Maximiliano de Habsburgo, más allá de los mitos

El cadáver de Maximiliano de Habsburgo. Foto: Especial
El cadáver de Maximiliano de Habsburgo.
Foto: Especial

MÉXICO, D.F.  (apro).- Complejo y polémico. Así es para un conjunto de investigadores Maximiliano de Habsburgo, cuya vida ha dado pie a cientos de estudios que –las más de las veces– se han encasillado en la lucha de los bandos liberal y conservador de su época, y han expresado más la forma de pensar de sus autores que la del propio emperador austriaco.

Para desentrañar al personaje y ayudar a “comprenderlo en una dimensión acaso más real y humana que la del hombre histórico, casi mitológico, que se forjó en sus breves años de permanencia en México”, se llevó a cabo en febrero de 2011, en el Museo Nacional de Historia, el Coloquio Internacional “Entre la realidad y la ficción: vida y obra de Maximiliano”.

Como resultado de aquel encuentro académico, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Foro Cultural de Austria, editaron un libro con el mismo título en el cual se reúnen diez ensayos de igual número de especialistas:

De Miramar a Querétaro. Maximiliano de Habsburgo y su proyecto de nación.1861-1867, de Guadalupe Jiménez Codinach; El poeta Fernando Maximiliano como precursor del emperador Maximiliano, de Johann Georg Lughofer; El primer Maximiliano. Retrato del viajero como joven noble”, de Vicente Quirarte; Maximiliano y su tradición coleccionista: las ‘antigüedades’ Prehispánicas para el Museo Nacional, de Paulina Martínez Figueroa; y El jardín de la India Bonita: dos lecturas para un sitio imperial, de Hugo Arciniega Ávila.

Además El archivo de José Luis Blasio en el Centro de Estudios de Historia de México-Carso, de Manuel Ramos Medina; ‘¿A quién sino a su soberano llevarán los mexicanos sus quejas…?’ Algunas ideas sobre la justicia durante el Segundo Imperio Mexicano, de Claudia Ceja Andrade; La vida cotidiana en las haciendas mexicanas en tiempos de Maximiliano, 1863-1867. Entre la ficción y la realidad, de José Arturo Aguilar Ochoa; Episodios de un relato ya no tan secreto, de Esther Acevedo, y Resguardo y documentación de los archivos de Maximiliano de México. Informe sobre mis experiencias en México, de Christian Opriessnig.

La historiadora Esther Acevedo, investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, organizó el coloquio y coordinó también la edición del volumen de 166 páginas, del cual hizo la introducción. En el foro, consignaron algunos medios, presentó a Maximiliano como un personaje liberal, cuyo proyecto político contemplaba aportes para el desarrollo social e histórico de México.

“Como liberal que era, no hizo caso de las exigencias de la Iglesia, promovió la tolerancia de cultos, la nacionalización de los bienes del clero, así como la publicación de leyes en náhuatl, e incluso consideró devolverles las tierras  del gobierno a los indígenas”, destacó.

Jiménez Codinach hace en su ensayo una introducción sobre el contexto político en el cual el bando conservador pide a Maximiliano venir a establecer una monarquía en México. Habla además de cómo se fue forjando su pensamiento humano y político, tan opuesto al de su hermano mayor el archiduque del imperio austrohúngaro Francisco José. Y se centra en el proyecto político que, dice, concibió antes de venir a estas tierras y lo anunció en abril de 1864 en Miramar:

“Sólo conservaré (el poder) el tiempo preciso para crear en México un orden regular y para establecer instituciones sabiamente liberales…”

Se abordan en el libro diversos aspectos de su vida y obra, su interés de coleccionista, impulsor de museos (fundó un museo en Yucatán), viajero apasionado, explorador, y se habla hasta de sus amores por Carlota y la famosa india bonita que dejaron su huella en el Jardín Borda de Cuernavaca y en la Villa Olindo, ubicada en las inmediaciones de dicha ciudad, convertida hoy en el Museo de Medicina Tradicional.

Ya el historiador Konrad Ratz, biógrafo de Maximiliano y autor del libro Tras las huellas de un desconocido. Nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo habló de su faceta poética reunida en siete tomos con el título Aus meinem Leben (De mi vida). Aquí lo hace Lughofer, investigador de la Universidad de Liubliana de Eslovenia, y cuenta que le “fascinaba el romanticismo alemán, en particular el de Nikolaus Lenau y Heinrich Heine”.

Presenta fragmentos de algunas obras del emperador, en su original alemán, traducidas a pie de página al español. Uno de ellos, dice el investigador, parece haber sido una profecía de su propio destino:

Un aliento susurrando por todas las cimas sopla,

los quejidos de los indígenas muertos,

del ejército del espíritu que suplica venganza,

al pueblo blanco –a los matarifes de sus niños.

El libro está ya disponible para el público en las librerías de la red Educal y del INAH.

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