastas de su edad se habían mudado recientemente a San Francisco (George Lucas, creador de la Guerra de las Galaxias, entre ellos), huyendo del yugo y decadencia hollywoodense, para levantar una productora dedicada exclusivamente al cine de arte.

El realizador se encontró con un proyecto que era “una versión gangsteril con aires de Frank Sinatra”. Lo que el joven director deseaba hacer era una cinta acerca de la familia, la sucesión del poder y el capitalismo en Estados Unidos, idea que no le pareció a Evans.

Sin embargo, Coppola era prácticamente la única oportunidad que la Paramount tenía, y viceversa, pues con Zoetrope casi en bancarrota, el dinero que Coppola recaudaría podría dar nuevos aires a su bebé.

El cineasta aceptó, Paramount también, pero aun así Zoetrope no llegaría a vivir mucho tiempo más.

El legado

El Padrino se estrenó el 15 de marzo de 1972 y recaudó 86.2 millones de dólares de aquellos años, según comenta Peter Biskind en el libro Moteros tranquilos, toros salvajes.

La gente hacía filas y filas para ver el filme; seis meses después El Padrino se había convertido en la película más taquillera de la historia, superando a Lo que el viento se llevó.

El gusto del público había cambiado y El Padrino era la piedra angular de ese cambio.

El proceso fue tortuoso pues nuca se había hecho nada así, ni en temática ni en diversos aspectos relacionados con la realización; los actores no gustaban, ni Brando, ni los personajes secundarios como Richard Castellano (que interpretaba a Clemenza) y cuya frase sobre el Cannolli es memorable, y es que en esa época los extras eran extras y nada más.

El Padrino es una referencia obligada dentro del vasto mundo de la cultura pop.

La restauración

Para el año 2005, Coppola estaba muy preocupado por el deterioro de los negativos de su película. El director dice no recordar cómo se veía, situación que empeoró cuando vio la versión en VHS. Quizá, pensó, la cinta no había sido tan buena.

Ese fin de año, Dreamworks, de Steven Spielberg, pasó a formar parte de la empresa Viacom, en un movimiento que unió a Dreamworks con Paramount. Este hecho fue aprovechado por Coppola, quien habló con Spielberg para que le ayudara a hablar con los ejecutivos y se iniciara la restauración de los negativos de la cinta.

El mensaje de Spielberg fue bien recibido, y el proceso de restauración de la trilogía comenzó; fue una tarea complicada pero con resultados óptimos, de tal manera que todo quedó listo para que la película pudiera llevarse a cualquier formato posible.

Para festejar los 40 años del estreno de El Padrino, película que inspiró a regenerar la industria cinematográfica en Hollywood, se están realizando diversas corridas comerciales a nivel mundial.

A pesar de que la tecnología nos permite revivir una agradable experiencia cinematográfica a través de los formatos digitales, el cine siempre se verá mejor en el cine.

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