Gran Bretaña: Matrimonios gay, con la bendición de la reina

Una protesta a favor del matrimonio gay en Londres. Foto: AP
Una protesta a favor del matrimonio gay en Londres.
Foto: AP

LONDRES  (apro).- Inglaterra y Gales ya cuentan con una ley de matrimonio igualitario, que permitirá a las personas del mismo sexo casarse y acceder a los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

La legislación, que sobrellevó una fuerte oposición en ambas Cámaras del Parlamento, recibió el pasado 17 de julio la aprobación oficial de la reina Isabel II (Royal Assent).

El primer ministro británico y jefe del Partido Conservador, David Cameron; el líder del opositor Laborismo, Ed Miliband; y el vicepremier y jefe de los Liberales Democráticos —que son socios minoritarios de la coalición gobernante—, Nick Clegg, habían dado su aprobación a la ley.

El pasado 21 de mayo y luego de una maratónica sesión de dos días en la Cámara de los Comunes, la propuesta legislativa fue aprobada por 366 legisladores. Se opusieron 161: conservadores, tradicionalistas y religiosos.

Luego fue aprobada por la Cámara de los Lores con 390 votos a favor y 148 en contra. Después se sometió a estudio por un comité de esta Cámara y finalmente fue sometida de nuevo al voto de los parlamentarios en una tercera y última lectura, que terminó contando con mayoría a favor.

Se espera ahora que la primera ceremonia de matrimonio de gays y lesbianas se lleve a cabo el próximo verano boreal, en 2014.

La ley legalizará el matrimonio entre personas del mismo sexo ante autoridades civiles en Inglaterra y Gales (Irlanda del Norte y Escocia tienen sus propios Parlamentos), donde la ley protegía desde 2005 las uniones libres entre homosexuales.

Bajo los términos la Ley de Matrimonio, las organizaciones e instituciones religiosas podrán “optar” por oficiar dichas ceremonias, con excepción de la Iglesia Anglicana de Inglaterra y de Gales, las cuales “tendrán prohibido” bendecir esos matrimonios.

La Iglesia Anglicana de Inglaterra, que cuenta con 26 lores llamados Espirituales, con voz y voto en la Cámara Alta británica, se opuso al proyecto desde sus primeras instancias, por ello el gobierno incluyó en el texto la prohibición expresa de que las iglesias de dichos países puedan celebrar bodas gays.

El gobierno de Cameron quería evitar posibles demandas por discriminación en el caso de que una pareja homosexual se encontrara con la negativa de una iglesia a celebrar su boda, una vez legalizadas ese tipo de uniones. Por ese motivo, cualquier organización religiosa que quiera unir en matrimonio a personas del mismo sexo deberá pedir primero el permiso a las autoridades pertinentes.

El presidente de la Cámara de los Comunes, el conservador John Bercow, fue el encargado de anunciar de forma oficial que la medida había recibido el consentimiento de la Reina, una formalidad necesaria para que el proyecto se convierta en ley.

La noticia fue recibida con gritos y aplausos en la Cámara, aunque varios parlamentarios decidieron ausentarse en señal de oposición a la medida.

Los legisladores decidieron no oponerse a un número de cambios menores acordados en la Cámara de los Lores, y de esa manera acelerar la legislación, que era reclamada no sólo por grupos de defensa de homosexuales y lesbianas, sino también por organizaciones de derechos humanos y civiles del Reino Unido.

Previo a que la ley sea implementada en su totalidad, las autoridades estudiarán si grupos religiosos como “los humanistas” podrán oficiar dichas ceremonias, y si se eliminarán todas las diferencias para parejas gay en materia de pensiones.

Durante el anuncio de la aprobación, la ministra para la Igualdad, Maria Miller, una de las principales impulsoras de la legislación, sostuvo que la ley “reafirma de forma clara” que el respeto por cada persona “es primordial, sin importar la edad, religión, género, etnia o sexualidad”.

“Es un avance que será recordado y elogiado por las generaciones futuras. De esta forma Gran Bretaña se suma a un grupo de países que legaliza el derecho de todas las personas a casarse”, destacó la funcionaria.

De todos modos, el parlamentario conservador Gerald Howarth, uno de los principales opositores a la medida, calificó de “increíble” que una legislación “que no tiene ningún mandato popular” haya sido “pasada como una aplanadora por ambas Cámaras”.

Para Howarth, la ley “le hará mucho mal” a la “institución de la familia”, incluso en un país que se precia de “progresista y avanzado”.

