“Claro Video” en México

¿Quién asegura que Telmex no puede ofrecer contenidos audiovisuales en sistema de paga? ¿O bien que eso limita al grupo Carso en la expansión de sus negocios? Desde antes de que se presentara la reforma a las telecomunicaciones, ya había llegado a México un servicio que está presente en otros países de América Latina, se denomina Claro Video. Ofrece un catálogo de 1 380 títulos entre películas, videos, música, espectáculos, documentales y lo que llaman “Karaoke bajo demanda”, según su página en internet. La descarga puede hacerse en computadora, tabletas, teléfonos inteligentes y receptor de televisión.

La primer estrategia para allegarse clientes está en ofrecer un mes gratis y luego una suscripción de bajo precio cuyo costo se puede agregar al recibo telefónico. Las tácticas son similares a su principal competidora en ese terreno, Netflix. Esta compañía estuvo ofreciendo, sólo mediante un registro con los datos del usuario, un mes sin pagar. La diferencia está en las obras, se trata de series televisivas de éxito en distintos canales de paga de Estados Unidos. Otras empresas que ofrecen lo mismo son Yuzu y Total Movie, éste de TVAzteca, que viene asociado al sistema Total Play del consorcio de Salinas Pliego que opera el triple servicio: televisión, telefonía e internet.

En vista de que el conglomerado de Carlos Slim no produce contenidos, salvo los informativos de su canal Uno, se está dedicando a comprar al por mayor. Los de Claro Video están constituidos por filmes estadunidenses, casi todos de muy escasa calidad, y ningún estreno. Apenas una docena de obras mexicanas de hace unos diez años y musicales también muy antiguos. Un entretenimiento que, agregado al resto de sus servicios y dispositivos puede resultar útil, especialmente para los niños pequeños que no han visto en el cine las películas de Disney que aparecen en su lista. Sin embargo, para el público joven –nativo digital– es seguro que Claro Video no tiene ningún atractivo.

¿A qué se debe que Slim incursione también en este nicho? A que no está dispuesto a dejar de ser dominante en el mercado de las telecomunicaciones. Si bien el monopolio privado de la televisión abierta lo mantiene fuera de esta línea, se está preocupando, a su vez, por vencer al adversario en el terreno que maneja con fluidez: las nuevas tecnologías digitales que permiten la convergencia. Y por si acaso, ya les arrebató a las televisoras los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos, el espectáculo más visto en el mundo. Si quieren Televisa, Azteca y los demás difundir el evento, tendrán que pagarle a Grupo Carso.

En todos estos arreglos y acaparamientos el único que sale siempre perjudicado es el consumidor. Al declararse un ganador los precios vuelven a subir. Se agrega a los productos publicitados un sobreprecio para continuar con la misma ganancia. Y quizá lo peor: habrá que conformarse con lo producido en la industria cultural dominante, la estadunidense. Y de ésta mirar los productos menos sofisticados.

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