Las aventuras de ‘El Chapo’ en el extranjero

Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa. Foto: Benjamin Flores
Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa.
Foto: Benjamin Flores

La captura en agosto de 2012 de Ericson Vargas, jefe de la Oficina del Envigado, provocó que los narcotraficantes mexicanos perdieran su principal fuente de abastecimiento de drogas en Medellín. El Cártel de Sinaloa ya emprendió acciones correctivas: envió representantes a esa ciudad para establecer contactos con grupos emergentes, a los cuales entrega dinero y armas a cambio de cocaína. Incluso, los enviados de El Chapo se han dado el lujo de organizar fiestas en barrios populares, en las que actúan cantantes de reguetón y se reparte alcohol y comida…

MEDELLÍN, Colombia (Proceso).- Los vínculos históricos entre los cárteles mexicanos y las organizaciones criminales de Medellín viven tiempos de recomposición. La embestida de las autoridades colombianas contra las grandes estructuras mafiosas de la segunda ciudad más importante de Colombia –cuna del desaparecido Cártel de Medellín, de Pablo Escobar Gaviria– ha mermado el abastecimiento de cocaína a sus socios mexicanos. Éstos buscan reactivar la producción y garantizar sus fuentes de suministro; para ello han decidido fortalecer a bandas emergentes locales.

“Los cárteles mexicanos ya no tienen, como hasta hace poco, una cabeza con la que negociar en Medellín. Hay una pérdida de cohesión del crimen organizado en la ciudad por los golpes que hemos dado y por la captura de los capos que controlaban el negocio. Creemos que el Cártel de Sinaloa está buscando contactos y relaciones de negocios que le permitan aumentar los cargamentos”, explica a Proceso el jefe del subcomando operacional de la Policía Metropolitana de Medellín, José David Garzón.

La captura en agosto de 2012 de Ericson Vargas Cardona, Sebastián, jefe de La Oficina de Envigado, provocó que los cárteles mexicanos perdieran a su principal contacto en Medellín, un centro de negocios estratégico para el narco internacional por su pujante economía y por ser el epicentro de una amplia región rural en la que confluyen los cultivos ilícitos de hoja de coca, los laboratorios para procesar la droga y las vías de salida hacia el Golfo de Urabá, en el Caribe.

Fuentes de inteligencia de la Policía Nacional de Colombia (PNC) señalan que el Cártel de Sinaloa ha establecido relaciones de negocios con bandas emergentes de Medellín, a las cuales financia y arma a cambio de cocaína.

Las fuentes indican que se han encontrado en Medellín más de 100 fusiles de alto poder, que forman parte de la fallida operación Rápido y Furioso, organizada por la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF). Se trata de rifles que Estados Unidos filtró al Cártel de Sinaloa con el objetivo de rastrearlos. Rápido y Furioso fracasó y las bandas mexicanas transfirieron una pequeña parte del arsenal a sus socios colombianos.

(Fragmento del reportaje principal que se publica en Proceso 1938, ya en circulación)

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