Bolivia: Se desata consumo de alcohol en un país desnutrido

Una familia boliviana en El Alto. Foto: AP
Una familia boliviana en El Alto.
Foto: AP

LA PAZ (apro).- Mientras en América Latina el consumo de alcohol por persona llega a un promedio anual de 5.7 litros, en Bolivia ese indicador ha trepado a 8.3 litros, encendiendo una luz de alerta en la sociedad, que identifica este problema como un grave detonante de hechos de violencia que afectan principalmente a mujeres y niños.

Con base en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ministro de Gobierno, Carlos Romero, reveló que “nosotros (los bolivianos) estamos disparados casi en 50% del promedio latinoamericano y generalmente este consumo de alcohol incide en los niveles de violencia doméstica, que por lo general no se denuncia”.

La cifra parece aún más crítica si se la compara, por ejemplo, con el consumo de dos alimentos importantes, la leche y la carne de res, entre los 10.3 millones de habitantes con los que cuenta Bolivia.

En el caso de la leche, el consumo per cápita anual alcanza 42.8 litros, de acuerdo con un informe del Ministerio de Desarrollo Productivo, mientras la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda un consumo mínimo de 155 litros. En América Latina el promedio llega a 108 litros y en Europa a más de 200, según la misma fuente.

Respecto de la carne de res, según el viceministerio de Desarrollo Rural y Agropecuario, en Bolivia cada habitante consume anualmente un promedio de 18.5 kilogramos, uno de los índices más bajos de la región, ya que llega a 60 kilogramos en Uruguay, 55 kilogramos en Argentina, 36 kilogramos en Brasil y 32 kilogramos en Paraguay, para citar sólo cuatro referencias.

El riesgo de la violencia

Con insuficiente alimentación pero abundante alcohol en el organismo de los bolivianos, el problema deja de ser exclusivamente nutricional y da paso a un síndrome preocupante: la violencia.

“Generalmente el consumo de alcohol incide en la elevación de los niveles de violencia doméstica contra mujeres y niños. El país (Bolivia) también tiene índices de violencia domestica que supera los promedios de la región”, explicó el ministro Romero, al anunciar la creación de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), un organismo policial orientado a tratar los casos de abusos contra sectores vulnerables de la población.

“Esperemos que con estas unidades especializadas de protección se pueda trabajar con las mujeres y con las menores y se pueda además fortalecer la lucha contra el delito de trata y tráfico de personas”, destacó Romero.

La FELCV forma parte de las medidas dispuestas por la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, promulgada este año, que castiga el feminicidio con una pena de 30 años sin derecho a indulto, la sanción penal más alta establecida en el país .

De acuerdo con el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), en el quinquenio 2007-2011 se registraron en Bolivia 247 mil 369 denuncias por violencia machista, de las que sólo 51 casos finalizaron con una sentencia.

Mientras que entre el 2009 y marzo de 2013 se reportaron 403 feminicidios. Y aunque no existen estadísticas precisas al respecto, el Cidem considera que gran parte de esos casos están relacionados con el excesivo consumo de alcohol.

Por su parte, el Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid) presentó a principios de junio un informe el que establece que el alcohol “es la droga de mayor consumo en Bolivia” y, a la vez, detonante de problemas de salud pública y social.

Según el estudio, seis de cada 10 personas mayores han consumido alguna vez en su vida alcohol. Agrega que está comprobado que el uso excesivo del alcohol influye en el registro de altos índices de delincuencia y violencia intrafamiliar, entre otras.

Datos del área judicial confirman este inquietante panorama. El exfiscal del Distrito de Santa Cruz, Jaime Soliz, estimó que el 53% de las causas penales en esa ciudad, la de mayor población en Bolivia, tiene que ver con el excesivo consumo de bebidas alcohólicas.

Parte de los accidentes de tránsito son otra consecuencia del descontrolado consumo de alcohol. La División de Accidentes de Tránsito de La Paz, sede de gobierno y segunda ciudad en población del país, informó que en 2012 se registraron mil 350 casos con fallecidos y heridos, de los cuales 180 (13.3%) fueron producto de conductores en estado de ebriedad.

En el primer trimestre del año en curso se registraron 960 casos, 157 de los cuales (16.3%) se originaron por el consumo de alcohol.

Preocupación

“Estoy preocupado porque el consumo excesivo de alcohol afecta a las nuevas generaciones, no solamente son responsables de este problema los jóvenes o las personas que han caído en el consumo, sino también aquéllos que lo expenden, por lo que las sanciones deben caer sobre ellos”, dijo Evo Morales, presidente de Bolivia, al conocer el informe del Conaltid.

La preocupación del mandatario boliviano es compartida por voces representativas de la sociedad, varias de las que, sin embargo, han alertado sobre la inacción del Estado para enfrentar el problema del alto consumo de alcohol y sus consecuencias con políticas eficaces y duraderas, pese a la vigencia, a partir de este año, de la Ley de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas.

Esta norma regula el expendio y consumo de bebidas alcohólicas y establece las acciones e instancias de prevención, protección, rehabilitación, control, restricción, prohibición y sanciones ante su incumplimiento.

Según la Ley, está prohibido el consumo y la venta de alcohol a menores de 18 años de edad, mientras la publicidad de bebidas alcohólicas está vetada entre las 06:00 y las 21:00 horas en los medios de comunicación, entre otras disposiciones.

Franklin Alcaraz, director ejecutivo del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin), una entidad independiente abocada al estudio sobre el consumo de drogas en Bolivia, dijo a Apro que en el país “no existen políticas públicas para prevenir el consumo excesivo de alcohol, y por ejemplo, aunque teóricamente está en vigencia el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OPS/OMS, éste no se cumple por descuido o por falta de atención del gobierno para hacerlo cumplir”.

“La reducción del consumo de drogas lícitas e ilícitas sólo se puede alcanzar a través de políticas generadas desde el Estado, hoy inexistentes, que comiencen en el individuo, la familia, la comunidad, integrando el sistema educativo nacional en todos sus niveles, así como los ámbitos laborales, obviamente sin descuidar el aspecto legal y las acciones de interdicción”, completa.

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) reclama también políticas públicas para mitigar el problema. La presidenta de esa organización, Yolanda Herrera, comentó que el elevado consumo de alcohol se ha convertido en un “peligroso detonante de la violencia contra niños y mujeres”, por lo que urgió a realizar un trabajo decidido de autoridades y actores de la sociedad sobre el tema.

Para el comunicador y docente universitario, Antonio Gómez, las normas que regulan el consumo de alcohol no se cumplen efectivamente, ya los menores de edad obtienen fácilmente bebidas y no se sanciona ejemplarmente ninguna violación a la norma.

“Además, la que puede ser llamada como la cultura del alcohol (costumbre de alto consumo en reuniones, festejos y la mayor parte de los acontecimientos sociales) se impone en la convivencia social, que ignora o elude voluntariamente las consecuencias del alto consumo de alcohol”, destaca.

Con este panorama, ni autoridades ni analistas encuentran elementos que alienten esperanzas inmediatas sobre la reducción del consumo de alcohol, un “sociológico callejón sin salida”, a decir de Gómez.

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