Lalo Guerrero, el chicano original

Imagen de la película.
Imagen de la película.

MÉXICO, D.F. (apro).- El pasado viernes 27 el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes anunció el estreno nacional de la película Lalo Guerrero, el chicano original, que documenta la fructífera vida artística de uno de los cantautores populares más importantes y que mejor compusieron a México, pero desde los Estados Unidos donde nació y radicó.

En la cinta, aparecen testimonios de personalidades con sangre mexicana, al otro lado de la frontera norte: la guapa vocalista Linda Ronstadt (“La canciones que mi padre me enseñó”), el cineasta Luis Valdés (Fiebre Latina), los actores Cheech Marín y Edward James Olmos, o  David Hidalgo, del conunto Los Lobos, más un amante de la música latina como es el guitarrista Ry Cooder (París/Texas, Buena Vista Social Club) y por supuesto, el propio Lalo Guerrero.

Producida en 2006 por su hijo músico Dan Guerrero y Nancy de los Santos, Lalo Guerrero, un chicano original” inexplicablemente no se había proyectado en nuestro país sino ahora, gracias a las gestiones de Nelson Carro en de la subdirección de programación de Cineteca Nacional, donde lo hará por el barrio de Xoco, al sur de la Ciudad de México, y otros cines (ver lista al final).

Dos años antes, el 11 de abril de 2004, el reportero Roberto Ponce entrevistó para la revista Proceso a Lalo Guerrero, quien telefónicamente se escuchaba en magnífica forma, pero unos meses más tarde, el gran creador de “Las ardillitas de Navidad” murió a la edad de 87 años. He aquí algunos fragmentos de aquella conversación inolvidable (Proceso 1432).

El inmortal “Lalo”

Durante siete décadas ha brindado voz a los barrios mexicanos más allá de la frontera.

Lalo Guerrero, nacido en Tucson, Arizona, hace 87 años, es el creador de “Homenaje a la canción mexicana”, “Pancho López”, “Las ardillitas de Navidad” y las piezas de la obra Zoot Suit, que dirigiera para el cine en 1981 Luis Valdez.

Desde Palm Springs, California, donde continúa cantando con su hijo Mark, “El padre de la música chicana” cuenta su vida y su reciente grabación con Ry Cooder, redescubridor de los “viejitos” cubanos de Buena Vista Social Club.

¿Quién no recuerda esta añoranza de “El padre de la música chicana” en su “Homenaje a la canción mexicana” que dio a conocer la extraordinaria cantante ranchera Lucha Reyes en 1941?

Hoy que lleno de emociones me encuentro con mi jarana,
voy a rendir homenaje a la canción mexicana.
Voy a rendir homenaje a la canción más galana,
la canción más primorosa que es la canción mexicana…

Su plática no denota ni pizca acento “apochado” y Lalo Guerrero relata por qué compuso “Homenaje a la canción mexicana”, a los 17 años de edad, en su guitarra:

“Porque me nació. Siempre lo he dicho: era la época en que estaba la gran depresión económica aquí en Estados Unidos, no había trabajo, estaba muy dura la vida y nosotros los mexicanos que teníamos menos escuela, trabajábamos en lo que fuera para comer y estábamos de la patada.

“Me dije: voy a componer una canción porque debemos tener algo para sentirnos orgullosos de ser mexicanos, algo que alegre nuestro barrio en Tucson, que nos levante el ánimo, que nos diga que somos alguien…”

Y se le ocurrió incluir un popurrí donde agregó “Cielito lindo” y “La Adelita”.

“Mi padre Eduardo vivía en La Paz, Baja California Sur, tenía una marina de barcos chicos de vapor, era calderero y muy vacilador. Después conoció a mi mamá Concepción Aguilar en Sonora, se casaron en Cananea y se quedaron en Tucson, Arizona, donde nací en la Nochebuena de 1916.

Entonces la frontera no tenía cerca ni bardas, sino un pequeño edificio aduanal que cobraba tres dólares por un permiso de un año, iban y venían, era puro desierto…

“La de la música era mi mamá, tenía un hermano que le enseñó a tocar guitarra; pero ella no tocaba profesionalmente en cabarets o teatros, porque entonces a la mujer que tocaba guitarra la veían como de mala nota. Y cantaba precioso todo el día, en la casa. Con ella aprendí, ponía en la vitrola el disco ‘La malagueña’, cantaba con las castañuelas, en la sala, y bailaba ‘La manzanilla’ con aires españoles. A ella le debo lo que he logrado en mi carrera.”

Lalo pactó con el arte:

“La música me ha mantenido siempre alegre, siempre contento, me gusta lo que hago, compongo mis canciones, grabo, voy en gira… Vivo con mi segunda esposa, Alicia Guerrero, ella ha sido de mucha importancia en mi vida, llevamos 29 años de casados. Con mi primera estuve 25 y tuve dos hijos, Marco Antonio (“Mark”), músico, y Daniel, los dos en el ramo del arte.”

