Slava Polunin, el mejor payaso del mundo

Slava Polunin
Slava Polunin

Con una trayectoria impresionante en las carpas del universo circense internacional, vuelve a nuestro país el célebre payaso ruso Slava Polunin, director del Circo de San Petersburgo, ofreciendo ahora su famoso espectáculo Snowshow (Espectáculo de nieve) a partir de hoy miércoles 22 en el Centro Cultural Telmex 2.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El ruso Slava Polunin, considerado el mejor payaso del mundo, comprende que se viven tiempos muy difíciles por la violencia y la economía, “pero entre más problemas enfrenta la humanidad, más necesidad tiene de alegría y de una luz de esperanza”.

Por ello su mayor reto es ofrecerle “felicidad y júbilo” al público, y resalta que le encanta el auditorio mexicano:

“Es muy parecido al ruso. Somos muy emotivos. Entonces me da gusto regresar a México, donde por desgracia están presentes las prácticas de violencia; bueno, en general en todo el mundo…”

El reconocido artista, con influencia de Charles Chaplin, Marcel Marceau y Leonid Engibarov, se presentará con su famoso Snowshow (Espectáculo de nieve) en el Centro Cultural Telmex 2, ubicado en el DF, del 22 de mayo al 2 de junio próximos. Esa representación (con la que obtuvo el Oliver Award como el mejor show en Londres) la monta desde 1993 y hasta la fecha sigue causando expectación; la innova con algunas modificaciones y a Polunin lo ha consolidado como un constructor del teatro contemporáneo. Después actuará en Puebla, Guadalajara y Monterrey.

Desde su residencia en París, Francia, recuerda vía telefónica que en su nación natal, durante los años noventa (en plena crisis institucional de Rusia), los tiempos eran complicados:

“En las tiendas no había nada, estaban vacías, no había nada qué comprar ni casi qué comer. Entonces uno de mis amigos me dijo que por qué no organizábamos un carnaval, y le contesté: ‘¿Cómo que un carnaval en estos tiempos?, y él argumentó: ‘¡El carnaval es necesario en estos tiempos!’.”

Así, Polunin (nacido en 1950 en un pueblo cerca de Rusia) confiesa que “no es una carga salir a trabajar para el público”. Añade con voz perspicaz:

“Quisiera dormir menos y actuar más, porque cada vez que salgo ante el público lo que experimento es la felicidad al ver que están contentos. Deseo laborar más para ofrecerle alegría a la gente.”

Su primera visita fue en 2006. Con Snowshow trae un grupo de payasos de todo el mundo, quienes con mímica y trucos básicos se desenvuelven entre mucha nieve, apoyados por el humo, música incidental y vientos.

 

El reto de hacer reír

 

–¿Qué público ha sido difícil de hacerlo reír?

–Es una tarea muy difícil hacer reír, depende de muchos aspectos, tanto de los asistentes como del humor y el estado de ánimo de mis propios actores. Cada vez tengo que abordar algo nuevo, un nuevo dibujo, un nuevo diseño; porque en cada país el humor es diferente. Pero la fuerza principal se encuentra al final del espectáculo, cuando el público no quiere salir de la sala y desea permanecer un poco más en ese mundo, en ese ambiente creado.

–¿Cómo se inspira si la situación del mundo es complicada?

–En todo percibo impulsos: al hablar con mis amigos, de la música que escucho, de la charla de los niños, al observar la naturaleza, en fin, cada momento es creativo.

–Como Slava Polunin, ¿qué opina de la situación del mundo?

–Lo que me importa es brindarle a la gente felicidad; pero a propósito de la situación difícil en la Tierra, trato de no ver ya la televisión ni leer los periódicos, porque no quiero transportar eso. La balanza de la oscuridad y la tristeza es demasiado pesada, y yo quiero poner mi pequeño granito del otro lado de la balanza.

Polunin vivió su infancia entre bosques y dice que recuerda un río donde llevaba a cabo sus fantasías infantiles. Siempre le gustó inventar situaciones e historias, todas relacionadas con nieve, árboles o ciudades salidas de su imaginación. No obstante, cuando contaba con 17 años de edad, se trasladó a Leningrado decidido a estudiar ingeniería; pero, atraído por las grandes figuras de la televisión, fundó su propia compañía de payasos hacia 1979. Primero se presentaba en la calle y luego fue conquistando las grandes plazas.

La fama en Occidente le llegó en 1988, con las actuaciones del grupo Licedei. Un año después lidereó una gira compuesta por 150 payasos que recorrió las principales capitales de Europa con un show llamado La caravana de la paz. Y en 1994 colaboró en Alegría, del famoso Cirque du Soleil.

Pero no evade los problemas.

Como es además el director del Circo de San Petersburgo, se encuentra inmiscuido en una ardua discusión en torno de si los animales deben ser parte o no de los circos.

“Soy consciente de que los métodos para tratar a los animales pueden ser muy crueles, por eso participo en esta polémica. En Snowshow no se incluyen animales, pero le he propuesto a las autoridades efectuar una encuesta para que las personas expresen su opinión: ¿Deben estar los animales o no en los circos?, y ¿por qué razón?; sólo así se puede llegar a una conclusión y tomar una decisión.

“Algunos entrenadores utilizan métodos positivos, basados en premios, y otros aplican los métodos negativos, basados en violencia; por supuesto que nosotros apoyamos a los entrenadores que no usan la violencia. Es muy importante fijarse en el aspecto concreto de cada uno de los entrenadores; si es una persona que usa los métodos suaves de dominación de los animales, es aceptable, y en caso contrario por supuesto que debe ser prohibido. Todo depende de la disponibilidad del que tiene contacto con el animal, porque muchas personas tienen animales domésticos, muchos de los cuales están muy felices y muchos otros no; entonces, todo depende del factor humano.”

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