Dan 65 años de prisión a exfuncionario por crimen de hija de empresario

Los padres de Miguel Ángel Mateos Escamilla, sentenciado a 65 años de prisión por el presunto asesinato de Karina Reyes Luna. Foto: Rubén Espinosa
Los padres de Miguel Ángel Mateos Escamilla, sentenciado a 65 años de prisión por el presunto asesinato de Karina Reyes Luna.
Foto: Rubén Espinosa

XALAPA, Ver. (apro).- Miguel Ángel Mateos Escamilla, excoordinador de Turismo en el ayuntamiento de Nogales, fue sentenciado a 65 años de prisión por los delitos de homicidio calificado y secuestro agravado en modalidad de pandilla en contra de Karina Reyes Luna, sobrina del arzobispo de esta capital, Hipólito Reyes Larios.

En entrevista, los padres de Miguel Ángel y el hermano de éste, José Manuel Mateos Escamilla –exnovio de la mujer asesinada–, aseguran que la investigación que siguieron las autoridades para dar con el responsable del crimen estuvo plagada de vicios e irregularidades, y la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), dicen, buscó darle una “salida política” a un homicidio que cimbró a la sociedad de Orizaba y enlutó al clero de Veracruz.

“El chivo expiatorio para la presión que tenía el gobierno fue mi hijo”, subraya Roberto Mateos Sánchez, padre de Miguel Ángel.

Añade:

“Nunca hubo reconstrucción de hechos en el homicidio, porque ahí se les habría caído el teatro a los policías ministeriales. Las dos testigos presenciales no reconocen a mi hijo como el homicida, de acuerdo con el expediente que se abrió en su contra. El retrato hablado del presunto homicida tampoco coincide con las facciones de mi hijo, en aquel entonces de 27 años, además de que su detención, retención y presentación como homicida se hizo el 15 de agosto de 2008 a las 21:15 horas, todo en 60 segundos, debido a la premura por resolver un caso que urgía al gobierno de Fidel Herrera”.

Pero lo más importante, afirma, es que la perito criminalista con especialidad en dactiloscopia, Elizabeth Sandoval Rincón, de la propia PGJE, entregó en el oficio 12024/2008 un dictamen de impresiones dactilares de los supuestos involucrados en el asesinato de Karina Reyes: Jorge Rojas Martínez, José Carlos Victoria Cruz y el propio Miguel Ángel Mateos Escamilla, en el que se determina que luego de las pruebas en la región marginal superior y de “manera rodada”, las huellas de los indiciados no corresponden a la identidad de los fragmentos de huellas encontrados en las cintas con las que fue envuelta la sobrina del arzobispo de Xalapa.

De acuerdo con José Manuel Mateos, novio de Karina Reyes durante tres años (2003-2006), a su hermano lo detuvieron sin orden de aprehensión, presentación o cateo.

“Entraron a mi casa a la fuerza y se lo llevaron. Se lo pudieron haber llevado a él o a mí, porque a mí ya me habían citado a declarar, y coincidió que el día del secuestro y el posterior asesinato yo estaba en mi casa. Mi hermano, como era funcionario de Turismo, salía mucho, y ahí encontraron cómo fabricar su culpabilidad”, puntualiza.

El 15 de junio de 2008 la noticia estremeció a la sociedad más conservadora de la región Córdoba-Orizaba y a la feligresía católica de esta ciudad. Luego de permanecer secuestrada durante tres días, Karina Reyes Luna, hija del rector de la Universidad del Golfo de México, Jorge Reyes Larios, fue hallada sin vida.

La víctima, cuyo cuerpo fue localizado en posición fetal dentro de una bolsa de plástico negra, fue amordazada y maniatada.

Según José Manuel Mateos, dos meses después del asesinato de su exnovia el arzobispo Hipólito Reyes hizo una visita al penal de Pacho Viejo, en Coatepec, con motivo del día del reo. Ahí los reporteros lo cuestionaron sobre el homicidio de su sobrina y le preguntaron si creía en los aparatos de justicia de Veracruz.

El jerarca católico respondió:

“Yo creo que nuestras autoridades tienen mucho trabajo y mucho que hacer, investigando ese caso, y por eso no nos han dado noticias a la familia de cómo va la aplicación de la justicia”.

Tres días después de la declaración de Reyes Larios, dice, su hermano Miguel Ángel Mateos fue detenido y presentado como uno de los presuntos asesinos.

El colofón a la resolución política del caso, añade el padre del supuesto homicida, fue “la fotografía triunfal del aparato de justicia y de seguridad” del gobierno de Fidel Herrera, “quienes salieron al balcón de Palacio de Gobierno para mostrar el puño elevado en señal de victoria por la resolución del caso a los medios de comunicación”.

La fotonota fue insertada en todos los periódicos estatales de Veracruz con el título: “Tres días después de la detención de Miguel Ángel Mateos, el gobernador Fidel Herrera anuncia caso resuelto”.

En la imagen aparecieron, de derecha a izquierda, el entonces procurador general de Justicia, Salvador Mikel Rivera; el secretario general de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, a la postre procurador de Justicia; el exgobernador Fidel Herrera; el subprocurador de Justicia en la región, Marco Antonio Lezama Moo –hoy famoso en redes sociales por declarar que los desaparecidos se van con la “amante” o “el amiguito”–, y el secretario de Seguridad Pública, Sergio López Esquer. Todos ellos se adjudicaron “el triunfo” del caso.

No obstante, el padre de Miguel Ángel Mateos Escamilla asegura que “hay errores garrafales” en el expediente y en la investigación ministerial.

“El asunto es político, al exgobernador Fidel Herrera le urgía la resolución del caso porque la difunta era hija de un empresario y uno de sus amigos, Jorge Reyes, además de ser la sobrina del arzobispo”, apunta.

Y subraya: “Claro que ya metimos apelación a la sentencia”.

En la región de Córdoba y Orizaba, amigos y familiares de Miguel Ángel Mateos han organizado diversas marchas para exigir su liberación, y el propio arzobispo, Hipólito Reyes, ha solicitado a través de la prensa que los aparatos de justicia despejen todas las dudas en torno del caso.

La madre de Miguel Ángel, Lourdes Margarita Escamilla, asegura que no hay indicios de “amistad”, relación laboral o conocimiento entre su hijo y los otros jóvenes implicados en el secuestro y homicidio de Karina Reyes Luna (Jorge Rojas Martínez y José Carlos Victoria Cruz).

Mientras tanto, el excoordinador de Turismo del ayuntamiento de Nogales cumplió hoy cinco de los 65 años de prisión a los que fue sentenciado.

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