La cacería de “El Chapo”, paso a paso

Imagen difundida por The New York Times de la detención de Joaquín "El Chapo" Guzmán. Foto: NYT
Imagen difundida por The New York Times de la detención de Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Foto: NYT

La madrugada del sábado Joaquín El Chapo Guzmán fue capturado en un golpe cuidadoso y sigilosamente preparado por autoridades tanto de México como de Estados Unidos. El hombre por el que la DEA ofrecía cinco millones de dólares, el narcotraficante que llegó a ser colocado por la revista Forbes en la lista de los más ricos del mundo, el capo que fue considerado el consentido de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, volvió al sitio que ya fue su hogar: el penal de alta seguridad de Altiplano. En esta edición, que por razones obvias llega con retraso a manos de sus lectores, Proceso ofrece pormenores de la cacería, en medio de un contexto significativo: el acuerdo secreto del Vicentillo, hijo del Mayo Zambada, para conseguir la suspensión de su juicio en Chicago a cambio de información privilegiada.

Una incursión de la Marina a la sindicatura de El Salado, Sinaloa, el jueves 13 dio comienzo a todo. En un recorrido por la zona, marinos detuvieron a varios halcones, entre ellos a los hermanos Apolonio y Cristo Omar Sandoval Romero, quienes trabajaban para Ismael El Mayo Zambada.

A partir de estas capturas le pudieron tender una trampa a Joel Enrique Sandoval Romero, El 19. Al ser detenidos, los halcones pidieron hablar por teléfono con su hermano, de quien dependían. Lo llamaron en presencia de los efectivos de la Armada; El 19 les ofreció dinero a cambio de que los soltaran. “¿Cuánto puedes juntar?”, le preguntaron. “Cien mil dólares”, fue la respuesta. “Vente, pues”.

Joel Enrique Sandoval, encargado de las comunicaciones del Cártel de Sinaloa en esa región, fue aprehendido a su llegada al rancho Aguazarca, cerca de El Álamo, pueblo donde nació El Mayo.

A media mañana del viernes 14 un avión de la Marina llegó al aeropuerto de Culiacán. Detrás de él aterrizó de un helicóptero artillado. Al menos cinco hombres esposados y con los rostros cubiertos fueron bajados a toda velocidad del helicóptero y subidos al avión, el cual despegó de inmediato.

A los cinco detenidos les decomisaron –informó la Procuraduría General de la República (PGR)– 91 armas de fuego, cartuchos, cuatro vehículos y 286 mil pesos. A cuatro de los capturados los internaron en el Centro Federal de Readaptación Social 3 en Matamoros, Tamaulipas. El 19 fue enviado al Cefereso 1, El Altiplano, en el Estado de México.

Un lunes sorprendente

Hacia las 4:30 de la madrugada del lunes 17 dos helicópteros artillados de la Marina aterrizaron en el terreno baldío de la vieja central camionera de Culiacán, predio perteneciente a Juan Manuel Ley.

Después se sabría que las dos aeronaves habían despegado de un buque de la Armada anclado frente a Cospita, en el extremo sur del municipio de Culiacán.

La Armada ya tenía objetivos concretos, pues desde el mediodía del domingo 16 sus efectivos habían sitiado un domicilio en la calle Río Humaya, de la colonia culiacanense de Guadalupe. Sin bloquear la calle se apostaron frente a una casa sin número, entre Manuel Bonilla y Domingo Rubí.

(Fragmento del reportaje principal que se publica en la revista Proceso 1947, ya en circulación)

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