En Guerrero, autodefensas se dirigen hacia Chilpancingo

Militares vigilan la marcha de la UPOEG. Foto: Ezequiel Flores
Militares vigilan la marcha de la UPOEG.
Foto: Ezequiel Flores

CHILPANCINGO, Gro. (proceso.com.mx).- Habitantes de El Ocotito marcharon sobre la carretera federal México-Acapulco para exigir el restablecimiento de la seguridad en su municipio.

Los manifestantes respaldaron al grupo de autodefensa de la Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero (UPOEG), y exigieron el retiro de tropas militares que desde ayer sitiaron El Ocotito luego de que los ciudadanos decidieron enfrentar directamente a los grupos del crimen organizado.

De manera paralela, guardias comunitarios de la UPOEG ingresaron a tres poblados más de Chilpancingo y convocaron a los habitantes a sumarse al movimiento por la seguridad que impulsa este grupo de autodefensa avalado y subsidiado por el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero.

Los pueblos donde irrumpieron los comunitarios son: Acahuizotla, Palo Blanco y Mazatlán, este último ubicado a 10 minutos de la capital guerrerense sobre la carretera federal México-Acapulco.

El contingente de aproximadamente mil personas, encabezado por dirigentes de la UPOEG y autoridades comunitarias, partió cerca de las 10:30 horas, a bordo de automóviles particulares, del poblado de El Ocotito hacia la comunidad de Mazatlán.

Dirigentes de la UPOEG señalaron que habitantes de este lugar solicitaron el apoyo de la autodefensa para confrontar a la delincuencia.

Ello debido a que la célula criminal al servicio de la pandilla de Los Rojos, que fueron expulsados desde el jueves pasado del valle de El Ocotito, se encuentra refugiada en el poblado de Mazatlán, indicaron dirigentes de la UPOEG.

Por su parte, cientos de soldados instalaron dos retenes sobre la carretera federal para impedir que los inconformes porten armas durante la marcha.

Un retén se ubicó en las inmediaciones del poblado de Palo blanco y el segundo en Mazatlán.

Desde ayer, el tramo que conecta la capital de la entidad con el valle de El Ocotito fue copado por cientos de militares, policías federales y estatales que prácticamente mantienen sitiada esta franja de la región central de Guerrero.

El impresionante despliegue policíaco-militar ha sido criticado por los pobladores de las ocho comunidades que conforman el valle de El Ocotito debido a que ninguna autoridad gubernamental intervenía ante la ola de secuestros, extorsiones y asesinatos.

“Esto refleja el grado de complicidad de las autoridades de los tres niveles con la delincuencia”, expresó un poblador del valle.

Desde ayer, los habitantes del valle de El Ocotito permanecen en alerta máxima ante la presencia de policías y militares, pues temen que en lugar de atacar a los delincuentes, se enfoquen en replegar a la autodefensa y entregar nuevamente la zona al crimen.

No obstante, el cerco militar fue evadido por los guardias comunitarios y los manifestantes que ingresaron al poblado de Mazatlán para asumir el control de la seguridad en este lugar.

Con esta acción, suman 11 las comunidades del municipio de Chilpancingo donde el grupo de autodefensa de la UPOEG ingresa para enfrentar directamente a la delincuencia.

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