150 aniversario de Stanislavski

Un retrato de Constantín Serguéievich Alexéiev en 1938. Foto: Archivo
Un retrato de Constantín Serguéievich Alexéiev en 1938.
Foto: Archivo

MÉXICO, D.F. (apro).- Constantín Serguéievich Alexéiev (Moscú 1863-1938), director de escena, actor, maestro y renovador teatral, mejor conocido con el seudónimo de Stanislavski, fue celebrado en el 150 aniversario de su natalicio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Esta primera actividad viene a ser una muestra del sello que imprimirá a este recinto su nuevo director, Ángel Ancona, reconocido hombre de teatro.

El Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM; el Instituto de Investigación Akt-Zent de Berlín –a través de su programa académico The New Face of Acting Teachers–; la Unión Europea, y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, fueron los encargados de organizarla.

Stanislavski, una de las figuras emblemáticas de la escena mundial contemporánea, revolucionó la enseñanza del teatro con la creación de su propio método de actuación.

Mario Espinosa, director del CUT y conductor de la jornada, dijo que a pesar de que el pasado 5 de enero se cumplió la efeméride, pasó desapercibido no sólo en México sino en la mayor parte del mundo, “es por eso que hemos convocado a esta cita intempestiva y urgente, no para rehabilitar a este autor, pues no lo necesita, sino para reconocer su labor artística a lo largo de los años y para ratificar nuestro compromiso e interés para dialogar con sus ideas y su obra”.

Eduard Malayán, embajador de la Federación de Rusia en México, recordó la grandeza dramatúrgica de Stanislavski y su frase “todo el mundo es teatro y todos somos actores”. Habló también de cómo el Método ha hecho escuela en todo el mundo.

El método, desarrollado por Stanislavski en los últimos años de su vida se ha aplicado en distintas partes del mundo por personalidades como Toporkov, Grotowsky y Serrano. Se basa en la idea de que nuestras emociones son, en principio, tan tímidas como los animales silvestres y no dependen de nuestra voluntad. Quien intente condicionar sus acciones con sus estados emotivos –decía Stanislavski– se confunde.

En tal sentido, el actor no debe inmiscuirse en absoluto con las emociones. No debe siquiera preocuparse por ellas: “La clave de las acciones físicas está en el proceso del cuerpo.”

Lo que sí puede hacer el actor es, de manera volitiva, generar las condiciones más apropiadas posibles para la aparición de las emociones, y concentrar su atención en el modo más eficaz de atraerlas.

En ese sentido, el método plantea los siguientes enunciados básicos: los sentimientos no dependen de nuestra voluntad; el actor debe desplazar su atención a lo que hay que hacer, esto sí depende de su voluntad; el personaje fuera del accionar del actor es sólo un conjunto de palabras; en realidad, el personaje es lo que el actor hace; primero la experiencia física y después la emoción; la emoción es el resultado de la acción.

Enhorabuena por esta celebración de una de las más grandes figuras del teatro universal contemporáneo y felicidades a Ángel Ancona por el acertado inicio de su gestión al frente del Sistema de Teatro de la Ciudad de México.

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