Primeras batallas

Formó un trío de música ranchera al estilo Los Calaveras, acompañantes de Jorge Negrete, y se presentaba en el Teatro Million Dollar de Los Ángeles, “un hervidero de mexicanos”.

Su vida cambió tras componer “Homenaje a la canción mexicana”:

“Contrataron a Lucha Reyes y el resto del programa lo llenaban con talento local, escogieron mi trío de relleno; pero acababa yo de salirme porque no me llevaba bien con un fulano de nombre Luis, muy problemático, y los demás escogieron toda una semana a otro muchacho. A diario se presentaba Lucha. Ellos cantaban ‘Homenaje a la canción mexicana’ que se las enseñé, y la cantaban muy bien.”

Al último día de su actuación, Lucha preguntó al trío entre bastidores:

–Ustedes cantan una muy buena canción que habla de México, me gustaría interpretarla…

El tal “Luis” respondió con un “¡Se la regalo, se la regalo!” y le dio a Lucha Reyes la letra y un guión de la pieza de Lalo.

“Pero yo la había dejado registrada y contratada con la FAM, la Promotora Hispanoamericana de Música de la capital mexicana. Y cuando estaba en San Diego, California, oí que la estaban trasmitiendo en la estación de radio de Tijuana con Lucha Reyes, fui a comprar el disco y decía que la autora era ella. Entonces me dije:

–¡Ah, carajo!

“Así que fui a ver al señor Barragán de la FAM, no se me olvida nunca, le enseñé mi contrato y se portó muy bien, me aseguró que me darían mi crédito y pagarían las regalías.”

Así, lo aceptaron en México “y comenzaran a grabarme Los Calaveras y otros, porque cuando la escribí no me hicieron caso y me regresé a Tucson”. Lalo Guerrero nunca conoció a Lucha Reyes.

Marcianos y ardillitas

“Yo comencé a componer mis canciones y me fui a Los Ángeles, donde había compañías que grababan discos para mexicanos de 78 RPM, y como estaba pegando acá en Estados Unidos, fui a México a probar suerte con mi música. Pero me encontré que no querían a los ‘pochos’, me discriminaban aunque hablaba español perfectamente bien…”

–¿Cuántas piezas lleva compuestas?

–Mi hijo Mark es quien tiene todas registradas, son como 400, a lo menos. Aparte de “Pancho López”, “Nunca jamás”, “Las ardillitas”…Yo me inspiré para “Las ardillitas” por una cosa muy curiosa…

“Eran los tiempos cuando los cubanos estaban muy alejados, por la revolución naciente de Fidel Castro. Era la época en que los soviéticos mandaban a cada rato cohetes a la Luna e inventaron grabar discos con una cinta que daba vueltas y ya no en el disco de cera.

“Yo estaba en México grabando algo serio en cinta y el ingeniero de sonido empujó un control equivocado, corrió la banda y yo cantaba ‘¡Te quiero con el alma!’, pero se escuchó un chillido agudo desde la cinta. Se me ocurrió decirle: ‘Oye, ¿no puedes bajarle a la velocidad y que quede un tono más alto?’ Salió una vocecita y entonces me acordé de los cohetes inmensos que estaban enviando los estadunidenses al espacio y a Marte, y compuse la canción ‘Un marciano en la Tierra para trío’.”

La pieza gustó mucho y fue éxito disquero también para la isla de Cuba, grita Lalo Guerrero con asombro.

“¡Pegó! ¡Inclusive me invitaron a La Habana para que la presentara! Se trata de un marcianito que había bajado a la Tierra a quejarse, con su vocecita, para que ya no estuvieran ‘los güeros’ dando tanta lata a los marcianos porque ‘los güeros’ hacían mucho ruido y en Marte ya no podían dormir ni les dejaban dar serenatas a sus novias, las marcianitas. ¡Hasta me enviaron mi contrato en 1960 para ir a La Habana porque era una canción donde yo ‘les pegaba’ a los güeros, a los norteamericanos, pues era en contra de los Estados Unidos!”

Como tenía esa idea de las vocecitas, pensó en ponerla para tres personajes de ratoncitos cantando en un disco.

“Fueron tres ardillitas. Yo era el profesor de ‘Las ardillitas de Navidad’ que les enseñaba canciones y… se vendieron mucho, duré décadas haciéndolas desde hace unos 35 o 40 años. Todavía las interpreto pues hice varias piezas de ellas y siguen sacando discos míos piratas en la disquera Dimsa. Yo vivía acá en Los Ángeles y luego fui a México para hacer un CD en EMI Capitol.”

Cuando las tres ardillitas (Pánfilo, Demetrio y Anacleto) cantan en “Jingle Bells” (campanitas navideñas) “jingle all the way”, de “Las ardillitas en Navidad”, el travieso Pánfilo interrumpe:

–¡Momento, momento! ¿qué es eso de güey?”.

