Anarquistas anuncian “invierno subversivo”

La "rebelión" anarquista del 2 de octubre. Foto: Miguel Dimayuga
La "rebelión" anarquista del 2 de octubre.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- En una respuesta de solidaridad a la autodenominada “Coordinadora de las sombras”, grupos anarquistas manifestaron su apoyo a la rebelión y llaman a no abandonar las calles.

La carta titulada “México: Contra toda esperanza”, firmada por tres células anarquistas −Células Autónomas de Revolución Inmediata-Praxedis G. Guerrero (CARI-PGG), Conspiración de las Células del Fuego/Federación Anarquista Informal(CCF-FAI)-México y Célula Insurreccional Mariano Sánchez Añón/Federación Anarquista Informal (CI-MSA/FAI)− y difundida en la red ContraInfo, anuncia una nueva temporada de confrontaciones “antisistémicas”.

“La lucha callejera regresa para quedarse y se enlista nuevamente en nuestra agenda para prolongar el ‘invierno subversivo’”, dice el mensaje.

“Habíamos abandonado las calles para entregarnos apasionadamente a las tareas de la noche, contando con la complicidad de la luna, el sonido de la pólvora y el calor compañero del fuego liberador”, apuntan en referencia a las pintas callejeras y acciones violentas en bancos y cajeros automáticos.

El auge del anarquismo la atribuyen a una “expansión de la insurrección anárquica”:

“Esa fue la única razón que nos llevó a darnos cita el 1 de diciembre en las calles; el único motivo que nos invitó a luchar sobre el asfalto el 1 de septiembre y que nos instigó a estar junto a ustedes, en medio de un mar de rebeldes antiautoritarixs (desconocidxs pero cómplices) el pasado 2 de octubre; no para “prender veladoras” y desfilar como corderos temerosos sino para hacer arder las barricadas e incinerar a los mierdas uniformados” (sic).

Refugiados en la clandestinidad de la Red los anarquistas pretenden entablar un diálogo con simpatizantes de todo el país y el mundo y retoman los alaridos de las revueltas en Grecia durante 2008:

“No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos. No nos hacemos ilusiones que van a tomar todo esto en cuenta. Todos los días entierran nuestros gritos en su mentira. Adiós. Nos van a ver desde sus sofás en sus televisiones. Historia ahí vamos. Mira arriba, hacia el cielo…”

Sobre los movimientos de protesta actual -de Nueva York a Londres, Atenas, Río de Janeiro, Madrid y Roma- reafirman:

“Hoy la insurrección anárquica está en todas partes y en todos los confines del planeta germina y florece plantando cara a la Autoridad desde Chile a Canadá, de México a Indonesia. Hoy la lucha callejera vuelve a dar batalla al Poder y desborda los límites cobardes del reformismo, derriba las vayas contenedoras del izquierdismo y rompe las cadenas del anodino pacifismo.”

El texto llama a “tomar precauciones” en “tareas de noche” o en “lucha callejera”. “Es importante afilar las precauciones en medio de la servidumbre voluntaria”, dice.

Y establecen una mística sobre el uso de la capucha:

“Cubrirnos el rostro al momento del ataque desde luego que no implica posicionamiento ideológico alguno. Al taparnos el rostro para la acción, también reivindicamos al bandido ácrata y al ilegalista refractario a toda autoridad, porque la capucha es más que el paliacate roído que nos cubre, es mucho más que la desteñida pañoleta palestina que envuelve la pose fashion y, aún más, que el agujereado pasamontañas que encubre la farsa revolucionaria y la pirotecnia baladí. La capucha anárquica va más allá de la estética, se levanta como conciencia antiautoritaria que ha puesto fin al espectáculo y dado su merecido tiro de gracia a la lucha ficticia.”

Los anarquistas posdatan su mensaje con las siguientes consignas:

“Ni un milímetro atrás: ¡9 milímetros en las cabezas del Poder!” “¡Qué las capuchas hablen!” “¡Vivan los grupos informales de acción anárquica!” “¡Recuperemos la lucha callejera refractaria pero no olvidemos las tareas que iluman la noche!” “¡Qué la lucha se extienda a todos los rincones!” “¡Viva el fuego liberador y la pólvora vindicadora!”.

Comentar este artículo