Muestra Internacional de Cine: “La vida de Adèle”

Imagen de la película.
Imagen de la película.

STRASBOURG, Francia, (proceso.com.mx).- Se ha hablado tanto durante meses de esta película… y al fin, ¡ya está aquí!

La Vida de Adèle –filme de Abdellatif  Kechiche que recibió la Palma de Oro en Cannes en mayo pasado– se exhibirá sábado y domingo próximos en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, dentro de la Muestra Internacional de Cine.

Adaptada libremente a partir del cómic El azul es un color cálido, de Julie Maroh, la película cuenta la historia de Adèle, alumna de preparatoria cuya vida cambia para siempre el día en que conoce a Emma, una joven de cabellos azules de la cual se enamora a primer vista. Esta última le dará la oportunidad de descubrir el deseo, así como de afirmarse como mujer. Frente a la mirada de los demás, Adèle irá creciendo, buscándose… hasta la perdición.

La historia es sencilla, pero muy bien construida. Pese a que la película dura tres horas, el espectador no las siente pasar. El tunecino Abdellatif Kechiche, realizador de La escurridiza y de La Venus Negra, se da tiempo para contárnosla a través de largos intercambios entre los personajes. Esta película moderna y anclada en su época, habla de la juventud, de la precariedad, y sobre todo de una relación de amor bastante fuerte.

A través de largos planos de acercamiento en toda la cinta, el realizador intenta meterse en la intimidad y los pensamientos de las actrices. Al principio puede parecer al público un tanto opresiva, pero no tarda en acostumbrarse. Sin embargo, las escenas de amor son muy crudas: Adellatif Kechiche tuvo el valor de rodar escenas íntimas y largas.

El performance de las actrices es estupendo: Ya conocíamos el talento de Léa Seydoux en La bella persona o más recientemente en Gran Central, pero en esta ocasión la revelación es Adèle Exarchopoulos. Esta joven comediante con apenas 20 años ha logrado sorprendernos gracias a su naturalidad.

Es importante señalar que el filme pudo haber derivado en una catástrofe, puesto que su propio realizador declaró que “pudo no haber salido, ya que se ensució su reputación”. De hecho, técnicos y actores se quejaron de las condiciones horribles y de los métodos tiránicos de Kechiche durante el rodaje, que duró cinco meses en lugar de dos y medio a causa de sus exigencias. En diferentes entrevistas, Seydoux y Exarchopoulos describieron las escenas que tuvieron que repetir durante días enteros, sobre todo las de amor (diez días) pese a que apenas si se conocían, o aún más, durante aquellas violentas en las que se tenían que golpear realmente.

El haber obtenido la Palma de Oro fue un alivio para todo mundo.

c.leclerre@hotmail.fr

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