El PRI arma su “brazo católico”

Peña Nieto, diciembre de 2009. Visita al Vaticano
Peña Nieto, diciembre de 2009. Visita al Vaticano

Ante la sucesión papal, el equipo de Enrique Peña Nieto intensificó sus contactos con el ala “mafiosa” del Vaticano. Especialistas consultados por Proceso afirman lo anterior y sostienen que el interlocutor privilegiado es el arzobispo de Yucatán, Emilio Berlié, quien se reunió hace unos días con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para hablar “de manera confidencial” en torno a los movimientos vaticanos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En el contexto de la elección del Papa Francisco, el gobierno priista de Enrique Peña Nieto ya comienza a articular un “brazo católico del PRI” liderado por el arzobispo de Yucatán, Emilio Berlié Belaunzarán. El propósito: conseguir una mayor negociación política con el nuevo pontificado y, por consecuencia, con la misma jerarquía católica mexicana.

Con esa maniobra, el gobierno federal rehabilitará de paso al grupo de obispos integrantes del llamado Club de Roma, quienes apoyaron al PRI durante el tiempo en que monseñor Jerónimo Prigione fue representante papal en México, en particular durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, quien reanudó las relaciones diplomáticas con la Santa Sede y dio reconocimiento jurídico a la Iglesia.

Así, varios analistas comienzan a alertar sobre la reanudación de esta alianza entre el salinismo y este grupo de jerarcas católicos que, por cierto, tienen nexos con el “sector mafioso” del Vaticano, al que ellos deben sus cargos eclesiásticos.

Iván Franco, autor del libro El PRI y sus obispos; el caso Berlié, dice al respecto:

“El gobierno de Peña Nieto intenta aliarse con el sector priista de la jerarquía mexicana al que pertenece el arzobispo Emilio Berlié. Es un sector muy conservador que tiene nexos con grandes empresarios y con mafias influyentes en el poder político.”

–¿Y por qué Berlié es el interlocutor idóneo?

–Porque ha sido un operador político del PRI desde que era obispo de Tijuana. Después, en 1995, lo envían como arzobispo de Yucatán, donde sigue operando para el PRI, apoyando a los gobernadores Víctor Cervera Pacheco e Ivonne Ortega; todo esto lo detallo en mi libro. Ahora Ivonne es secretaria general del partido.

“Berlié estuvo informando al gobierno sobre lo que pasó en el Vaticano en el periodo de elección papal. Y seguramente lo orientó para que a futuro tome decisiones respecto a las relaciones diplomáticas con la Santa Sede. En ese tenor se dio la pasada reunión con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.”

El investigador alude al encuentro que el pasado 17 de febrero sostuvieron Berlié y Osorio Chong en las oficinas de Bucareli, para hablar sobre la elección del nuevo pontífice y acerca del cambio de poderes en el Vaticano.

El mismo Berlié reveló a la prensa que habló con el encargado de la política interna del país sobre “esos asuntos que son estrictamente internos y de carácter confidencial”.

Y recalcó que Osorio Chong lo llamó “de emergencia” a esa junta, pues quería mantenerse al tanto de lo que ocurría en Roma. Adelantó que otros obispos y arzobispos mexicanos también serán citados en Gobernación para que le informen sobre el asunto.

Aparte de él y Osorio Chong, dijo Berlié, a la reunión asistió la subsecretaria de Asuntos Religiosos y de Población de esa dependencia, Mercedes del Carmen Guillén Vicente, supuesta hermana del subcomandante Marcos.

Para justificar el interés del gobierno en el cónclave, Berlié resaltó la educación católica que Peña Nieto recibió en instituciones de Iglesia: desde el Colegio Plancarte de Atlacomulco, atendido por las monjas de la congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, hasta la Universidad Panamericana manejada por el Opus Dei y donde estudió derecho.

“Creció (Peña Nieto) en el seno de una familia apegada a la Iglesia, como se vive en Atlacomulco. Sus padres acudían junto con sus hijos semanalmente a misa”, dijo orgulloso Berlié al periódico Milenio, que publicó la entrevista en su edición del pasado 18 de febrero.

Al día siguiente, el diario publicó una aclaración de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en la que indica que es ella la “instancia” encargada para “convocar” a reuniones entre los obispos y Gobernación. Y hasta ese momento no había convocado a ningún encuentro “para hablar sobre el tema de la renuncia de Benedicto XVI y la elección de su sucesor”. Eso sí, confirmó que Berlié y “algunos empresarios” se reunieron con Osorio Chong, aunque al margen del episcopado.

 

El operador del Vaticano

 

Tan pronto el Papa Benedicto XVI anunció su renuncia, llegó a México Jerónimo Prigione, el principal mentor de Berlié. Se dice que vino a negociar el voto de los tres cardenales mexicanos que participaron en el cónclave a favor del grupo encabezado por el cardenal italiano Angelo Sodano, quien fue secretario de Estado del Papa Juan Pablo II y, por lo tanto, superior jerárquico de Prigione (Proceso 1895).

