El concierto en Chichén, ¿legal?

Mucho se ha debatido sobre si es positivo, y está dentro de la ley, el que las zonas arqueológicas se empleen como sitios para conciertos masivos, como el que acaba de efectuarse en Chichén Itzá con la cantante Sarah Brightman Todos los actores de la polémica se entrevistan aquí, y el resultado es la confrontación entre conservación y turismo
¿Se puede o no organizar conciertos masivos en zonas arqueológicas?
Para las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) –Salvador Guilliem Arroyo, coordinador nacional de Arqueología; Nelly Robles, presidenta del Consejo de Arqueología, y Julio Castrejón Castre, director de Medios de Comunicación–, “es una pregunta complicada de responder dado que no es el objeto social de ese tipo de sitios monumentales”
No obstante, aseguran que la instancia a la que pertenecen, ya que la Secretaría de Educación Pública (SEP) autoriza una actividad de ese estilo, cumple con “salvaguardar”, “proteger” el patrimonio mientras las leyes no especifiquen que no se pueden realizar dichos espectáculos
En tanto, los investigadores y docentes del INAH, organizados en la delegación sindical D-II-IA (el secretario general es Cuauhtémoc Velasco Ávila), han denunciado en varias ocasiones (no sólo ante el concierto de la soprano, actriz y bailarina británica Sarah Brightman, efectuado el 31 del mes pasado en Chichén Itzá, también lo fue con el que ofreció el tenor Plácido Domingo el 4 de octubre de 2008 en el mismo sitio arqueológico) que se viola la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arquelógicos, Artísticos e Históricos; la Ley General de Bienes Nacionales; el decreto de la declaratoria de Chichén Itzá como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1988 por parte de la UNESCO, y el acuerdo presidencial del 31 de octubre de 1977, donde se especifica que los sitios “no pueden ser utilizados con fines ajenos a su objeto o naturaleza”
Mientras tanto, el organizador de esos dos conciertos, el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (Cultur), dirigido por Jorge Esma Bazán, guarda silencio A Esma Bazán se le envió un cuestionario por correo electrónico, porque así fue su petición a través de su asistente Alma Balam al estar enterado de la petición de entrevista con Proceso, y hasta el cierre de esta edición no envió las respuestas
Su escudo
Ahora los organizadores de esos conciertos masivos argumentan que los ofrecen para impulsar el turismo cultural En el boletín de El concierto de la pirámide Sarah Brightman en Chichén Itzá, obtenido en internet, los organizadores se escudan en que “es una propuesta estratégica y un proyecto de turismo cultural para impulsar la presencia de Yucatán en el plano mundial”, además de “continuar dimensionando la zona arqueológica de Chichén Itzá y su pirámide de Kukulcán”
Entre los objetivos generales se lee:
–Propiciar una derrama económica, beneficios indirectos y presencia de marca turística, como destino líder en el territorio mexicano
–Transmitir a todos los mayoristas nacionales y extranjeros de la industria turística la visión de los programas ecoturísticos y culturales de Yucatán y de la península en general
En el marco de su segundo informe, en agosto pasado, la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, anunció el recital de Brightman y resaltó que esos conciertos forman parte de una estrategia para “proyectarnos al mundo y para relanzar el turismo local, regional y nacional”
Aunque los arqueólogos Salvador Guilliem Arroyo y Robles manifiestan que las zonas arqueológicas no son los escenarios para un concierto Arguye Guilliem Arroyo:
“Se sabe cómo está impactando la economía mundial y los gobiernos están buscando sus propias alternativas, si son o no respetables, si son o no legales, no nos corresponde a nosotros juzgarlo, definitivamente”
En cambio, los investigadores del INAH señalan que el instituto no cumple con su papel y viola las leyes ya mencionadas Velasco Arroyo apunta que el INAH tiene la responsabilidad de vigilar que los monumentos no sean utilizados para fines “ajenos a su naturaleza”, y por ello deben emitir un dictamen técnico-académico de cualquier actividad que propongan realizar en las áreas reservadas, y “auque el secretario de Educación Pública debe firmar en última instancia una autorización de ese tipo, no puede hacer caso omiso de los criterios académicos y técnicos que emiten los especialistas del INAH, porque es la única manera de preservar el patrimonio que es de todos los mexicanos, incluso considerando el sentido de su conservación”
