El narco ronda Casa Jalisco

Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. Foto: Rafael del Río
Jorge Aristóteles Sandoval Díaz.
Foto: Rafael del Río

Ansioso de quitarse de encima las sospechas de haber sido infiltrado por el narco, dada la forma en que fue ejecutado el integrante del gabinete Jesús Gallegos Álvarez, el gobierno del estado presentó a cuatro personas que admitieron haber participado en el crimen y pertenecer al CJNG. El motivo, dijeron, es que Gallegos financiaba a un cártel rival. Pero en vez de aliviarse, la tensión creció porque ahora se sabe que los pistoleros rondaron la Casa Jalisco y las céntricas oficinas de su víctima. Además, nuevos datos apuntan hacia una relación más fuerte de la que parecía entre la gente de Gallegos y el gobernador Aristóteles Sandoval.

GUADALAJARA, Jal.- Con fuertes dudas por resolver, entre ellas la de quién recomendó a Jesús Gallegos Álvarez para que se integrara al gabinete de Jorge Aristóteles Sandoval, el martes 14 las autoridades del estado presentaron a cuatro supuestos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como responsables directos del crimen del secretario.

El anuncio ocurre dos meses después del homicidio de Gallegos Álvarez en Colinas de San Javier, a menos de 300 metros de la casa donde fue abatido por militares el narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal en julio de 2010.

En sus prisas por presentar resultados de la investigación, el gobierno de Sandoval ahora está en apuros para explicar por qué una persona ejecutada por el narco tenía un nombramiento de primer nivel.

En la rueda de prensa del martes 14, al ser cuestionado por este semanario, el fiscal general, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, dijo que no podía responder esa pregunta porque se trata de un tema político.

Nájera también se negó a opinar si es necesario aplicar exámenes de confianza a los miembros del gabinete, a fin de evitar más casos como el de Gallegos.

Tampoco se conoce hasta ahora el móvil del crimen. Al respecto, varios analistas señalaron que una de las líneas de investigación debía ser el posible lavado de dinero.

Antes de incorporarse a la administración de Sandoval, Gallegos era considerado un empresario exitoso, constructor de edificios de lujo destinados a la clase media y sectores privilegiados en lugares como Plaza Andares, en Zapopan, así como en Puerto Vallarta y Nayarit, como expuso el excandidato al gobierno del estado por el Panal y expriista Fernando Espinoza de los Monteros.

Asimismo, el líder de los pequeños empresarios, Manuel Villagómez Rodríguez, relató que Gallegos fue invitado a participar en el gabinete tras aportar dinero a la campaña electoral del actual gobernador (Proceso Jalisco 437).

Por información que su empresa difundió en internet, se sabe que Gallegos promovió y construyó aproximadamente 30 torres con un total de 2 mil departamentos de lujo en destinos turísticos y de negocios como Acapulco, Guerrero; Los Cabos, Baja California Sur; la Riviera Maya en Quintana Roo, y la zona metropolitana de Guadalajara.

En Puerto Vallarta dos figuras clave del priismo local adquirieron departamentos de esos: el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval y el exdirigente del partido y actual diputado local Rafael González Pimienta. Ninguno de los dos ha respondido a esta información aunque ya fue publicada por diversos medios.

En el portal de internet www.jegal.com.mx, de la inmobiliaria Jegal (Jesús Gallegos) éste se describía como un hombre apasionado por el trabajo e informaba que en 1992 fue nombrado director de construcciones de la empresa Vidafel gracias al apoyo de Daniel Chávez Morán, con quien posteriormente tuvo diferencias.

Otros empresarios consultados comentaron que en realidad Gallegos era un empresario de bajo perfil, pero con fuertes inversiones, como la que se proponía realizar en el conjunto inmobiliario La Tranquila, en Bahía de Banderas. Conocidos de Gallegos señalan que ese proyecto pudo hundir las finanzas del efímero secretario de Turismo.

Palabras de sicarios

Según las indagatorias de la Fiscalía General, las declaraciones de los sicarios involucrados en el homicidio de Gallegos coinciden en que todo fue planeado por el CJNG días antes del crimen, pero que el ataque salió mal y por eso uno de los delincuentes fue alcanzado por las balas de sus secuaces.

Los inculpados reconocieron que cada uno recibió 2 mil y 4 mil pesos, como se escucha en el video que las autoridades presentaron a los medios de comunicación. Nájera Gutiérrez dijo a la prensa que, a decir de los detenidos, asesinaron a Gallegos porque le daba dinero a un grupo contrario al CJNG pero no especificó a cuál.

Además, señaló que al menos uno de los sicarios puede estar relacionado con el homicidio de la modelo venezolana Dayse Yaniree Ferrer Arenas, el 17 de diciembre de 2012, y con los ataques de hace más de un mes a dos bares del oriente de Guadalajara, en los que fallecieron siete personas.

Los cuatro detenidos que aparecen en el video mencionado son Juan Manuel González Martínez, El Piojo, de 29 años; Julio Andrés Vázquez Estrada, El Nino o El Padrino, de 36; Jonathan García o Roberto García Quintero, John Perro, de aproximadamente 26 –líder de la célula, con 12 averiguaciones previas en su contra y señalado por varios homicidios–, así como Carlos Ernesto Muñoz Morales, El Tilico o El Tiliche, de 25, quien presuntamente fue el que le disparó a Gallegos la tarde del 9 de marzo, cuando el entonces funcionario acababa de salir de una reunión de gabinete en la Casa Jalisco.

