Alemania: Escenarios de coalición gubernamental

Merkel celebra su reelección. Foto: AP
Merkel celebra su reelección.
Foto: AP

BERLÍN (apro).- Luego de la euforia y júbilo que envolvió a Angela Merkel y a su partido la Unión (CDU-CSU) al haber alcanzado el 41.5%  de la votación total de la elección del pasado 22 de septiembre, la realidad se impone y plantea a la canciller alemana el reto nada sencillo de negociar con la oposición una coalición que le permita tener un gobierno de mayoría durante los próximos cuatro años.

Y es que, en el complejo sistema electoral alemán no basta con haber obtenido más votos que los demás (mayoría relativa) para ser el ganador, sino contar con la mayoría de asientos en el Parlamento (598 en la actual legislatura) o mayoría absoluta. Y como en realidad ningún partido la obtuvo en estas elecciones, éstos se ven obligados a buscar alianzas para sumar mayorías y poder así gobernar con estabilidad al país.

De hecho, sólo a través del consenso y la mayoría es que Merkel podrá ser elegida como canciller. Los alemanes no eligen directamente a su canciller. Es el Parlamento el que lo elige, de acuerdo con las reglas de un sistema parlamentario.

Así las cosas, no todo le salió bien en las elecciones a la canciller. De entrada,  sus actuales socios de gobierno, los liberales del FDP, con quienes deseaba y planeaba seguir gobernando durante su tercer periodo de gobierno, quedaron por primera vez en su historia fuera del Parlamento al no haber alcanzo el 5 por ciento de los votos requerido para contar con representación.

Negociaciones

Ante este estrepitoso fracaso, hoy Merkel se enfrenta a cuatro posibles escenarios rumbo a su tercer mandato.

El primero, que es el más probable y que según la última encuesta de la televisión y radio públicas alemana ARD  es el que 48% de los alemanes desea, es una gran coalición con los socialdemócratas del SPD. Éste se impuso como la segunda fuerza política del país con 25.7% de los votos en las elecciones.

Tal escenario presupone negociaciones desgastantes, en las que ambos partidos tendrán que ceder y renunciar -aunque sea parcialmente- a promesas de campaña  centrales, que les costará el alejamiento de parte de su respectivo electorado.

Sólo un ejemplo de ello: el SPD tuvo como una de sus propuestas de campaña más fuertes la instauración de un salario mínimo de 8.5 euros por hora y el aumento de impuestos para los salarios más elevados, cuya respectiva recaudación sería invertida en educación e infraestructura.  Pero la Unión basó su discurso electoral en garantizar a los ciudadanos que no habría aumento de impuestos y en rechazar un salario mínimo.

“Al final creo que se impondrá una gran coalición entre la Unión y el SPD, aunque eso represente una especie de suicidio para los socialdemócratas. El SPD es en realidad un partido de centro-izquierda, moderado, cuyo programa se acerca al de la democracia cristiana de Merkel y en ese sentido, es ésta la más viable de las colaciones”, explica en entrevista con Apro Sebastian Schoepp, periodista y analista político del prestigioso diario alemán Süddeutsche Zeitung.

Tal coalición, sin embargo, sería a la larga nociva para el SPD. Ya en el primer gobierno de Merkel, de 2005 a 2009, la canciller gobernó de la mano con los socialdemócratas.  La estabilidad que se logró en tal periodo fortaleció la figura de Merkel, pero desdibujó la del SPD. En las siguientes elecciones de 2009, el SPD obtuvo el peor resultado de su historia con sólo el 23% de los votos.

“Inevitablemente dentro de una coalición siempre el partido menor se debilita. Le pasó al SPD en el 2005 y ahora al FDP, que ha gobernado los últimos cuatro años con Merkel, le costó su permanencia en el Parlamento. Así que si el SPD forma coalición con Merkel tendrá, al mismo tiempo, que replantearse su papel como primera fuerza de izquierda y estar dispuesto a asumirla para el 2017 con una alianza con La Izquierda. De no hacerlo, el SPD se perderá”, señala Schoepp.

El segundo escenario, menos probable que el anterior, es una coalición con Los Verdes, el partido ecológico, de tendencia izquierda, cuyo gradual viraje hacia el centro, así como un recién revivido escándalo sobre pederastia en el partido,  le cobraron factura entre el electorado, quien sólo le otorgó un pobre 8.4% de los votos. Pocos éstos, pero suficientes para sumar mayoría.

