Rafa Lara defiende su epopeya fílmica del 5 de mayo

Rafael Lara, cineasta. Foto: Alejandro Saldívar
Rafael Lara, cineasta.
Foto: Alejandro Saldívar

Cuestionado por recibir apoyos económicos de la exdirectora del Conaculta Consuelo Sáizar “sin un sistema de adjudicación claro y transparente” e incluir personajes ficticios en su filme 5 de mayo: La batalla, el realizador de dicha película de próximo estreno, Rafa Lara, refuta, señalando que “a mí nadie me ha regalado nada en mi trabajo”. En su visión cinematográfica del triunfo del general Zaragoza en Puebla ante la invasión francesa en 1862, afirma, se ciñó estrictamente a la historia.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Rafa Lara ha enfrentado críticas negativas con su largometraje “bélico-histórico” 5 de mayo: La batalla, “la más grande y compleja producción cinematográfica de la historia del séptimo arte mexicano”, pero se encuentra satisfecho porque “con un gran rigor histórico” el cineasta considera que ha creado “una buena película de guerra que dignifica la historia mexicana”.

Y rinde homenaje a los héroes anónimos caídos en todas las luchas del país.

Según Lara, el filme (que estrena el próximo 3 de mayo en México y Estados Unidos) costó alrededor de 80 millones de pesos; aunque durante sus nueve semanas de rodaje en 2012, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de obras Audiovisuales señalaban que el proyecto había sido favorecido económicamente por la expresidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) Consuelo Sáizar, “sin un sistema de adjudicación claro y transparente”, como Morelos: Herencia de libertad, de Antonio Serrano, y Colosio: El asesinato, de Carlos Bolado (Proceso 1881).

Además, en 5 de mayo… también se utilizó cerca de 150 miembros del Ejército Mexicano y caballos de esta institución (Morelos… hizo lo mismo, utilizó como extras a 70 soldados también del Ejército Mexicano). Y más: se confía poco en la calidad de la cinta porque la productora y distribuidora fue Televisa y por lo tanto, “será totalmente comercial”.

A Lara, quien ha realizado La milagrosa, Labios rojos y El quinto mandamiento, no le interesan los dimes y diretes:

“Que si fuimos o no beneficiados por Conaculta, a mí me tienen eso sin cuidado. Todo mi equipo sabe todo lo que trabajamos. A mí nadie me ha regalado nada en mi trabajo, no vengo de una familia de artistas o de ricos. Me he construido una carrera que hasta el día de hoy permanece limpia, sólida, y soy muy serio y estricto conmigo mismo.”

5 de mayo… es una idea del Gobierno del Estado de Puebla que concretó Estudios Churubusco, está en español y un poco en francés, con subtítulos en inglés. La cinta se ubica en 1862, cuando el ejército francés de Napoleón III invade el país para instaurar una monarquía junto con los conservadores mexicanos, con la finalidad de tomar Estados Unidos y unirse al Ejército Confederado del Sur en la guerra civil norteamericana. El general Ignacio Zaragoza prepara la defensa de la patria en la ciudad de Puebla al mando de un ejército inexperto, inferior en número y con menos armas.

Se ve cómo en los meses previos a la batalla del 5 de mayo surge el amor entre Juan y Citlali, dos personas del pueblo que se unen a la defensa, cual misión imposible. Hay un numeroso elenco mexicano, donde se destacan: Angélica Aragón, Kuno Bécker, Javier Díaz Dueñas, Liz Gallardo, Gines García Millán, Mauricio Isaac, Daniel Martínez, Jorge Luis Moreno, José Carlos Montes, Javier Oliván, Christian Vázquez y Mario Zaragoza. También participan los actores europeos Ginés García Millán, William Miller, José Carlos Montes Roldán.

Coproducen el Gobierno del Estado de Puebla, GALA Films, Estudios Churubusco Azteca (Conaculta), Equipment & Film Design, Labodigital y Televisa Films.

El guión lo escribió el mismo Lara, con el avaluó de los historiadores Pedro Ángel Palou y Eduardo Merlo. Antes de la filmación en Puebla y Veracruz en los meses de mayo y junio de 2012 hubo 3 meses de preproducción; en las semanas más complejas del rodaje intervino un equipo de 700 personas. La batalla de Puebla en la cinta dura 45 minutos, además de otras tres batallas o secuencias de acción que aparecen a lo largo del filme.

Fueron utilizadas alrededor de 300 bombas o efectos explosivos y se contó con un equipo base de 16 stunts actuando al mismo tiempo, rodeados de aproximadamente 300 extras que encarnaron a soldados franceses y mexicanos. Se gastaron 900 litros de sangre artificial para las escenas de los enfrentamientos. Durante la postproducción se crearon más de 300 efectos especiales o retoques digitales, y sumaron más de 200 los canales de audio utilizados en el complejo diseño sonoro.

Al estilo americano

A decir del productor Francisco Gallástegui, la idea de hacer la película sobre el 5 de mayo ya llevaba entre 15 y 20 años, “y hace como dos años el Gobierno de Puebla empezó a buscar directores y fuimos escogidos”. Se le pregunta a Lara cómo llegó a dirigir el filme de dos horas y 5 minutos, y rememora emocionado:

“Nació en el marco del 150 aniversario de la Batalla de Puebla. Entre las celebraciones se dijo que se realizara la película en torno al 5 de mayo. Si los estadunidenses ruedan sus cintas para honrar su historia y sus héroes, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo? Sé que tuvieron contacto con cuatro o cinco cineastas importantes, y alguien me sugirió; vieron mis películas y les gustaron, me llamaron, y me pidieron que presentara una propuesta.”