En un boletín, este sector del INAH opina:
“Pensamos que de ninguna manera se justifica que se utilicen las zonas arqueológicas para espectáculos masivos en donde los monumentos arqueológicos, además de los riesgos de afectación o destrucción, son utilizados únicamente como escenarios para eventos que nada tienen que ver con las culturas prehispánicas ni contribuyen a la divulgación del conocimiento y el respeto sobre este tipo de patrimonio”
El investigador Guilliem Arroyo agrega que se han opuesto en varias ocasiones a que se autoricen ese tipo de espectáculos masivos dado que, como lo establece la Ley Federal sobre Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos, los monumentos arqueológicos son propiedad inalienable, imprescriptible e inembargable de la nación (artículo 27) y están fuera de toda actividad comercial
“Se utilizan los monumentos para actividades de índole comercial que dejan pingües ganancias a empresas promotoras y consorcios televisivos”
El 25 de septiembre la delegación sindical envió una carta al secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazabal, en la cual le solicita abstenerse de otorgar autorización para el concierto y le pide una respuesta por escrito, pero nunca contestó
La misiva señala:
“(…) por si fuera poco, en abril pasado se aprobó una reforma al artículo cuarto de la Constitución que establece que todos los mexicanos tienen derecho al ‘disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado’ en materia de cultura, y es sabido que esos espectáculos son elitistas y excluyentes”
Los boletos del acto de Brightman costaron en vip platino 8 mil pesos; vip oro, 6 mil pesos; zona verde, 3 mil pesos; zona amarilla, 2 mil pesos; zona morada, mil pesos, y zona naranja, 500 pesos
Más quebrantamientos
El investigador Velasco Ávila indica que no se cumple con el artículo quinto del decreto de la declaratoria de Chichén Itzá como Patrimonio Mundial de la Humanidad, el cual apunta que “la SEP definirá los criterios de protección de la zona monumental; promoverá programas educativos y de divulgación que estimulen entre la población el conocimiento, estudio, respeto y aprecio del patrimonio cultural de Chichón Itzá; y por conducto del INAH, proveerá el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este decreto”
El artículo 28 constitucional y el artícu­lo 7 de la Ley General de Bienes Nacionales refieren:
“Todos los habitantes pueden usar los bienes de uso común, sin más restricciones que las establecidas por las leyes y reglamentos administrativos”, y los investigadores sindicalizados creen que esa legislación se incumple al otorgar el uso, goce o administración de la zona arqueológica a un tercero, sea el gobierno del estado de Yucatán o cualquier otro, “siendo que se trata de un bien de la nación inalienable, imprescriptible e inembargable”
La carta de Venecia, del 31 de mayo de 1964, también firmada por México, “establece los principios de conservación y restauración de las obras monumentales”, según Velasco Ávila:
“… Deberá rechazarse cualquier nueva construcción, destrucción y utilización que pueda alterar las relaciones de los volúmenes y los colores”
Guilliem Arroyo recuerda que a nivel mundial se realizan conciertos masivos en sitios históricos, “y esto lo han retomado quienes encabezan los gobiernos con la finalidad de impulsar el turismo, lo cual nos deja acotados en cuanto a lo que es la normatividad específica del instituto, y nosotros lo que hacemos es intentar por todos los medios conservar los sitios”
Hace cerca de tres meses logró una apertura de diálogo con ciertos investigadores para saber su opinión respecto a si es válido o no organizar esas actividades, “y desgraciadamente las respuestas son bastante ambiguas”
A decir suyo, “la misión es generar una política institucional a partir de estas experiencias hacia el futuro; ya la debemos emprender, poner sobre la mesa, lograr un verdadero consenso en cuanto a si tienen o no una verdadera bonanza hacia la sociedad ese tipo de espectáculos, eso es primordial, pero en este momento estamos por todos los medios conservando lo que ya tenemos”
Él mismo se pregunta: “¿Qué es lo que nos corresponde como Coordinación Nacional de Arqueología?”
