El Son de La Negra, más famoso que el Jarabe Tapatío

El son de La Negra. Foto: AP
El son de La Negra.
Foto: AP

MÉXICO, D.F. (apro).- Uno de los más conocidos símbolos del nacionalismo musical, el popular son de La Negra, que marca la llegada del mariachi a los festejos, ha sido rescatado por el investigador Jesús Jáuregui, quien se dio a la tarea de indagar sus orígenes más remotos, situados incluso a principios del siglo XIX, aunque fue en los inicios del XX cuando se comenzó a documentar su historia.

La Negra –que se ha convertido también en una pieza imprescindible de los ballets folclóricos, en los cuales destaca no sólo por sus vibrantes notas musicales sino por los vistosos trajes jaliscienses de listones multicolores– fue compuesta, según el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), entre 1814 y 1821 y sólo se tocaba regionalmente.

Para precisar estos datos, según informa el propio INAH en un comunicado, el investigador hizo un análisis pormenorizado de una de sus cuartetas:

¿Cuándo me traes a mi negra,
que la quiero ver aquí
con su rebozo de seda
que le traje de Tepic?

De él parte para sostener que el origen del son es independentista, pues “el arriero-ranchero presume haber llevado un rebozo de seda desde Tepic… durante la Guerra de Independencia, cuando funcionó en todo su esplendor la Feria de Tepic o durante los años posteriores al conflicto armado (1821-1827)”.

La investigación de Jáuregui ha dado como resultado el disco 55 de la Colección Testimonio Musical de México, de la Fonoteca del INAH, en el cual se guardan distintas versiones musicales de la obra. También ha escrito ensayos como “El son mariachero de La negra: del gusto regional independentista a aire nacional contemporáneo”.

Ahí expone cómo este popular son fue imponiéndose al punto de que durante la ceremonia de inauguración de los XXIX Juegos Olímpicos de Pekín fue interpretado porque el más famoso director de cine chino, Zhang Yimou, consideró importante que se ejecutara música representativa de cada continente.

Más aún, el director Chen Qigang escogió al mariachi por considerar que era lo más representativo y gustado, sin saber que era originario de México.

La pregunta para muchos fue por qué La Negra y no el Jarabe tapatío.

Es por ello que en ese ensayo se relata cómo desde 1940 el son alcanzó fama mundial en Nueva York, cuando para dar un concierto en esta ciudad el compositor Carlos Chávez pidió a su alumno Carlos Blas Galindo realizar una composición.

Entonces Galindo pensó en una adaptación sinfónica de sones de su región que contara con la participación en vivo de un mariachi. Nació así la también famosa Sones de mariachi, que incluye el son de La Negra.

El disco 55 recién editado por el INAH incluye las versiones sinfónicas de Galindo, las de dos conjuntos tradicionales con cuerdas, y las del mariachi moderno, que ya incluye trompetas.

Para Jáuregui, la genialidad de Galindo fue precisamente “poner en el centro” de la orquesta al mariachi tradicional, porque “así la gente de Nueva York pudo verlo dentro de un conjunto de cámara”.

Existen, acotó el investigador, muchas versiones de mariachis modernos (que usan trompetas) como Vargas de Tecalitlán, el de Pepe Villa, Reyes de Chapala, Los Coyotes, de Miguel Díaz, Internacional, Cuauhtémoc o el de Silvestre Vargas. Y otras sin mariachi, como una a ritmo de mambo, de Dámaso Pérez Prado.

Sin embrago, acotó, la versión “estándar… sin lugar a dudas se conformó en la Ciudad de México a través de un proceso variado y complejo”.

Hoy, sostuvo, La Negra ya desplazó en el gusto popular al Jarabe tapatío, “debido a que es más breve, explosiva, compacta y a que se trata de una pieza forjada prácticamente por el sentimiento popular mexicano”.

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