Malvinas: Intervención “divina”

Una mujer quema una bandera inglesa en Argentina. Foto: AP
Una mujer quema una bandera inglesa en Argentina.
Foto: AP

LONDRES (apro).- El futuro de la Guerra de las Malvinas, el conflicto bélico que en 1982 enfrentó a Gran Bretaña y Argentina por la soberanía del pequeño archipiélago ubicado en el Atlántico Sur, intentó ser resuelto por una “intervención divina”.

Documentos secretos de los Archivos Nacionales británicos (NA, por sus siglas en inglés), en Kew (oeste de Londres), revelaron el pasado 13 de abril que el papa Juan Pablo II, de nacionalidad polaca, temía que una derrota argentina en el conflicto de Malvinas provocara la llegada de un régimen izquierdista pro-soviético en ese país sudamericano, alineado directamente con países como Cuba.

“Mediador benévolo”

De acuerdo con el informe dado a conocer 32 años después de aquellos hechos, el Papa, por entonces de 61 años, aprovechó la primera visita oficial ese año de un jerarca de la Iglesia católica al Reino Unido, para tratar de convencer a la primera ministra británica Margaret Thatcher de retirar todas las fuerzas inglesas de combate de las Malvinas en pleno conflicto bélico.

El Papa temía que una eventual derrota argentina provocara el fin de la dictadura militar derechista en ese país –encabezada entonces por Leopoldo Galtieri– y el inicio de un gobierno “extremadamente izquierdista, bajo la influencia de la Unión Soviética”.

El memorando de Downing Street, que contiene cuatro páginas y que fue titulado Cómo el Papa le rogó a Margaret Thatcher abandonar las Falklands (Malvinas), da cuenta de la posición de “mediador benévolo” de Juan Pablo II y de sus temores acerca de que la Unión Soviética tuviera cada vez mayor poder y control en América Latina.

A pesar de los denodados pedidos del Papa, Thatcher se negó a aceptar esa posición. Consideró que las fuerzas militares argentinas “deben regresar a su país y dejar en paz al territorio y a la población de su majestad”.

Enfrentó incluso presiones por el creciente número de muertos en ambos bandos (649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños) y por el llamado al cese del fuego por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, la Dama de Hierro rechazó cualquier negociación, al considerar “que no se puede negociar sobre el bien y el mal”.

“Aunque la guerra es un mal terrible, hay cosas peores como la extinción de todos los valores en los que uno cree”, sostuvo Thatcher en respuesta al pedido papal.

También consideró que cualquier consecuencia en las Malvinas “tendría repercusiones directas en Gibraltar”, el peñón de la península ibérica ocupado por los británicos desde el siglo XVIII y reclamado por España desde entonces.

El documento secreto reveló cómo el Papa, que fue canonizado el pasado 27 de abril, envió a Londres a su entonces secretario de Estado, el cardenal Agostino Casaroli, para realizar una “visita de cortesía” a Thatcher el día previo a la llegada de Juan Pablo II al Reino Unido, el 28 de mayo de 1982. Ese encuentro, totalmente confidencial y privado, no incluyó a ningún ministro del gobierno de Thatcher.

Horas antes de la reunión, unos 500 soldados británicos del Regimiento de Paracaidistas participaron en la batalla de Pradera del Ganso (Goose Green). 17 de ellos, incluido el comandante Herbert Jones, perdieron la vida. No obstante, derrotaron a las fuerzas argentinas, las cuales contaban con unos mil 200 soldados.

La batalla se libró del 27 al 29 de mayo de 1982 y ayudó a consolidar la cabeza de playa de las fuerzas británicas en San Carlos (Isla Soledad). El enfrentamiento se desarrolló prácticamente en toda la extensión del istmo de Darwin y se saldó con la rendición incondicional de las fuerzas argentinas, y con la muerte de 47 soldados argentinos y más de 145 heridos del país sudamericano.

La batalla se libró días después del hundimiento, el 23 y 25 de mayo, de tres buques británicos, el HMS Antelope, el HMS Coventry y el Atlantic Conveyer por parte de las fuerzas argentinas, con la pérdida de 32 vidas y decenas de heridos.

“Visita de cortesía”

El documento secreto fue escrito por el secretario privado de Thatcher, Clive Whitmore, y fue dirigido a Brian Fall, secretario parlamentario del canciller británico Francis Pym.

El memorando revela cómo la “visita de cortesía” que comenzó a las 18:40 horas de aquel 27 de mayo “fue, de hecho, una reunión que duró 50 minutos y que estuvo dedicada, por iniciativa del cardenal, casi exclusivamente a la guerra de las Malvinas (Falkland’s War)”.

