Exhiben cinturones de castidad en expoventa organizada por el gobierno de Chiapas

El cinturón de castidad exhibido en Chiapas. Foto: Especial
El cinturón de castidad exhibido en Chiapas.
Foto: Especial

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- La exhibición de cinturones de castidad en la Expo-venta de productos “Marca Chiapas” –organizada por el gobierno de la entidad– causó tal indignación entre defensoras de derechos humanos, que el catálogo completo de la empresa “Metalistería Hermosillo” de San Cristóbal de Las Casas, que trabaja el latón y la herrería, tuvo que ser retirado de la página web www.chiapasoriginal.com.mx.

“Calzón de castidad hechos en cadena con tres candados, sus medidas son 40 x 40. Son productos únicos, la nueva sorpresa del museo. Puntos de Venta: Casa Chiapas, FONAR, Fomento Banamex, Museos, Particulares”, rezaba uno de los mensajes colocados en las imágenes.

“Cinturón de castidad de corazón, recortado a base de tijeras, los candados son hechos a base de forja y amartillados con diferentes clases de martillos”, decía otro.

“Calzón de castidad de Gonse. Cinturón de castidad hecho a base de forja, con diferentes tipos de martillos”, se leía en uno más.

La activista Martha Figueroa, del Centro de Derechos de la Mujer, pidió al gobierno de Chiapas no exhibir el producto como “artesanía” y menos tenerlo en un “puesto de venta”.

“Es técnicamente apología de un delito. Es un artefacto de tortura con visión de género, específicamente para castigar y controlar cuerpos femeninos. Aunque no se lo pongan (las mujeres), aunque sea para intimidar o amenazar, no puede tener otro efecto o intención”, dijo.

La psicóloga y teatrera Dulce Bonifaz exigió retirar las piezas, pues sólo de esa manera, añadió, puede mantenerse la congruencia del discurso institucional.

“Claro que hay libertad para que los use quien los quiera usar y para venderlos quien los quiera vender. Lo que no es permisible es que el estado olvide la lucha de equidad, respeto y visibilidad a favor de intereses de mercadotecnia. Marca Chiapas es una marca comercial”, apuntó.

Subrayó:

“Quien lo hizo (el cinturón de castidad) es libre de hacerlo; quien lo compre, libre de comprarlo; quien se lo paga, libre de ponérselo, pero la función del Estado es respetar las normas de lucha y batalla por la visibilidad, respeto y equidad”, sostuvo.

Por su parte, la activista por la diversidad sexual, Tere Campos, añadió: “Me uno a quienes estén a favor de hacer algo para que no sigan exponiendo ni mucho menos costeando la producción de este objeto en esta institución. Pago impuestos y no estoy de acuerdo con que lo poco o mucho que yo aporte, se utilice para revivir un objeto que significó muerte, amargura, frustraciones y castigo a tantas mujeres, al no poder decidir sobre su cuerpo y muchos menos en algo tan personal e íntimo como es su propio erotismo y sexualidad”.

Lyz Mendez, de la organización Keremetic A. C., y la activista Patricia Chadomí, censuraron y reprobaron el hecho de que el gobierno tenga como políticas públicas fomentar la producción y uso de dichos cinturones de castidad.
La campaña contra la exhibición de los productos en las redes sociales no tardó mucho, cuando Casa Chiapas, promotora de la ‘Marca Chiapas’, retiró el catálogo de su página web.

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