Un año sin Regina, la periodista que “nació” profesionalmente en Chiapas

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (proceso.com.mx).- Hace justo un año, tan pronto como supo del crimen de Regina Martínez, la periodista Susana Solís Esquinca no se pudo contener y conmovida empezó a narrar en su cuenta de Twitter, una historia desconocida para las actuales generaciones de comunicadores: los inicios del periodismo de la reportera de Proceso fueron en Chiapas.

Solís contó que recién egresada de la carrera de Periodismo en la Universidad Veracruzana (UV), Regina Martínez llegó a Chiapas a principios de los años ochenta junto con otras dos mujeres periodistas, Candelaria Rodríguez Sosa y Leticia Hernández Montoya.

Ellas formaron parte de un grupo de periodistas que llegaron de esa universidad; muchos se quedaron a radicar en Chiapas y otros regresaron a Veracruz o emigraron a otros estados.

Solís Esquinca asegura que en esos primeros años no había profesionales de carrera en el ramo de la comunicación en Chiapas, por lo que el sistema de televisión gubernamental, dirigido por el comunicador Higinio García Mendoza, contrató a algunos jóvenes hombres y mujeres egresados de la carrera de periodismo de la UV, entre ellos a Regina Martínez.

Tras una revuelta para demandar mejores condiciones laborales y no tolerar la censura en la empresa paraestatal Televisión Rural Mexicana (TRM), abandonó ese espacio para incursionar en los medios impresos.

Y en efecto, en su libro Periodismo contemporáneo en Chiapas, del autor e historiador de la prensa local Sarelly Martínez Mendoza, se precisa que: “En un principio estuvieron en la naciente Producción de Televisión de Chiapas, Canal 2, pero al suscitarse un conflicto en ese lugar, renunciaron y empezaron a trabajar para el periódico Número Uno.

Aunque en realidad antes de ingresar al Número Uno, trabajó como reportera de El Sol de Chiapas, del editor ahora fallecido Francisco Núñez, El Gitano. Esta etapa no fue fácil porque en vez de pagarles en efectivo les pagaban con vales para ir a desayunar o comer a un restaurante.

Regina Martínez compartió hospedaje con Candelaria Rodríguez y en otras ocasiones con Leticia Hernández Montoya, quienes la recuerdan todavía como una mujer muy reservada en cuanto a su vida familiar. Y aunque la creían veracruzana finalmente supieron que era de una comunidad de la Sierra de Puebla.

Después de unos cinco años en Chiapas, entre 1986 y 1987, sólo quedarían en Chiapas, Candelaria Rodríguez y Leticia Hernández, mientras que Regina Martínez regresaría a Veracruz, donde se desempeñó por muchos años como corresponsal de La Jornada antes de ser corresponsal de Proceso.

Para Susana Solís, Regina fue de las pioneras que transformaron el periodismo en Chiapas. Antes de ese grupo de periodistas llegados a la entidad, al que ella perteneció, los diarios escribían columnas adulando al mejor postor.

Finaliza Susana Solís: “Ellas empezaron a reportear como se hacía 20 años en el país, pero que Chiapas seguía rezagado. Ojalá que los universitarios tomen estas historias”.

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