El caso de la Pinacoteca Virreinal

Hace tres años se enviaron 38 piezas del Museo Nacional de Arte (Munal) al Museo del Virreinato en San Luis Potosí para su inauguración, porque no tenía obra qué mostrar Una buena cantidad de ellas sigue ahí, pero no en las mejores condiciones Procedían de la Pinacoteca Virreinal de San Diego, en la Ciudad de México, que fue desmantelada para que su colección pasara al Munal, y ahora no hay Pinacoteca ni hay colección virreinal conjunta
Una intrincada sucesión de hechos donde se involucran una preciada colección de obras virreinales, un monumento histórico sometido a las exigencias del arte contemporáneo, y los vaivenes de acuerdos e intereses políticos resume la historia de la desaparecida Pinacoteca Virreinal de San Diego
Fundada en 1964 como parte del conjunto de museos impulsados en el gobierno de Adolfo López Mateos por el entonces secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, la Pinacoteca debió ceder su colección al Museo Nacional de Arte (Munal) hace 10 años El recinto estaba en remodelación y se vislumbraba como “EL” museo de arte, el “Louvre mexicano”
Hacia finales de 1999 se dio a conocer la desaparición de la Pinacoteca, albergada en el antiguo templo de San Diego de Alcalá, en el costado poniente de la Alameda Central Se argumentó entonces que las condiciones de temperatura, humedad e iluminación ponían en riesgo el acervo pictórico, conformado por casi 350 obras de los siglos XVI al XIX
La iniciativa fue respaldada por un grupo de investigadores del arte mexicano, entre ellos Clara Bargellini, Karen Cordero, Jaime Cuadriello, Gustavo Curiel, Olivier Debroise, Martha Fernández, Carlos Monsiváis, Fausto Ramírez y Rogelio Ruiz Gomar, quienes en una carta pública señalaron varias inconveniencias, entre ellas la “inestabilidad de las bóvedas”, el “hundimiento” del edificio y el hecho de que su cimentación fuese salitrosa, creando “microclimas que agreden permanentemente la capa pictórica”
Añadieron que al sumarse el acervo al Munal, se reintegraba en “un todo orgánico y congruente” la colección formada por José Bernardo Couto a partir de la selección de obras de la Academia de San Carlos de la llamada Escuela Mexicana Antigua y la de Pintura Moderna
Pero la idea de ese “todo” no se ha cumplido a cabalidad, primero porque los espacios del Munal no permitieron la exhibición íntegra de la colección Y luego porque, desde hace más de tres años, una parte salió al Museo del Virreinato de San Luis Potosí (abierto sin contar con acervo propio), donde aún se exhibe como parte de un préstamo intemporal
Paradójicamente, las condiciones de exhibición del recinto potosino realmente han causado daños en las obras y algunas de ellas han tenido que ser devueltas para su restauración
A su vez, el extemplo dieguino, cuya construcción se inició en el siglo XVI, ha sufrido también con el cambio de vocación Ha sido alterado para adecuarlo a las exigencias del laboratorio Si bien no arquitectónicamente, sus muros se pintan al color que la exposición en turno requiera, sin cuidado a la cantera y sin considerar que con ello no se aprecien sus elementos decorativos originales (véase recuadro)
Destrucción
El historiador Guillermo Tovar, especialista en arquitectura y arte virreinal, expone en tres episodios el suceso de la Pinacoteca: Destrucción de un museo, dispersión de su obra, y –como el final que enmendaría ambos errores– exige la restitución del museo virreinal
A decir suyo, la Pinacoteca formó parte de un concepto integral mediante el cual Torres Bodet dotó al país de varios museos, entre ellos el Nacional de Antropología, el del Virreinato en Tepotzotlán, el de Arte Moderno y el Nacional de Historia en el remozado para tal fin Castillo de Chapultepec
Por el hecho de pertenecer a esa concepción de política cultural, la Pinacoteca debió conservarse Su colección –rememora– procedía de San Carlos y del rescate de obras que Couto, José Joaquín Pesado y Pelegrín Clavé hicieron en 1861 en los conventos que iban a ser demolidos (sus consideraciones al respecto se compilan en el libro Diálogo sobre la historia de la pintura en México, del propio Couto, editado en 1872)
Tovar califica de “tonterías” los argumentos de humedad y malas condiciones que causaron su “inexplicable desaparición”, pues prácticamente todos los edificios del Centro Histórico (varios hechos museo) tienen las mismas condiciones, pues son construcciones virreinales asentadas en terrenos de la vieja ciudad lacustre Y asegura que con la labor de especialistas pueden controlarse
Las obras se encontraban además bajo supervisión del área de conservación y restauración del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) Y, desde su perspectiva, Virginia Armella de Aspe, última directora del museo, lo mantenía con mucha actividad y se opuso a su desaparición:
“¿Qué justifica haberlo desbaratado si ya estaba integrado en un edificio con una historia muy interesante como el extemplo de San Diego?”
