Chile: Evelyn Matthei, candidata por descarte

La exministra del Trabajo y exsenadora Evelyn Matthei. Foto: AP
La exministra del Trabajo y exsenadora Evelyn Matthei.
Foto: AP

VALPARAÍSO (apro).- Después de una serie de bochornosas nominaciones y cancelaciones de candidaturas, la derecha chilena encontró, al parecer, la carta presidencial de cara a las elecciones del próximo 17 de noviembre: la exministra del Trabajo y exsenadora Evelyn Matthei.

La Comisión Política del partido filopinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI) la designó candidata presidencial el sábado 19. Ocurrió después de que el anterior candidato de esta organización, el exsenador y exministro de Economía Pablo Longueira renunció aduciendo un cuadro depresivo.

Al ser visitada ese mismo sábado por los máximos dirigentes de la UDI, encabezados por el diputado Patricio Melero, Matthei se mostró confiada en que será la próxima mandataria: “(Michelle) Bachelet es totalmente ganable”, expresó.

Longueira había derrotado en las primarias del 30 de junio a Andrés Allamand, de Renovación Nacional (RN), el otro partido que compone la oficialista Coalición por el Cambio. El resultado de dicha elección fue ajustado: Longueira obtuvo 51.37% de los votos contra 48.63% de su Allamand, considerando sólo los votos válidos emitidos.

La directiva de la UDI había nombrado a Longueira candidato presidencial el pasado 29 de abril, luego de que el anterior aspirante, el exministro de las carteras de Minería, Energía y Obras Públicas, Laurence Golborne, fue relevado de tal responsabilidad tras sucesivos escándalos en los que se vio envuelto. El primero de estos estalló el 24 de abril, cuando la Corte Suprema condenó al consorcio de empresas Cencosud, dedicado a las ventas al menudeo, por haber instaurado alzas unilaterales en los costos de manutención de la tarjeta de crédito de la cadena de supermercados Jumbo. Esto se hizo cuando Golborne era gerente general.

Golborne se defendió de las críticas argumentado que había actuado siguiendo “instrucciones y directrices que se establecen a nivel de directorio”.

Cuando aún no se recuperaba del golpe propinado por la Corte Suprema, el diario El Sur, de Concepción, dio a conocer el 28 de abril que Golborne tenía depósitos a nombre de una sociedad establecida en las Islas Vírgenes Británicas por casi 3 millones de dólares. Esto lo había omitido en su declaración patrimonial, a pesar de que como ministro de Estado estaba obligado a declararlo. Fue su tumba.

Golborne obtuvo fama y admiración luego de que el 13 de octubre de 2010 comandó con éxito —en su calidad de ministro de Minería— el rescate de 33 mineros atrapados en la mina San José, en pleno desierto de Atacama. Pasó de ser casi un desconocido a ser una deslumbrante figura, con índices de popularidad que sobrepasaban 80%, según diversas encuestas.

El 7 de noviembre de 2012 lanzó su precandidatura presidencial en calidad de independiente (sin militancia política) con el respaldo de la UDI. Pero, así como rápido subió, rápido bajó.

 

Piñera en las sombras

 

El nombramiento de Matthei contó con el evidente respaldo del presidente Sebastián Piñera. Un día después que Longueira diera a conocer su renuncia —a través de una declaración leída por sus hijos—, Piñera declaró que Matthei sería una candidata “razonable”.

Ello no cayó muy bien en RN. Su presidente, Carlos Larraín, le respondió que “la elección de los candidatos no es un asunto que competa a La Moneda”, como se llama el palacio presidencial. Aunque la directiva de este partido hizo denodados esfuerzos por levantar una candidatura propia, no consiguió que nadie quisiese asumir ese reto. La web de humor político malaimagen.cl ironizó con esta situación a través de una caricatura de Larraín que desesperadamente clamaba: “¡No me importa quién sea! Comuníqueme con alguien que quiera ser candidato”. Aludía al hecho que la mesa directiva de Larraín propuso —desde que Longueira retiró su candidatura— al menos a los senadores Francisco Chauán y Lily Pérez; y al exalcalde de Puente Alto y actual aspirante al Senado por la circunscripción Santiago Oriente, Manuel Ossandón, que asumieran una precandidatura con el fin de disputar con la UDI la definición final. Pero todos ellos rechazaron esa posibilidad.