“El cardenal Casaroli dijo que el Papa le había pedido que expresara algunos pensamientos sobre la crisis de las Falklands”, escribió Whitmore a su colega en el gobierno.

“El miedo del Papa es que una situación como esta tenga consecuencias muy serias y peligrosas de un carácter más bien general”, agregó.

El Papa –explicó Whitmore — veía al mundo occidental “no sólo como una entidad política, sino como una identidad ideológica” y temía “que la Unión Soviética tomara ventaja de la situación y creara una brecha entre América Latina y el Occidente”.

“Mientras el honor del país, la seguridad de los isleños (Falkland Islanders) y el respeto por la ley internacional son todos principios de mucho valor”, el Papa se preguntaba si Thatcher estaba motivada a lanzar la guerra por “otros principios”, como por ejemplo la posición estratégica de las Malvinas para garantizar el pasaje del Océano Atlántico al Pacífico. Otro propósito era garantizar los recursos de hidrocarburo del archipiélago, aunque llevaría décadas hasta que comenzaran a explotarse.

El cardenal italiano preguntó a Thatcher “si no era preferible mantener mejores relaciones con América Latina y Argentina”, en lugar de seguir un conflicto bélico “dañino para todos”.

“En suma –destacó Whitmore– el mensaje del Santo Padre es que sería una bendición para el Reino Unido, para Argentina y para el mundo libre, si fuera posible alcanzar un acuerdo justo y honorable para una solución pacífica”, destacó el funcionario británico en el memorando

Durante esa reunión de casi una hora en la residencia oficial de Downing Street, en el barrio gubernamental de Westminster, Thatcher explicó que Gran Bretaña “no quiso enviar fuerzas a las islas, pero se vio obligada a hacerlo tras haber sido víctima de una agresión” por parte de Argentina.

“Las Islas Falkland son un territorio británico bajo la ley y los isleños son ciudadanos británicos. Algunos de ellos tienen siete generaciones de antepasados que nacieron allí. Son gente trabajadora y creyente de Dios”, subrayó la entonces mandataria británica al enviado del Papa.

“Los isleños viven sus vidas como ellos mejor lo consideran y su paz ha sido destrozada. No podemos negociar la libertad, justicia y democracia que las islas Falkland han disfrutado a expensas de una Argentina que desconocía todo aquello”, agregó la jefa del gobierno británico.

Según Thatcher, si Gran Bretaña no defendía a su propia población, “no sólo le habría fallado a los isleños, sino también a los habitantes de territorios como las Guyanas y Belice, donde también allí se han sentido amenazados”.

Además, y en tono amenazante, Thatcher destacó que Gibraltar “es un territorio británico y su población seguirá siendo británica”.

“El Reino Unido no es un poder colonial. Ningún otro país en el mundo ha dado por propia decisión la independencia a tantas colonias”, destacó la Dama de Hierro.

El documento marcado como top-secret fue revelado en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Londres y Buenos Aires por la soberanía de las Malvinas, un año después de que la gran mayoría de los isleños votó en un polémico referéndum para seguir siendo territorio británico de ultramar.

A pesar de reiterados pedidos de la ONU desde 1965 para que el Reino Unido y Argentina se sienten a dialogar sobre la cuestión de Malvinas, Londres rechaza esa opción, al indicar que defiende el “derecho de auto-determinación” de los isleños.

Argentina ha declarado ilegal el referéndum de las Malvinas. Considera que los votantes son “población implantada” y no originaria del lugar.

A comienzo de abril el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció la emisión de un nuevo billete nacional con el mapa de las islas Malvinas de una cara, y de la otra, el rostro del héroe local Antonio Rivero, quien encabezó una rebelión contra los colonos británicos de las islas en 1833.

El nuevo billete será emitido en coincidencia con la visita de Estado a Argentina del papa Francisco, quien hace dos años y como arzobispo de Buenos Aires, se refirió a las islas como “nuestras Malvinas”.

Por su parte, el historiador británico Philip Willan, autor del libro El Vaticano en guerra, afirmó que los documentos secretos de Downing Street “demuestran que la Santa Sede estaba involucrada en diplomacia secreta para beneficio propio”.

“Habría sido muy vergonzoso para el Vaticano si estas negociaciones hubieran salido a la luz en su momento. El Vaticano jugó el papel de ‘mediador honesto‘ para tratar de desviar el curso de la guerra, pero esta reunión secreta revela cuánto estaba influenciado por la guerra global contra el comunismo”, concluyó.

Comentar este artículo