La incorporación del acervo al Munal y la supresión de la Pinacoteca provocaron un debate en su momento Así como el grupo de especialistas arriba mencionados lo apoyó, hubo centenares de firmas que pidieron al entonces presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar, su intervención para evitar “un grave retroceso”, en la descentralización de la cultura
El argumento de las malas condiciones del inmueble se puso en tela de juicio La prensa consignó incluso la restauración que se le había hecho unos meses antes La propia Armella de Aspe presentó a principios de 2000 los documentos de esa intervención y negó los problemas técnicos En ello coincidió el director del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, Walther Boelsterly, quien consideró injustificado el traslado del acervo al Munal
Y se cuestionó en los medios: O “el INBA permitió que este museo funcionara en condiciones lamentables a riesgo de perder su acervo”, o “las obras de restauración recientes adolecen de severas fallas” Y en cualquier caso se dejaba en entredicho a las autoridades responsables de la conservación del patrimonio artístico y del histórico:
No hubo marcha atrás Según Guillermo Tovar, la decisión no estuvo en poder del entonces titular de Conaculta, sino de los directivos del INBA, que tiene su propia ley orgánica; del Munal, y “de la ética y moralidad de los consejos académicos de los museos”
Asesor académico del Munal desde 1986, el doctor en historia del arte Jaime Cuadriello sostiene los argumentos de hace 10 años En su opinión, las razones técnicas fueron reales e incuestionables Pues si bien en la década de los sesenta la museografía no estaba consciente de los riesgos de alojar obra en un inmueble como el extemplo de San Diego, hoy “ningún museo del mundo que se respete exhibiría esa colección sin control de temperatura y de humedad, como estuvieron ahí las obras”
Él no ve como un desmantelamiento el cierre de la Pinacoteca Más bien juzga como una oportunidad el haber reintegrado su acervo al Munal:
“No se trataba de desmantelar un museo, sino de reajustar una política de exhibición del Estado En eso, los historiadores de arte que nos sumamos al proyecto fuimos muy congruentes Hoy las salas del Munal son inmejorables y nuestros colegas del extranjero, nosotros mismos, nos preciamos de ver toda la colección articulada y junta”
En cambio, Guillermo Tovar dice que si hubiese sido real la intención de reunir la antigua colección de la academia, debió considerarse el arte europeo del museo de San Carlos Algo impensable:
“No es un argumento sólido Me parece más bien un precedente criminal y francamente ilegal tomar decisiones de esa naturaleza en las burocracias, y en lugar de proteger exponen las obras a su deterioro”
Dispersión
Para el historiador y excronista de la Ciudad de México, se ha privado a los mexicanos de la posibilidad de disfrutar de una colección en su conjunto:
“Y lo más estúpido es que las envíen a ciudades donde, como en el caso de San Luis Potosí (SLP), no se garantice su conservación”
Él ha recibido informes y testimonios de especialistas sobre las obras expuestas en el Museo del Virreinato en SLP: No tienen las medidas mínimas para su conservación y exhibición; están sometidas a la humedad y, en otros casos, presentan problemas de resequedad
Fotografías tomadas por Proceso en el recinto potosino muestran esculturas sin capelo y cuadros en salas muy próximas al patio Cuadriello precisa que fue en la época de la anterior dirección del Munal, a cargo de Roxana Velázquez, actual directora del Museo del Palacio de Bellas Artes, cuando ese lote de obras se fue a SLP
Y dice que distintos documentos consignan la oposición de varios asesores del recinto a la salida de las obras “por caprichos de la museítis sexenal de los gobiernos” Algunas han vuelto, pero sigue la negociación para que regresen todas
–Siendo un préstamo, ¿hay que negociar su regreso?
