“Bullying” a hijo de narco cuesta la vida a dos jóvenes en Jalisco

Luis Antonio Ortiz Guerra y Andrés Barba Oliva. Foto: Especial
Luis Antonio Ortiz Guerra y Andrés Barba Oliva.
Foto: Especial

GUADALAJARA, Jal. (apro).- Dos jóvenes de 15 años, quienes fueron reportados desaparecidos y encontrados muertos la víspera, habrían sido asesinados por burlarse del hijo de un narcotraficante preso en la Ciudad de México.

La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó hoy el hallazgo de los cadáveres de ambos, quienes fueron privados de su libertad el viernes 21 de junio, y horas después asesinados en una finca del bosque de La Primavera.

Ese día, Luis Antonio Ortiz Guerra y Andrés Barba Oliva fueron citados con engaños en el centro comercial Plaza Ciudadela, localizado en Zapopan, y luego trasladados a la finca donde supuestamente participarían de una fiesta.

Los ejecutados tuvieron contacto con otro amigo, quien, presuntamente, los había invitado a pertenecer a un grupo delictivo, pero lejos de enrolarlos con la delincuencia organizada, las víctimas fueron llevadas al lugar en donde después serían asesinadas.

Según los detalles ofrecidos esta tarde en rueda de prensa por el fiscal general Luis Carlos Nájera, el móvil del crimen sería una venganza por la burla cometida por los jovencitos en contra de un hijo de José Ángel Carrasco Coronel, detenido en la Ciudad de México hace varios meses y sobrino del desaparecido narcotraficante Ignacio Nacho Coronel.

El funcionario mostró a los reporteros la imagen de los dos adolescentes en el momento en que caminaban por la plaza en compañía de otro joven, al que se señala como el responsable de citar a los dos muchachos y quien actualmente se encuentra detenido.

A ambos se les corrió la invitación a una fiesta a través de Facebook, cuando en realidad ya se había planeado asesinarlos.

Las autoridades estatales realizaron un cateo el sábado 29 de junio en una localidad conocida como La Cebada, dentro del bosque de La Primavera, y en donde se ubican más de 40 viviendas distribuidas en una superficie de cien hectáreas.

Luis Carlos Nájera aclaró que a menos de 600 metros de una de esas fincas fue en donde los asesinos cavaron una fosa clandestina para enterrar a sus víctimas.

También dijo que hay al menos otras tres personas relacionadas con el crimen, aunque por el momento se omitieron datos de los involucrados, así como del dueño de la finca cateada.

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