La mujer del maíz de Totolapan

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Un entierro de mujer del posclásico tardío (1350-1520) fue hallado en el Paraje Puente Volado del pueblo San Nicolás Totolapan, Magdalena Contreras, y la investigación se efectuará a través del Proyecto Eje Conservación del Patrimonio Cultural y Ecológico en los Volcanes, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El arqueólogo Samuel Hernández Hernández, colaborador del proyecto, explica en entrevista que los restos, “por cierto en muy mal estado”, podrían corresponder a una mujer de entre 25 y 30 años; también se encontraron diferentes vasijas de barro, un metate con su mano (ambos de piedra volcánica o basalto), un comal y un malacate (usado para enrollar fibras de maguey o algodón y tejer prendas) que indica una acción femenil”.

Es llamada “La mujer del maíz de Totolapan”, debido a que las vasijas de barro forman parte de una actividad ancestral: La molienda del maíz para obtener masa.

Resalta el especialista que la mujer fue enterrada con todos sus instrumentos de trabajo.

Rodolfo Terán Alvarado y personal a su cargo se toparon con los restos cuando realizaban una excavación para crear una represa que sirve de contenedor para el arroyo de Puente Volado.

Según Hernández, aunque el entierro está en mal estado de conservación, el cráneo puede ser identificado como femenino, “y aun así podemos obtener datos de su edad, además de que en la investigación vamos a corroborar también si San Nicolás Totolapan ha estado siempre en el paraje de Totolapan y al lado de Chichicaspatl, queremos ver si el pueblo se movió, y ahora sabemos por este hallazgo que aquí quizá había una actividad agrícola fuerte”.

Hasta el momento, asegura, es el primer entierro encontrado en esta zona:

“Lo notificaron las autoridades ejidatarias de San Nicolás Totolapan, José Trinidad Eslava, Gerardo Camacho Molina y Tomás Margarito de la Rosa. El Proyecto Eje Conservación (…) está comprometido en la formación de cuadros profesionales, para lo cual convoca a investigadores del INAH y de la UNAM a desarrollar proyectos de investigación sobre el desarrollo histórico y ambiental de los pueblos originarios asentados en las montañas del surponiente de la cuenca de México: San Miguel Topilejo, San Miguel Xicalco, Magdalena Petlacalco, San Miguel y Santo Tomás Ajusco, y San Nicolás Totolapan, éstos en el DF, y el pueblo de Calimaya en el Estado de México.”

El proyecto, adscrito a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y a la Dirección de Estudios Históricos del INAH, es encabezado por Margarita Loera Chávez y Peniche, quien informó a este semanario que está trabajando con un equipo muy grande:

“Llevamos una década en el proyecto de investigación formativa y nos dieron la categoría de Proyecto Eje… en 2007. Desde entonces hemos publicado 14 libros y se han elaborado 15 tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Y nuestros libros ya están haciendo conexión internacional.”

–Este Proyecto Eje Conservación… está muy relacionado con la cultura de la montaña. Ésta, ¿qué importancia tiene?

–La cultura relacionada con la montaña en general es muy importante para México porque tenemos 60% de montaña, y desde la época de los olmecas se genera toda una concepción ideológica en torno al cerro agua o depósito de agua por los ciclos agrícolas. Los ecologistas y la gente dedicada a los parques nacionales le dicen a la montaña y al volcán “fábrica de agua”. Analizamos todo esto desde el punto de vista de la arqueología, la antropología, la historia, la antropología física, estamos metiendo todas las áreas que tiene la ENAH.

“Hemos encontrado una cantidad de información, documentos en náhuatl escritos por indígenas, lo cual va cambiando la concepción de lo que es la conformación de la memoria mexicana, la memoria indígena y la memoria en estos lugares.”

Además, este proyecto se liga con la línea de investigación en el posgrado de historia y etnohistoria llamada Historia del campesinado en México, “porque es una parte fundamental de la crisis y de los problemas del país, creo que debemos volver los ojos al campo”.

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