–Sí, sí, porque son museos que se abren sin colección propia y se echa mano de las colecciones nacionales sólo para cubrir el expediente político Es una pena porque ya llevan seis años y no han hecho su colección
Él ratifica que hay obras muy cerca de la intemperie, en sitios cercanos al patio, sin control de luz y humedad Añade el clima extremoso de aquella ciudad y el hecho de que a la pintura virreinal “no le guste viajar”, por lo cual debe moverse sólo si se cumple con las normas internacionales de conservación
–¿Debió evaluarse más antes de prestarlas?
–Desde luego A título personal, no como asesor del Munal, considero que esas obras deben regresar por razones técnicas, pero también morales
San Luis Potosí, añade, debe tomar el ejemplo de otras entidades como Veracruz, donde se creó el Museo de Arte de Orizaba, y formar su propia colección
–Al final, no se está cumpliendo el objetivo de tener la colección de la academia reunida en el Munal ¿El guión planteado por ustedes se altera con este préstamo?
Aclara entonces que él no participó directamente en el proyecto Munal 2000, pues estaba de año sabático, pero sí tuvo que ver con ciertas decisiones Opina que el guión no está desarticulado, pero la colección es el capital social, simbólico y moral más fuerte de un museo y se debe velar para que no se desarticule
Luego señala que el préstamo de obra no es necesariamente problema de los directores de un museo:
“Es una política de Estado más general, se toman esas decisiones incluso muy por encima de los directores Y eso le pasa no al Munal, sino a muchos otros museos, lo cual es mucho peor: Que los funcionarios de alto nivel decidan si se mueven las obras o no”
Daño
Desde SLP, vía telefónica, la arquitecta María Concepción Nava Muñiz indica: Son 24 las obras que exhiben del Munal (22 óleos, una escultura y un sillón) Pero no desde la inauguración:
“No sé decir exactamente cuándo, porque estaba otro director, pero están como desde el segundo año del museo Vamos para seis y la exposición llegó con 38 piezas, el año pasado teníamos 29 y se requirieron cinco para una exposición Ahorita nada más tenemos 22 cuadros”
La funcionaria asegura que el Munal envía cada año una restauradora a dictaminar el conjunto Y en el propio Museo del Virreinato se hace diariamente el registro de la humedad y la temperatura Niega que alguna esté expuesta a malas condiciones
El tiempo del préstamo es “indefinido” Pero dice que cuando el Munal requiere una obra, “avisan con tiempo y se entrega Las piezas tienen su seguro de obra y tenemos un convenio en el cual nos responsabilizan de la conservación del bien mueble o de la obra de arte El contrato está indefinido, aunque se renueva anualmente”
–¿Por qué sucede así con esta muestra si su mecánica era renovar las exposiciones temporales? ¿Por qué ésta tiene más de tres años?
–Fue un convenio entre el secretario de Cultura (Roberto Vázquez) y las autoridades de Bellas Artes
–¿Devolverán la colección completa cuando se requiera?
