Los inrockuptibles, revista gala

El número 902 de Les inrockuptibles.
El número 902 de Les inrockuptibles.

MÉXICO, D.F. (apro).- De cuando en cuando mis amigos normandos de la noble empresa de los Pianos Le Chevallier, en St-Lô, tienen el detalle de enviarme algunas revistas musicales francesas por correo ordinario, y recientemente me alegró una de mis favoritas, denominada graciosamente Les inrockuptibles.

Esta preferencia no es gratuita.

En realidad, desde hace tiempo que suspendí mi suscripción a la otrora célebre Rolling Stone, tanto la gabacha como la nacional, debido a su tufillo francamente pro consumista (¿anti comunista?), por decir lo menos. (Ahora que Hugo García Michel anuncia el regreso de La Mosca en la pared a los quioscos de periódicos mexicanos, rezo con vehemencia para que alguna vez él como director le dedique un cachito de información a fenómenos como el rock rupestre mexicano, al Rockdrigo González y sus “secuaces”, o ya de perdis a su hermano el fallecido cineasta rocanrolero Sergio García…)

Por años he coleccionado algunos de los números especiales de Les inrockuptibles, y los que más atesoro son aquellos donde figuran entrevistas exclusivas con ídolos del rock (como Brian Wilson, de The Beach Boys, a su regreso escénico por finales del siglo pasado, o las dedicadas a estrellas de la música francesa, a saber: Serge Gainsbourg, Alain Souchon, Véronique Sanson, Les Rita Mitsouko o el veterano rocanrolero Johnny Halliday).

El número 902 de Les inrockuptibles, que acaba de mandarme Patrick Servot desde La Manche, destaca en portada el reportaje de esta edición pre-veraniega: Junk food, o sea “Comida chatarra”, sobresaliendo una entrevista con el periodista Michael Moss, Premio Pulitzer 2010, quien menciona acerca de cómo las industrias agroalimentarias nos llenan de grasa para engordarnos, y así nos convierten en adictos a sus productos chafas.

En la información del arte sonoro, viene un amplio estudio de Francis Dordor sobre la escena de los cantantes pregoneros llamados griots en el país africano de Mali (Le Mali en sourdine, o “Mali a la sorda”), donde en el epígrafe leemos:

“La tierra musical está obligada hoy por hoy al silencio. Los grandes artistas malinenses sufren las circunstancias de la guerra: estado de urgencia, exilio, piratería… Se trata de una crisis que no evita a los griots, figuras centrales de la sociedad africana.”

A lo largo de una decena de páginas (la revista tiene poco más de un centenar), se entrevista a artistas de Mali como los del Colectivo de Artistas del Norte (CAN), Bassekou Kaouyaté, Ben Zabo, Samba Touré, Toumani Diabaté, el veterano Yoro Sidibé, de 72 años de edad, y la decana Hadjatou Mont Dumas, de 95 (quienes critican la invasión francesa en Mali, desde comienzos del 2013).

Entre los álbumes recomendados se destacan: What Will We Be, de Devendra Banhart; Drones personnels de Francais Babx (Cinq?/Wagram) y el CD debutante de Woodkid, The Golden Age (Gum/Pias).

Pero la entrevista de este número de Les Inrockuptibles que más me sorprende es la de Marion Mourgue al intelectual francés de izquierda Jean-Luc Mélenchon, quien evoca al fallecido Hugo Chávez, en tiempo presente:

“La singularidad de Hugo Chávez es un parámetro esencial en el proceso (revolucionario mundial)… un militar en un país atravesado por un fuerte sentimiento nacional que se siente humillado por las acciones de los Estados Unidos y la servidumbre de la corrupta clase política venezolana… Chávez no es solamente un marxista, sino un católico formado por la Teología de la Liberación… En fin, que él ha reintegrado la historia a su nación por medio de la figura emblemática del libertador Simón Bolívar y en este proceso ha vuelto a fundar la república venezolana.”

Nacido el 19 de agosto de 1951, Mélenchon quedó en cuarto lugar durante la elección presidencial del 2012 en Francia. Había abandonado el Partido Socialista en noviembre de 2008 para fundar el Partido de la Izquierda con el diputado francés Marc Dolez. Con Martine Billiard es el codirector de dicho partido. He aquí un fragmento de aquella entrevista en Les Inrockuptibles:

–¿Qué recuerda usted de Chávez?

–Que ha dado la prueba de que se puede avanzar en línea ofensiva a la vez socialista y democrática. Ha rehabilitado la idea de nacionalización como medida de recuperación a la soberanía popular con elementos clave en la vida de la nación. Ha mostrado que se puede tener respeto por enemigos políticos violentos con la única arma de la democracia. Cuando Chávez perdió el referéndum, respetó la decisión popular, muy al contrario de los autócratas de nuestro país y de otros países europeos…

–¿Se inscribe como un heredero de Chávez?

–No, somos dos historias distintas. Yo, un intelectual disciplinado; él un revolucionario intelectualizado. Pero hay algo que tenemos en común… y es el hilo conductor de tener una opción preferencial hacia los pobres, fundamento de la Teología de la Liberación.

–Usted ha repetido que ‘Chávez no morirá jamás’…

–Nosotros, en el Partido de la Izquierda en Francia, hemos puesto sobre la mesa los procesos revolucionarios en Venezuela y las revoluciones de América Latina, cuando nadie habla de ellas…

–Por eso es que Chávez no morirá jamás, pues estamos en la misma ola.

Ideas impresas en tal tenor resultan inimaginables de aparecer en Rolling Stone, cuando eran parte esencial de la política de la revista que comenzó con aires revolucionarios en la década de los sesentas y se mantuvo independiente hasta la vuelta del nuevo siglo (ver en internet la liga www.lesinrocks.com)

Comentar este artículo