Enseguida aclara:
“Impulsar la investigación Consideramos que la arqueología es el esqueleto mismo de las partes fundamentales de INAH, y obviamente la investigación es lo que lo debe impulsar hacia el futuro”
Interviene Robles, también responsable de la zona arqueológica de Monte Albán, respecto a cuáles son los límites del uso del patrimonio:
“Es una polémica por demás interesante, por demás profunda, que no la vamos a agotar en nuestra generación, ni probablemente en la siguiente; es una polémica que allí está Habrá voces a favor, voces en contra, pero en este caso, como instituto, lo que nos corresponde es salvaguardar y no permitir abusos en la instalación de la estructura para conciertos, en la instalación de sillería, en una serie de elementos que se necesitan para llevar a cabo un recital”
Hacia una respuesta
Robles informa que ya hay muchos estudiosos del patrimonio y mucha gente del instituto que analiza la situación en torno a esos actos:
“Espero que una respuesta venga precisamente de la parte académica del instituto, desde el punto de vista del razonamiento de qué es lo permitido y qué es lo no permitido Existe una legislación que no dice que no”
–Pero los investigadores del INAH dicen que sí se viola la ley, ¿cuál es su opinión?
–La investigación jurídica también tiene que avanzar, la cuestión de si la ley dice o no, en realidad se puede revisar, y vemos que explícitamente no lo dice, y por eso es que se puede malinterpretar también
Guilliem Arroyo acepta que al tocarle al INAH la parte normativa, “nos estamos viendo con herramientas en el ámbito legal, pues sí, muy difíciles para poder construir una política constitucional, pero las que ya tenemos son lo suficientemente fuertes como para no permitir el deterioro avanzado de los sitios”
Al punto, afirma que ya trabaja con operación de sitios y otras entidades del INAH los planes de manejo en sitios históricos:
“Se efectúan estudios de la capacidad de carga de las zonas, museos, lugares especiales, como las pinturas de Bonampak, la tumba de Palenque, en fin, y obviamente no se va a permitir un exceso de carga de turismo
“Estamos seguros, lo hemos platicado mucho con el Consejo de Arqueología, que muy pronto, esperamos en un año, tengamos las bases para entablar este tipo de discusiones y saber por dónde laborar”
–Egipto, Grecia, en fin, tienen una legislación amplia y muy exigente en torno a su patrimonio y turismo culturales ¿Por qué México está en los inicios al respecto?
–Porque ha habido controversias y es necesario sentarnos a ver por dónde le vamos a entrar
–Más bien se señala que son intereses y no controversias
El arqueólogo alza sus cejas y hombros sin decir palabra alguna, y Castre explica que el instituto “no es promotor de este tipo de actos, pero sí es salvaguarda del patrimonio”
El coordinador nacional de Arqueología también remarca que el INAH no es promotor:
“No somos mercenarios No tenemos ideas de ese tipo Se pueden revisar los proyectos tanto en campo y laboratorios Como investigador, no te puedo decir qué tan buenos sean ese tipo de eventos”
–Si el INAH no es promotor, ¿por qué apareció en los carteles y espectaculares del concierto de Brightman?
Castre vuelve a participar:
–No veo dónde está la incongruencia Sobre los logotipos, no he revisado (se le muestra una copia de una publicidad del concierto donde aparecen las siglas INAH), pero no pusimos el logotipo allí porque no fue un evento promovido por el instituto, es decir, no participamos en ninguna manera en su difusión No hubo un solo centavo del INAH en la promoción de ese concierto A los organizadores de ese acto se les debe preguntar por qué la inclusión de nuestro logotipo, porque toda la parte publicitaria del INAH, completita, pasa por mi dirección, y yo sabría si hubiera promovido la inserción de nuestro logotipo, como ocurre en otros eventos
–Además, el INAH, al realizar un informe técnico, ¿es el responsable de que la SEP dé el permiso?
Entonces sale a la defensa Guilliem Arroyo:
–No creo que seamos responsables de quién da el permiso, ¡en absoluto!
–¿Pero esos conciertos son totalmente comerciales?
Y así concluye Castre:
“Creo que no nos toca como institución académica, científica, responsable del patrimonio en su estudio, opinar de algo que no es nuestra materia”
Ante la pregunta de si el INAH recibió un monto del concierto de Plácido Domingo (porque entonces Esma Bazán dijo que el total del boletaje se destinaría al Fondo Arqueológico Chichén Itzá que se iba a crear, como se publicó en Proceso 1651), no supieron responder

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