Los analistas tampoco descartan que Prigione se haya reunido con Salinas de Gortari para trazar una estrategia diplomática entre el actual gobierno y el nuevo pontificado, ya que cada que viene a México el viejo diplomático italiano suele reunirse con su amigo el expresidente y también con sus amigos empresarios, como Olegario Vázquez Raña (Proceso 1798).

En una entrevista con el diario Excélsior –propiedad de Vázquez Raña– publicada el viernes 8, Prigione elogió la decisión de Benedicto XVI de dejar el papado y señaló que cualquier cardenal tenía posibilidades para sucederlo en el cargo, recalcando que “la Iglesia católica no es obra humana, es obra de Jesucristo”. Pero no habló sobre sus actividades en México.

Iván Franco señala que Berlié es el principal operador clerical de estos acuerdos cupulares en los que participa Prigione, entre los que figuran impedir la legalización del aborto y realizar cambios constitucionales para que se imparta instrucción religiosa en las escuelas públicas. Dice el investigador:

“El nombre de Berlié sale a relucir cada que se discuten estos temas entre los legisladores, sin duda por sus contactos con el poder político. Por lo pronto, en su arquidiócesis de Yucatán ya imprimió 200 mil ejemplares de un libro sobre educación católica, que planea introducir en las escuelas primarias de la península. Promete que solamente se distribuirá en las escuelas privadas… habrá que esperar.”

En su libro El PRI y sus obispos; el caso Berlié, escrito en 2009, antes de que llegara Peña Nieto a la Presidencia, Franco ya hablaba sobre las maniobras del arzobispo de Yucatán para que el PRI regresara a Los Pinos. Escribió: “Berlié Belaunzarán espera con paciencia el giro político que, como ya se dio en la entidad (Yucatán) hacia el PRI, se dé a nivel nacional pero en el plano presidencial”.

Estas maniobras de Berlié también eran dadas a conocer en algunos medios. Por ejemplo, en su columna Campos Elíseos, publicada el 26 de enero de 2010 en el diario El Universal, Katia D’Artigues comentó:

“Uno de los obispos que se dio a la tarea de ‘cabildear’ con gobernadores y a alto nivel las reformas constitucionales estatales para ‘proteger la vida desde la concepción’ y que fue exitoso en 16 estados se llama Emilio Berlié. Sí, el obispo de Yucatán, un hombre carismático, con muchos contactos. El mismo cuyo lema episcopal es In Nomine Domini (En el nombre del Señor)”.

Y uno de estos gobernadores opuestos al aborto era el del Estado de México, Enrique Peña Nieto. El dirigente nacional de Pro-Vida, Jorge Serrano Limón, dijo a este semanario que, como gobernador, Peña Nieto “trabajó muy estrechamente con Pro-Vida, al grado de cerrar las clínicas abortivas que nosotros detectamos en su entidad y le pedimos que cerrara” (Proceso 1850).

Y ya en campaña como candidato presidencial, Peña Nieto se reunió con el pleno de los obispos mexicanos el 19 de abril de 2012. Abiertamente les dijo: “Yo estoy a favor de la vida”, señalando que solamente mediante la “educación” se deben evitar los embarazos no deseados.

Respecto al tema de la “libertad religiosa” que viene pidiendo la jerarquía católica –la cual incluye instrucción religiosa en las escuelas públicas y el que los sacerdotes tengan cargos de elección popular–, Peña Nieto les dijo a los obispos que la apoya totalmente, pues “esa libertad beneficia sobre todo a las personas, más que a las instituciones. A la libertad religiosa plena la considero un gran logro social”.

El Vaticano y la jerarquía local esperaban actos concretos por parte de Peña Nieto cuando, menos de tres meses después de que se inició la administración federal priista, Benedicto XVI anunció sorpresivamente su renuncia, el pasado 11 de febrero. La insólita dimisión papal modificó el escenario. Y en el Vaticano los grupos en pugna por conseguir el trono pontificio empezaron a preparar el cónclave. En este contexto el gobierno mexicano recurre a los buenos oficios de Berlié.

Comenta Iván Franco:

“Resulta muy revelador que el gobierno priista haya recurrido a un prelado de perfil conservador y mafioso. Conservador, porque Berlié siempre ha golpeado la línea pastoral de la teología de la liberación; mafioso, porque, siendo obispo de Tijuana, mantuvo relaciones poco claras con los hermanos Arellano Félix, y ya como arzobispo de Yucatán guarda, al parecer, cierta relación con el llamado Zar de los Casinos.”

Fragmento del reportaje que se publcia en la edición 1898 de la revista Proceso, ya en circulación.

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