Federales en Michoacán: a la guerra sin fusil

Elementos de la Policía Federal en Apatzingán. Foto: Xinhua / Armando Solís
Elementos de la Policía Federal en Apatzingán.
Foto: Xinhua / Armando Solís

Los policías federales enviados a Tierra Caliente enfrentan una de las peores batallas que actualmente se disputan en el país. Sin embargo, los mandos y el gobierno federal no han estado a la altura: Los agentes rompen el silencio y denuncian las malas condiciones en que deben laborar. No les respetan los descansos ni las vacaciones, no les permiten enviar sus salarios a sus familias, los dejan incomunicados, carecen de la atención médica suficiente, “olvidan” darles comida y agua… Los uniformados temen que la Federación no tenga el dinero suficiente para sostener la guerra antinarco.

AQUILA, Mich. (Proceso).- Policías federales destacamentados en Michoacán sostienen que la Federación no tiene la capacidad de mantener el despliegue contra el crimen organizado en la zona. “La Secretaría de Gobernación (Segob) carece de recursos para solventar la permanencia de los elementos de la Policía Federal (PF) que operamos en esta zona del estado”, afirma un agente que es secundado por sus compañeros.

En un recorrido realizado por este municipio, integrantes de la PF comisionados en Aquila o Coahuayana revelan a Proceso las condiciones “lastimeras” en que el gobierno federal los tiene combatiendo a Los Caballeros Templarios: “A quienes nos asignan a bases de operaciones en lo inhóspito de la Sierra Madre pasamos días sin agua y alimento. Cuando lo hay, es una sopa Maruchan”.

Y hay otros motivos de inconformidad: “Estamos bajo las órdenes de las autodefensas. Con estas acciones el gobierno federal quebranta nuestra imagen. ¡Vulnera nuestra moral! Así combatimos…”.

La indignación

El mes pasado, un grupo de policías federales asignados a la Tierra Caliente michoacana –quienes pidieron el anonimato– envió a Proceso un documento en el que dio a conocer algunas de las anomalías que se viven en el despliegue en que participan.

Recordaron que a fines de diciembre de 2013 gran parte de la corporación fue trasladada a Michoacán, uno de los estados con mayor inseguridad. Han hecho su trabajo, afirman: Desde entonces, la prensa ha reportado que los agentes federales han capturado a decenas de narcotraficantes y capos templarios.

“Ello ha sido a costa de vivir en situaciones pésimas, como la mala alimentación, falta de asistencia médica; tenemos jornadas prolongadas de trabajo porque nos niegan los permisos de asueto que nos otorga la Ley General del Trabajo. No gozamos de vacaciones ni de días de descanso. En cambio, los periodos vacacionales y permisos se venden a los compañeros que pueden pagarlos”, denunciaron en el texto.

(Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1962, ya en circulación)

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