Don Lalo primero le explica, tolerante, que “way” no está en español pues “all the way quiere decir todo el camino”; pero cuando el profe les pregunta a las ardillitas qué quieren que les traiga Santa Claus en Navidad, Pánfilo de plano lo exaspera cuando responde cantando:

“Yo voy a pedirle este año al Santa Claus que me traiga una novia, ¡y si puede traiga dos! ¡Ja, ja, ja….!”

–¡No seas grosero, Pánfilo! –Lalo le advierte que no le va a traer nada Santa Claus, pero la ardillita pícara replica:

“Al cabo que yo no soy cliente de ese señor, a mí me traen mis juguetitos los Santos Reyes. Ji ji ji ji…”

–¡Ya basta, Pánfilo!, Ándale… vamos a cantar.

Brazo con brazo

Pero además, Lalo Guerrero también participó en la lucha del líder chicano César Chávez (1927-1993) desde la década de los sesenta:

“Le compuse tres corridos acá, dos a César Chávez y otro a Dolores Huerta, su brazo derecho, cuando se puso problemática la situación de los trabajadores mexicanos del campo, para ayudarles y empujar la lucha. Hice unas canciones bilingües para que ‘los güeros’ entendieran el problema. Pagaban muy poco y las condiciones de trabajo eran paupérrimas. Las mujeres tenían que ir a hacer sus necesidades privadas entre las ramas allá, en la orilla del campo.

“César Chávez hizo que pusieran excusados para las damas, consiguió mucho para los trabajadores y campesinos mexicanos, él fue un gran mexicano, muy macho, muy querido. Nació muy cerquita, en Yuma… Desgraciadamente murió muy joven. Todavía hoy las nuevas generaciones lo recuerdan y le están haciendo un monumento en las calles principales de Los Ángeles. Para mí que debería tener una estatua allá en México también, pues hizo mucho por nuestra gente.”

Luis Valdez lo llamó para hacer la música de la obra y la cinta “Zoot Suit” (conocida como Fiebre latina en México); el crédito de sus canciones “Mariguana Boggie”, “Vamos a bailar” y “Los Chucos suaves” aparece hasta el final de la cinta.

En 1998, Lalo se presentó “por primera y única ocasión en Europa” con su orquesta y sus hijos en La Cité de la Musique, de París, acompañado por el acordeón del Flaco Jiménez. Uno de sus discos postreros lo hizo con Ry Cooder y contiene tres canciones propias. Su hijo “Mark” de 55 años de edad, toma la bocina:

“He grabado con mi padre desde que era un adolescente. Canto, toco guitarra, bajo, a veces con mi banda lo acompaño en los conciertos de sus giras y juntos componemos.

“Ry Cooder marcó por teléfono un día a mi papá, no lo conocíamos. Quería hacer un CD con el tema de la destrucción del estadio Chávez Ravine de los Dodgers, en el barrio chicano de Los Ángeles, pues iban a sacar a la gente de sus casas. Hace como 10 años papá hizo una canción, ‘Barrio viejo’, que salió en el documental televisivo sobre este tema de béisbol y seguramente Ry Cooder vio el programa, así que lo llamó para grabar otras que papá compuso en los años cincuenta.”

También hizo “El corrido del boxeo”, donde Flaco Jiménez toca su acordeón. El disco se llama “Chávez Ravine: Una historia de Los Ángeles” que se publicó con un libro. Mark posee un sitio Internet donde habla de su música y la relación con su padre (www.markguerrero.net).

Ai’ les va la despedida

–¿Ha cambiado el trato a los latinos en Estados Unidos?

–Sí. Ha mejorado. Yo compongo canciones en inglés con las que les digo a ‘los güeros’ las cosas que hacen, que nos discriminan y que deben cambiar. Hago canciones cómicas pero tirándoles, como “No way, José”… Muchas. No nos ponen en los comerciales, siempre sale un blanco, un negro y un chino, pero, ¿por qué no un chicano de vez en cuando? Así hice “No chicanos on TV”.

La leyenda viviente de la música chicana puede hablar por horas, pero es tiempo de terminar:

“Esta canción la he llevado a diferentes compañías donde hacen anuncios en la tele, y sí… He hecho muchas canciones de protesta para ayudar a nuestra gente acá, de este lado; están funcionando, se hacen muy populares porque las hago medio cómicas, como con burla pa’ los güeros. ¡Claro que hay discriminación, hasta cierto punto!; pero no como antes. Les dan el mejor lado más a los negritos que a nosotros.”

–¿Por qué?

–Nos tienen envidia, nos tienen celos.

Nacido el 24 de diciembre de 1916, “El padre de la música chicana” falleció un año más tarde, el 17 de marzo de 2005.  Lalo Guerrero redactó en 2002 su biografía con Sherilyn Mecee Mentez: “Lalo, My Life and Music” (University of Arizona Press). Sobre la película, ver comunicado de prensa Conaculta número 1576 del viernes 27 de septiembre de 2013, “Estrenan documental ‘Lalo Guerrero el chicano original’” (en www.conaculta.gob.mx).

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