Lara les ofertó su propia visión de la batalla de Puebla:

“Primero que nada era tener un gran rigor histórico; pero no deseaba crear una película institucional, ni una clase de historia, sino rodar un buen filme de guerra que dignificara la historia mexicana y que funcionara en todos los niveles. En términos de dramaturgia, les resalté que iban a estar los héroes que conocemos de la batalla y de la época, pero que no iban a ser los personajes principales, y esto les pareció interesante.”

Les resaltó que sería un reconocimiento al mexicano que luchó cuerpo a cuerpo y que nadie recuerda ni cómo se llama:

“Señalé: ‘Vamos a darle voz a los sin voz, a ofrecer un homenaje no sólo a los mexicanos caídos del 5 de mayo, sino a los mexicanos caídos a lo largo de tantas luchas y que han dado su vida, su trabajo, su dignidad, su fortaleza por construir un país mejor’. Sobre eso trata 5 de mayo… El hecho de que la visión fuese muy personal, les atrajo.”

Lara trató de realizar un retrato realista e intimista de lo que se vivió ese año de 1862, pues quiso que la cámara fuera como una máquina del tiempo para transportar al espectador al siglo XIX, “y hacerlo entender y pensar cómo era vivir y morir en medio de la guerra contra los franceses. Esa era la base de la propuesta, les gustó mucho, además de laborar con un rigor histórico”.

El estilo visual de 5 de mayo… se caracteriza por el uso de la técnica conocida como “cámara al hombro”, renunciando por completo a utilizar grúas, como tradicionalmente se trabaja en este tipo de cintas. Lara narra que cuando presentó su primer corte, lo primero que le hicieron las autoridades poblanas fue “que voltearon a preguntarle a los historiadores históricos: ¿qué tal la película? y la respuesta fue: ‘Sí tiene un rigor histórico absoluto, no sólo en los hechos históricos, también en las costumbres, en los detalles y en cómo era la vida del México de entonces’. Me hicieron señalamientos. En tanto, yo no quería cometer una burrada. Fue un trabajo de investigación, no nada más mío, sino de todo el equipo, del diseño de producción y de arte”.

Realidad y ficción

–Habla que elaboró 5 de mayo… con rigor histórico. Sin embargo, hay una historia de dos jóvenes, una mujer y un varón que son ficticios.

–Cuando uno va a la escuela y aprende sobre la adaptación literaria, de las primeras cosas que nos dicen es que para ser fiel, debes ser infiel. Si se transporta una novela tal cual probablemente se fracase, eso ha pasado muchas veces. Lo mismo pasa con la historia: de repente se pretende hacer como una lección de historia y eso termina por fracasar. Además, el cine tiene otro tipo de armas que los libros no, y debemos de hacer uso de ellas.

“Esa mujer y ese varón ficticios no son personajes históricos conocidos, pero tampoco son personajes irreales, sino reales de esa época, corresponden perfectamente con la realidad de lo que se vivía en el México de entonces. Debe entenderse que 5 de mayo… no es una lección histórica, es una película bélica que honra con dignidad la historia mexicana y contiene un gran rigor histórico, pero también entretiene.”

El cine nunca es objetivo, ni el documental “porque siempre hay un punto de vista, y este es el punto de vista del director, que en este caso se llama Rafa Lara”, agrega.

–¿De plano no se puede crear un largometraje histórico dinámico sin personajes ficticios?

–El problema es cuando deformas o manipulas la historia, y eso no lo hicimos nosotros. Ninguno de nuestros personajes ficticios infiere en los hechos históricos. Si se quiere complementar, hay que ir a una librería a comprar un libro o se acude a la biblioteca. Estoy tranquilo porque no existe un solo hecho en 5 de mayo… que no sea cierto.

“Cuando uno hace un filme uno corre riesgos de todo tipo y uno de ellos es que guste y que no guste. Uno debe ser de una pieza en ese sentido con nuestra creación y afrontar las consecuencias buenas y malas, pero desde un principio teníamos claro que no sólo era una película, sino un legado histórico para las futuras generaciones y no nada más para los mexicanos.”

–Está Porfirio Díaz y Benito Juárez…

–A los poblanos les dimos su debida dimensión. Lo mismo a Porfirio Díaz, el villano por antonomasia, quien ahora sucede que es el héroe de la película. Juárez, a quien siempre lo tienen como un personaje acartonado y siempre habla de paz, lo presentamos más sagaz, con mucha más malicia en el mejor sentido de la palabra que dice ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’ pero éstos (los franceses) ya se pasaron el derecho ajeno por todos lados; entonces va haber guerra y sacamos la pistola y le entramos…

“El general Ignacio Zaragoza es un héroe, pero también con inseguridades. El filme todo el tiempo trata en ese sentido como de sacralizar la historia, de romper con estos mitos y con estos hitos históricos a partir, repito, no de una rebeldía gratuita de mi parte sino de un absoluto conocimiento de causa y de una asesoría histórica que nos permite tener la tranquilidad de que el cien por ciento de cada uno de los detalles es totalmente apegado a los hechos históricos.”

Lara leyó todo lo que pudo y tuvo cantidad de pláticas con historiadores para el guión.

Fragmento de un reportaje que se publica en la edición 1899 de la revista Proceso, ya en circulación.

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