–Depende de los acuerdos que se tomen entre la dirección de Bellas Artes y la Secretaría de Cultura Son acuerdos entre ellos
–Pero entendiendo que la colección no es del museo de SLP
–En el convenio están estipuladas todas las obligaciones y requerimientos en relación con la obra y con base en eso se actúa
Proceso buscó también al director del Munal, Miguel Fernández Félix Atendió la solicitud de información la subdirectora de Curaduría, Dafne Cruz, quien reitera la existencia de un contrato de comodato que ampara el préstamo, renovable año con año Pero, a diferencia de Nava Muñiz, admite que las obras se han dañado
“Una persona del museo dictamina esas piezas, revisa año con año su estado de conservación Y cada año hemos encontrado que se han dañado y las hemos regresado poco a poco”
A decir suyo, entre el año pasado y el antepasado han vuelto 10 obras en total No todas, por no querer dejar “desprotegido” al Museo del Virreinato La pregunta es por qué el Munal debió salir al rescate de un museo que nació sin colección propia:
“Es una cuestión que se dio en 2004 Miguel (Fernández) llega en 2007, tuvo que cargar con ese problema administrativo y su idea fue regresar las piezas, pero poco a poco porque –insisto– todo está en contrato, las piezas están aseguradas, y la idea de Miguel ha sido regresarlas totalmente, justificado Obviamente tanto él como yo y las personas de aquí no podemos cargar con los problemas de otra administración, pero estamos haciendo lo mejor posible para que eso se arregle, por supuesto”
La curadora explica que el Munal tiene, como parte de sus políticas, exhibir obras en diversos estados del país para dar a conocer su acervo Pero admite que son exposiciones temporales que van rotándose por diversas ciudades La de SLP es la única que ha permanecido en el mismo sitio por tanto tiempo Informa entonces que se ha propuesto al recinto potosino cambiar las obras, pero hasta el momento no han respondido
Se le hace ver que el propósito aducido para trasladar las obras de la desaparecida Pinacoteca Virreinal al Munal, hace 10 años, ha sido en vano, y se le pregunta si ha sido por malas condiciones en el museo potosino que las obras se han dañado
–Aquí en el Munal las condiciones de las bodegas son de lo mejor La idea es que las piezas regresen, pero no es un procedimiento tan sencillo como “¡Devuélvanlas mañana y las quiero aquí!”
–¿Pero es verdad que en SLP se fueron deteriorando?
–Se deterioraron, sí Digo, el deterioro del tiempo
Se le aclara entonces que los especialistas no han hablado del tiempo, sino de que el museo en SLP no tiene las mejores condiciones de exhibición y conservación:
“Efectivamente, aunque al principio –como todo museo nuevo– le echan todas las ganas, se demuestra que no Pero no puedo hablar por el museo de allá”
Y se le menciona lo dicho por el investigador Cuadriello en el sentido de que varios curadores se opusieron a la salida de las obras:
–Sí, claro, pero también son compromisos entre las instituciones que, de pronto, los curadores no entienden; son políticos De pronto uno está también como en medio, y obviamente esto también se sale de las decisiones de la propia dirección Nuestro interés es mantener nuestra colección unida y poco a poco la vamos a ir regresando sin dejar desprotegido a SLP
Anticipa que para la exposición en homenaje al escritor Octavio Paz en abril varias de esas obras habrán regresado
Reparación
Guillermo Tovar opina que los consejos académicos del Munal debieron impedir que las obras salieran en préstamo
–El doctor Cuadriello dice que sí lo hicieron
–No es cierto ¿Por qué no renunciaron a ser miembros y siguen alegremente como tales? Yo los hago responsables, no de nombres, porque pudieron presentar su renuncia o hacer una protesta, como lo está haciendo ahora ejemplarmente el sindicato del INAH en el caso de Teotihuacán, pero les importó más la chamba que su ética
Concluye que el Laboratorio Arte Alameda deberá continuar, pues es un recinto necesario, pero no en detrimento de un museo “del momento dorado de la herencia museística” de tiempos de Torres Bodet
Su propuesta es que el Gobierno del Distrito Federal –mediante el Fideicomiso del Centro Histórico y la Secretaría de Cultura– junto con el INBA le encuentren un edificio adecuado Y se restituya la Pinacoteca Virreinal en su espacio original, aunque se le llame anexo o sucursal del Munal, o como se quiera:
“Que Teresa Franco se vea obligada a restituir la colección Lo importante es disfrutar del acervo en su conjunto y que las pinturas se salven del deterioro que están sufriendo en San Luis Potosí Se cometió un crimen, pero puede ser reparado” l

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