Los retos de Cuautla, a un año de ser zona de monumentos históricos

Acueducto de la hacienda de Calderón en Cuautla, Morelos. Foto: Margarito Pérez
Acueducto de la hacienda de Calderón en Cuautla, Morelos.
Foto: Margarito Pérez

MÉXICO D.F. (apro).- A un año de ser declarada  Zona de Monumentos Históricos, la ciudad de Cuautla, Morelos, tiene un reto inmediato: actualizar la reglamentación en materia de anuncios y uso de suelo, propiciar una identidad social, y conservar sus edificios históricos.

Cuautla fue declarada monumento el 28 de noviembre de 2012 por las características únicas de su traza urbana que datan del siglo XVI, y su permanencia en el diseño de sus calles desde principios del siglo XIX –que albergan 19 edificios de valor patrimonial–, en donde se registraron diversos sucesos de relevancia para la historia nacional.

El cronista de la ciudad, Óscar Apaez, narra que la traza se debe a un religioso dieguino de apellido Montesinos, que la realizó entre 1620 y 1630; en tanto que los nombres de las calles hacen referencia a episodios ocurridos durante el Sitio de Cuautla o en febrero de 1812, cuando José María Morelos y Pavón, luego de 72 días de resistencia, derrotó a las tropas realistas de Félix María Calleja.

La celebración organizada por el INAH, a través de la Coordinación Nacional de Difusión y el Centro INAH-Morelos, en coordinación con el Gobierno del Estado de Morelos y el H. Ayuntamiento de Cuautla, contemplan una serie de actividades como mesas redondas académicas, talleres y actividades artísticas que buscan crear conciencia entre la población sobre el valor histórico y arquitectónico de las 52 manzanas que comprenden a Cuautla, según informó el instituto.

En el acto de celebración en el cual participaron autoridades del INAH  y los gobernantes de la urbe, la arquitecta Roxana Galindo Cortés, del Centro INAH-Morelos, explicó un poco de su historia, cuya traza prehispánica se vio afectada con la llegada de los españoles que la transformaron conforme a las órdenes de la corona, que establecía que en las ciudades y poblados de sus virreinatos primero se construyera la iglesia, luego la plaza, y alrededor los edificios de gobierno; y eso es lo que persiste en Cuautla:

La iglesia y convento de Santo Domingo de Guzmán; la plaza –actualmente llamada Morelos– y el Palacio municipal, donde se encontraban las casas reales y el convento de San Diego.

También atesora el templo de Santa Bárbara, ahora conocido como el Señor del Pueblo, y el límite del área patrimonial es el Panteón Civil; por el otro lado, el límite llega al Acueducto de la exhacienda Buenavista, construido en forma de arcadas en el siglo XVIII, del cual quedan algunos fragmentos y el que todavía surte de agua para uso de riego, incluso el Panteón Civil coincide con las características que estableció Manuel Tolsá para los camposantos de ciudades pequeñas.

Pero Galindo dijo que la falta de documentos históricos ha hecho difícil la conservación de los edificios, porque legalmente no hay cómo demostrar su antigüedad. Y actualmente se elabora un reglamento específico para el área de monumentos –de 750 mil metros cuadrados–, ya que los existentes están enfocados en el Centro Histórico moderno, diferente al área declarada que comprende una mayor extensión hacia el poniente.

Hasta hora se ha concluido que 19 edificaciones patrimoniales fueron construidas entre los siglos XVI y XIX, algunas están destinadas al culto religioso, otras al servicio público, y otras fueron fortaleza y trinchera durante la Guerra de Independencia.

Por otro lado, el director del Centro INAH-Morelos, Víctor Hugo Valencia, comentó que después de que Cuautla obtuvo el nombramiento como Zona de Monumentos, el instituto ha trabajado en la planeación para su rescate y conservación, ya que debido al trazado de las calles se requiere de una limpieza visual para destacar su diseño antiguo, que ahora está “en competencia con el comercio ambulante, el mobiliario urbano y la cantidad y tamaño de los anuncios que se encuentran en la vía pública”.

Por eso, el titular del INAH-Morelos advirtió que hay dos grandes retos:

“Actualizar y formalizar la reglamentación de la Zona de Monumentos en materia de anuncios y uso de suelo; y propiciar una verdadera identidad social con lo que representa el área decretada.”

Y obedeciendo a esos retos consideró fundamental difundir en la sociedad cuautlense el conocimiento sobre el valor histórico y arquitectónico de la ciudad, que en los últimos meses ha albergado foros y talleres especializados en arquitectura, para dar a conocer entre la población el valor patrimonial de Cuautla.

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