Tal posibilidad, sin embargo, se plantea más complicada una vez que la cúpula del partido renunció dos días después de la elección.

“La coalición con los Verdes hubiera tenido más posibilidades con los antiguos dirigentes, quienes ya supieron los que es ser gobierno (dos de ellos, por ejemplo, fueron ministros) y que están, de alguna forma, más  obsesionados con el poder. Pero ahora viene una nueva generación de dirigentes, pertenecientes al ala más radical del partido cuya intención será distanciarse de los anteriores. Así pues la colación con los Verdes se ve poco probable”, explica Schoepp.

Según la encuesta arriba mencionada, esta posibilidad satisface sólo a 18% de los alemanes.

Tabúes de la izquierda

El tercer escenario y del que en realidad muy poco de habla porque casi nadie lo desea, es aquel en el que la Unión de Merkel quedaría fuera del gobierno y más bien actuaría como oposición. Bajo este escenario los tres partidos de izquierda alemanes (SPD, Verdes y La Izquierda) se alían en una mayoría que deja a los conservadores fuera. Pero de todos los escenarios, parece el menos probable.

“En realidad Alemania tiene una mayoría de izquierda y en ese sentido la victoria de Merkel es muy dudosa porque la mayoría de los alemanes (58%) no votó por su política. ¿Por qué entonces no se ponen de acuerdo los tres partidos de izquierda? Me parece que el SPD tiene demasiado miedo de dar un paso tan radical. Y el tema tiene que ver prácticamente con La Izquierda y no con Los Verdes”, explica el especialista alemán.

Y es que La izquierda carga consigo tabús que muchos alemanes no logran superar. Este partido es considerado como el partido sucesor del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED por sus siglas en alemán), que gobernó durante 40 años la República Democrática Alemana (RDA) y su ideología se define como de socialismo democrático.

“Todavía se le considera sucesor del SED y por eso es tratado como un paria. Además de eso, hay otras razones históricas que para el SPD son imperdonables: en la RDA el SED aniquiló al SPD luego de la Segunda Guerra Mundial a través de la unificación forzada de los partidos.

“Pero más allá de eso, hay posiciones de La Izquierda que son muy difíciles de adaptar al mundo real. Por ejemplo, quieren detener la exportación de armas (que es un factor importante de la industria alemana) y reformar totalmente la política social, posiciones que para el SPD son inaceptables y por eso en esta ocasión esta alianza es la menos probable”, señala Shoepp.

Con él coinciden los encuestados por la ARD pues sólo a 16% de ellos les agradaría una coalición de izquierdas.

El último escenario es aquel en el que Merkel no logra establecer coalición con ninguna otra fuerza política. Y aquí entonces se desprenden dos vertientes.

La primera, convocar a nuevas elecciones. Pero ello no es tan sencillo. La ley establece que antes de llegar a este punto se tienen que agotar todas las posibilidades de coalición y además el Bundestag tendría que votar su disolución con dos terceras partes de sus diputados. Esta vertiente al SPD no le convendría. Según los analistas, una nueva elección fortalecería a Merkel y restaría muchos votos a los socialdemócratas.

La segunda vertiente de este cuarto y último escenario plantea a una canciller electa por una mayoría relativa, en una tercera ronda de votación en el Parlamento, y la conformación de un gobierno de minoría. Esto es, la Unión gobernando sólo con su 41.5%. Esto implicaría que cada proyecto de gobierno  impulsado por Merkel tendría que ser negociado con las diferentes fuerzas políticas, lo cual supone desgaste político e inestabilidad, lo que para el común de los alemanes es inaceptable.

“A los alemanes en general, del partido que sean, lo que les gusta y necesitan es la estabilidad, un gobierno estable. No pueden con la pura idea de tener un gobierno con minoría que tenga que negociar cada uno de los proyectos políticos porque eso representa en el imaginario colectivo inestabilidad y eso no se quiere”, concluye Schoepp.

Significativo es el hecho que las encuestas no consideran tampoco esta posibilidad.

Son estos cuatro escenarios con los que luego de las elecciones del pasado 22 de septiembre se enfrentan los alemanes. Merkel y su Unión tienen un periodo hasta 30 días (después de la elección) para buscar compañero de gobierno.

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