Según un sondeo del grupo ICM realizado para el periódico Sunday Telegraph publicado en marzo pasado, 45% de los británicos está a favor de las bodas gay, contra 36% que se opone a esas uniones. Entre los consultados de 25 a 34 años, 75% dijo que está a favor del matrimonio homosexual en Gran Bretaña, en tanto que entre aquellos de 18 a 24 años, 77% aprueba dichas uniones.

En diciembre último, una encuesta de la misma consultora ICM para el periódico The Guardian había indicado que 62% de los británicos favorecía la legalización de las bodas gay, en tanto que 31% se oponía a los cambios de la ley. El 7% dijo no tener una opinión formada al respecto.

Según ese último sondeo, la mayoría de los electores conservadores está a favor de la reforma.

El Reino Unido se suma a partir de ahora a una lista de 15 países del mundo que cuenta hoy día con una ley de matrimonios igualitarios. Esas naciones son: Holanda (aprobó la ley en 2001), Bélgica (2003), España (2005), Canadá (2006), Sudáfrica (2006), Noruega (2009), Suecia (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), Argentina (2010), Dinamarca (2012), Uruguay (2013), Nueva Zelanda (2013), Francia (2013) y Brasil (2013).

En Estados Unidos es legal el matrimonio homosexual en los estados de Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire y Nueva York, en el distrito de Columbia, al que pertenece Washington. También en California, Delaware, Hawai, Illinois, Nueva Jersey y Rhode Island. Se incluyeron Maryland, Maine y Minnesota, donde recientemente fue aprobada esta ley que da igualdad a las parejas del mismo sexo.

Con respecto a América Latina, los matrimonios entre personas del mismo sexo son legales en la capital de México, y se han avalado casos en Quintana Roo, Oaxaca y Colima. Otros países permiten uniones civiles de personas del mismo sexo, aunque no se denominan matrimonios, entre ellos, Alemania, Irlanda, Israel, la República Checa y Colombia.

Por su parte, Alistair Thompson, portavoz y activista de uno de los principales grupos opositores a la ley de matrimonio igualitario en Inglaterra y Gales, la llamada Coalición por el Matrimonio, expresó mucha preocupación por la aprobación de la ley.

“No hubo un debate suficientemente serio acerco del significado del matrimonio, de la relación entre el matrimonio y los niños, cómo definimos el matrimonio en la sociedad hoy en día. En un nivel simple, nuestra coalición cree que el matrimonio debería seguir siendo definido por su definición actual legal como una unión voluntaria de por vida entre un hombre y una mujer”, sostuvo Thompson en entrevista con Apro.

Según el activista, “hay una gran cantidad de problemas en la ley que causarán muchísimo daño”.

“El problema fundamental es que muy lejos de aclarar lo que se denomina matrimonio igualitario, hace lo opuesto. Hace que el matrimonio sea una institución diluida. Y debido al apresuramiento indecente del gobierno para tratar de hacer de este proyecto una ley, se han retirado por completo conceptos importantes como el adulterio, la confirmación, el rol de los niños y hasta la semana pasada ni siquiera se incluía la palabra consensuado en el matrimonio igualitario. Quita muchas de las responsabilidades que conllevaba el matrimonio tradicional, como la fidelidad”, agregó.

Por el contrario, Richard Lane, experto del grupo británico Stonewall por los derechos de homosexuales, expresó a Apro estar muy contento por la legislación.

“Las uniones civiles fueron en paso enorme y le dieron por primera vez a las parejas de homosexuales derechos legales y el reconocimiento a su relación. Esos derechos son muy similares a los que muchos disfrutan en un matrimonio, así que en términos de protección legal, no habrá mucho cambio. Lo que sí cambiará, es que se reconocerá a las personas del mismo sexo sus relaciones de amor de la misma forma que aquellas parejas heterosexuales. El matrimonio es una institución universalmente apreciada y reconocida, y es la base de la sociedad y la familia. Esta nueva ley será importantísima para gays y lesbianas, ya que ellos crecerán sabiendo que podrán acceder a las mismas oportunidades que sus hermanos, hermanas o amigos heterosexuales. Su relación ante la ley será tan válida en la sociedad como las del resto”, agregó.

Lane sostuvo que en 10, 20 o 30 años “miraremos atrás y coincidiremos en que esta ley fue lo mejor, sin entender por qué hubo tanta polémica”.

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