Los sujetos explicaron que vigilaban al secretario de Turismo desde tres días antes del crimen y revelaron que el 9 de marzo, una semana después de que asumió el cargo, ellos rondaron a dos calles de Casa Jalisco esperando una oportunidad para atacarlo.

Jonathan García añadió que también vigilaban los movimientos de las oficinas de la víctima, en céntrica la Plaza Tapatía.

La mañana del 9 de marzo los sicarios fueron citados a las siete de la mañana para recibir indicaciones. Utilizarían tres vehículos. García García indicó que a él y a otros les tocó una camioneta Trail Blazer azul, dentro de la cual había un rifle AR-15, dos AK-47 y un MP-5. Se les ordenó matar a una persona que ellos no conocían y quien iba a bordo de una camioneta Toyota de color tinto: la que usaba Gallegos.

Por su parte, Carlos Humberto Muñoz fue uno de los que vigiló al entonces funcionario cerca de la residencia oficial del gobernador. Él y sus compañeros avisaron a sus cómplices que el objetivo salía del inmueble y después lo siguieron.

Lograron darles alcance sobre avenida Acueducto, en el cruce con José Escrivá de Balaguer, en colinas de San Javier, ya cerca del fraccionamiento Puerta de Hierro, donde empezaron a disparar. Durante el ataque, Muñoz fue herido en la espalda por sus cómplices.

Juan Manuel González Martínez y Julio Andrés Vázquez Estrada llevaron cerca de la Casa Jalisco a otros delincuentes para que vigilaran a su víctima, recogieron a Muñoz cuando fue herido y lo llevaron a una clínica de Tlaquepaque. El segundo reconoció que antes de entrar al CJNG era empleado del Hospital Civil de Guadalajara, que en el cártel era chofer de Juan Manuel González y que distribuía droga. Admitió que recibió 2 mil pesos por participar en el homicidio.

Al presentar a los detenidos en video, la Fiscalía General informó también de la detención de Marco Antonio Álvarez Ortiz, acusado de participar en el atentado con dos granadas de fragmentación contra el diario Mural, el pasado 17 de abril. Nájera Gutiérrez señaló que, al parecer, se trató de una represalia por el manejo de dos notas que no agradaron al CJNG.

A Álvarez Ortiz también se le relaciona con la agresión del 4 de abril contra empleados y clientes de dos bares en el sector Libertad, el cual provocó la muerte de al menos seis personas.

El fiscal general aclaró que, además de las cuatro personas presentadas, también se investiga a otros 11 sujetos probablemente vinculadas con el asesinato de Gallegos.

Remolino político

El jueves 16, la representación de la bancada panista en el Congreso local exigió al gobernador Jorge Aristóteles Sandoval que a todos los funcionarios de primer nivel se les apliquen exámenes de confianza como el antidoping, el del polígrafo y el análisis socioeconómico para detectar a quienes tienen relación con el crimen organizado o consumir drogas.

Si bien durante la campaña electoral antepasada por el municipio de Guadalajara los panistas señalaron a Aristóteles Sandoval por su presunta adicción a las drogas y la sospecha de sus ligas con delincuentes, Guerrero dijo que el gobernador merecía todo su respeto y que tenía confianza en él, pero “sí creemos que debe aplicarse el examen a sus colaboradores”.

Para el coordinador panista, es grave que el hampa haya rondado la Casa Jalisco para dar caza a Gallegos y considera necesario saber quién recomendó a éste para formar parte del gabinete estatal.

El lunes 20, Reporte Índigo informó que Ana Lucía Espinosa Peña, cuñada de Jesús Gallegos, fue incluida en la nómina del DIF Jalisco semanas después de que fuera asesinado. El rotativo mencionó que Ignacio Navarro Álvarez y Ana Laura Espinosa Peña, su esposa, trabajaban como prestanombres de 18 empresas inmobiliarias que Gallegos tenía en Texas, Estados Unidos, y que estaban vinculadas al desarrollo Greatlands o Twelve Oaks, en Houston.

A Navarro Álvarez se le ubica como director de la empresa Imber, propiedad de Gallegos y encargada de comercializar costosos proyectos inmobiliarios en la zona metropolitana de Guadalajara durante la administración de Aristóteles Sandoval.

En una de sus últimas declaraciones a medios locales, Navarro Álvarez refirió que también participó como asesor de las empresas Cinco Contemporánea y Promotora Inmobiliaria Alte, “en el proyecto de Chapultepec Cuatro 60”, dice el diario mencionado.

Añade que desde la gestión de Aristóteles Sandoval en el municipio tapatío se señalaba a Navarro Álvarez por el escandaloso otorgamiento de licencias en el área de construcción. El caso levantó reclamos y denuncias en las que también se involucró al empresario Rodrigo Ramos Garibi y el exrepresentante de Promoción Económica del ayuntamiento, Mauricio Navarro Gárate.

Este reportaje se publicó en la edición 446 de Proceso Jalisco.

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