Finalmente, el martes 23 la Comisión Política de RN, por 23 votos contra nueve (entre estos el de Larraín), mandató a la mesa directiva para que se acercara a la UDI con el fin de definir la modalidad de la incorporación de este partido al comando de Matthei. Ahora deberá ser el Consejo General de RN el que finalmente defina si se le da el apoyo a esta candidata o si se sigue un camino propio.

Evelyn Matthei es ingeniera comercial de la Universidad Católica. Al momento de ser nombrada candidata, era la tercera ministra mejor evaluada del gabinete del presidente Piñera, con una aprobación de 59%.

Entregó su cargo ministerial el miércoles 24 al exsubsecretario del Trabajo Juan Carlos Jobet, en una ceremonia que se realizó en el salón Montt Varas del Palacio de La Moneda y que se constituyó en un verdadero lanzamiento de su candidatura presidencial.

 

Oscuro pasado

 

La participación de Matthei y Bachelet en la próxima contienda electoral inevitablemente traerá oscuras remembranzas. Esto, porque ambas candidatas son hijas de generales de la Fuerza Aérea de Chile (Fach) que tuvieron dispar fortuna tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Mientras el entonces coronel Fernando Matthei se mostró leal al bando golpista llegando a ser miembro de la Junta Militar entre los años 1978 y 1990, el general de brigada aérea Alberto Bachelet se opuso al golpe y fue detenido el mismo 11 de septiembre acusado de “traición a la patria”. Murió, el 12 de marzo de 1974, como resultado de las torturas aplicadas en la Academia de Guerra (AGA) de la Fach.

Así lo determinó el Servicio Médico Legal (SML), como se evidencia en informe forense de causa 495-2010 “Caso General Bachelet”, emanado el 5 de junio, y que lleva la firma de la tanatóloga Karime Hananías.

Al momento de que el general Bachelet fue asesinado, el director de la AGA era justamente el coronel Fernando Matthei.

La familia Bachelet no ha pedido que se impute a Matthei por su posible participación en los hechos que acabaron con la vida de su familiar. Incluso la viuda de Bachelet, Angela Jeria, declaró el 16 de agosto de 2012 a radio Cooperativa que Matthei no estaba en la AGA en el momento de ocurrir las torturas que ocasionaron la muerte a su marido.

El ministro en visita que sustancia esta causa, Mario Carroza, la cerró en mayo pasado con sólo dos procesados: los coroneles retirados Edgardo Ceballos Jones y Ramón Cáceres Jorquera. Pero, tras la apelación de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), la reabrió con el fin de investigar específicamente la posible participación de Matthei en los hechos que determinaron la muerte de Bachelet.

En escrito patrocinado por el abogado Eduardo Contreras, la AFEP arguyó que “el propio Fernando Matthei ha declarado en el proceso que efectivamente conversó con algunos de los torturadores, los que le relataron sus tareas pero que ellas se justificaban dado el estado de guerra que existiría”.

El 8 de julio el juez Carroza —el mismo de los casos Allende y Neruda— careó a Matthei con exprisioneros que estuvieron en la AGA. Tres de ellos: Jaime Donoso, Mario González y Carmen Díaz, lo acusaron directamente de tener responsabilidad en la realización de las torturas en este lugar tras el golpe militar.

En entrevista con Proceso, el abogado querellante, Eduardo Contreras, afirmó que Matthei “no puede eludir su responsabilidad en el crimen de Bachelet en circunstancias que lo hacían el principal responsable de la academia donde se hicieron las torturas”.

Además se preguntó: “¿Alguien puede creer que se podría haber torturado en el AGA a un general y a numerosos otros prisioneros sin que su director lo supiera?”.

Cabe consignar que la derecha y los militares golpistas odiaban al general  Bachelet por el destacado papel que jugó cuando ocupó, en 1972, el cargo de jefe de la Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización (DINAC). Esto, en momentos en que los partidarios del golpe intentaban a toda costa boicotear la distribución de bienes.

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