Más sobre Ética en duda Del doctor Rodolfo Ondarza

Señor director:

 

Sobre la carta publicada en la sección Palabra de Lector de Proceso 1737 bajo la firma del doctor Julio Muñoz, como un intento de réplica a la nota Ética en duda, firmada por la reportera Rosalía Vergara en Proceso 1735, permítame comentar lo siguiente.

El suscrito, doctor Rodolfo Ondarza Rovira, declaró a su reportera, como otros de sus entrevistados, que en la época en que el doctor Julio Sotelo Morales ocupó la Dirección General del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez (INNN) se realizó cirugía experimental sin el consentimiento de cien pacientes afectados por hidrocefalia y sin un protocolo aprobado por un comité de ética.

En defensa de Julio Sotelo –a quien dice conocer– y de Adolfo Martínez Palomo –con quien afirma tener “una relación amistosa”–, Julio Muñoz se refiere a una tecnología que nada tiene que ver con la referida en la nota, trata de mostrar una supuesta ignorancia de la periodista y, para rematar, pretende atribuir nuestras declaraciones a una “venganza a la mexicana” por haber sido cesados.

Para empezar, Julio Muñoz se refiere a un sistema de derivación ventrículo peritoneal diseñado por Julio Everardo Sotelo Morales que nada tiene que ver con las válvulas aprobadas internacionalmente para el tratamiento de la hidrocefalia. Y respecto a ese diseño de Julio Sotelo, que se aplicó experimental e ilegalmente en pacientes del instituto, la Auditoría Superior de la Federación concluyó que el mismo instituto “…no acreditó haber realizado las gestiones para que la Secretaría de Salud autorizara el uso del catéter Tygon en el sistema de derivación, en los términos que señala el artículo 102 de la Ley General de Salud”.

Se trata de un sistema derivativo que los propios pares internacionales de Sotelo Morales han señalado como similar a los empleados en los años 50, y cuya implantación se ha relacionado con complicaciones y daños neurológicos permanentes en pacientes, al punto de que se han interpuesto denuncias ante el Ministerio Público en contra de Sotelo Morales.

 Lo anterior es del conocimiento de las más altas autoridades de la Secretaría de Salud, de la Secretaría de la Función Pública y de la Presidencia de la República. Es entonces lamentable que se pretenda desinformar a la población mediante una vana cortina de humo, en lugar de defender los más fundamentales derechos a la vida y a la salud.

Cerca de 500 trabajadores del INNN han manifestado su descontento con estas y otras irregularidades en dicho instituto, y dos trabajadores realizaron una huelga de hambre. Los resultados, como lo menciona Julio Muñoz, han sido efectivamente despidos, pero injustificados; en mi caso, mediante la argumentación, por parte de Sotelo Morales, de una “recomendación” de la CNDH, aunque esta misma institución ha reconocido que esa recomendación no existió y, en consecuencia, fue una nueva falsedad.

 Otra forma de represión contra quienes advertimos tales irregularidades ha sido la demanda por “daño moral” en un juicio civil (expediente 671/2007) entablado por Sotelo Morales contra diversos especialistas del INNN. La resolución judicial dejó a salvo el derecho de acudir ante la Cámara de Diputados para presentar denuncias en torno al manejo irregular de recursos públicos. Sin embargo, no se ha sentenciado a los responsables de los despidos injustificados y de la difamación en que incurrieron las autoridades.

Por otra parte, la directiva del INNN interpuso en 2008 denuncias penales –que aún no tienen sentencia– contra 19 trabajadores del instituto ante el MP del Reclusorio Sur (AP/PGR/DF/SZS-IX/907/08 y VI/729/08), pese a que los trabajadores sólo hicieron uso de sus derechos de asociación y de expresión sindical, por lo que a la fecha están en grave riesgo su trabajo y su libertad.

 Por lo que toca a los pacientes con los cuales se experimentó sin su consentimiento, varios diputados han defendido sus derechos, y entre ellos se encuentran Ricardo Cantú, Antonio Ortega Martínez, Fernando Mayán y Daniel Dehesa, así como el senador Alejandro González Yáñez, quienes han denunciado las irregularidades en la gestión de Sotelo Morales. Sin embargo, después de varios años de lucha, no se han determinado responsabilidades.

 México se halla sumido en una profunda crisis, no sólo económica, sino también de principios y de valores, que se refleja en el ámbito de la medicina y de la ciencia. Es muy grave que personas que pertenecen a la élite del conocimiento en México privilegien la amistad y no las evidencias, y que un científico no emplee una metodología adecuada antes de emitir una opinión. Peor aún cuando en sus manos está la vida humana.

Asimismo, quiero recordar que el periodismo es una de las profesiones de mayor riesgo en México, y que esos mismos riesgos son compartidos por aquellos que reclaman justicia, fin a la impunidad y respeto a los derechos humanos. Nuestro país merece algo mucho mejor, y que aquéllos que han tenido la fortuna de recibir una preparación educativa superior y disponen del conocimiento, hagan algo al respecto en beneficio de la nación. (Carta resumida.)

Atentamente

Doctor Rodolfo Ondarza Rovira

Neurocirujano,

conferencista en bioética

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