Cine: “En otro país”

Imagen de la película.
Imagen de la película.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En Mohang, centro vacacional en Corea del Sur, una joven que prepara el guión de una película explora tres historias diferentes; en las tres, una extranjera llega al sitio por razones diferentes:

En la primera, una directora francesa pasa unas vacaciones con un director coreano y su esposa embarazada; en la segunda, la esposa de un hombre de negocios se da una escapada para encontrarse con su amante coreano; y en la tercera, una divorciada se recupera del abandono del exmarido por una coreana.

En las tres historias la protagonista se llama Anne (Isabelle Huppert).

En otro país (Da-reun na-ra e-so; Corea del Sur, 2012 ), el realizador coreano Hong Sang-soo confirma su devoción por el cine francés; apelativos como el de el Godard o el Rohmer coreano se leen en casi todos los comentarios sobre esta cinta. Ciertos ingredientes parecen confirmarlo, la llamada deconstrucción (desarticulación  de códigos), un personaje similar, Anne, en diferentes juegos de ficción, variaciones de tonos sutiles (indiferente, enamorada, abandonada), banalidad en el tratamiento  del  tema  y  ligereza de tono, incluso la utilización de un color asignado al personaje como en el caso del vestido que utiliza Isabelle Huppert en cada historia de acuerdo con el estado anímico (azul, naranja, o tono oscuro).

El problema de explicar a un artista como Hong por sus influencias, o peor aún, de presentarlo  como  equivalente de  un maestro, es que se pierden de vista no sólo los matices, sino la originalidad de su propuesta. Así, el contraste entre una francesa, intelectual, liberada por décadas de feminismo, contra el machismo coreano, que Hong utiliza para exponer y ridiculizar al supuesto intelectual coreano, se perdería de vista. En las tres historias, un director de cine, casado, juega al hombre inteligente y comprensivo y termina delatándose como mujeriego, celoso y torpe seductor.

Frente al modelo de la francesa liberada, Hong Sang-soo (La mujer es el destino del hombre, 2004) no opone el de una mujer coreana sumisa y reprimida; la esposa embaraza del director de cine en dos de las historias confronta, regaña y somete al marido. Lo cual corresponde con la imagen de mujer fuerte y combativa que el cine coreano tiende a mostrar, desde la trilogía de la venganza de Park Chan-woo hasta las heroínas de Kim Ki-duk. El aficionado al cine coreano espera golpes y sangre en los encontronazos entre marido y mujer, pero aquí demuestra Hong la lección de la Nueva Ola francesa, las pasiones se disuelven en el flujo banal de la vida.

 

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