Dulcemelos

Empeñados en lograr la preservación a partir de la revaloración, impulso interpretativo y una suerte de redescubrimiento del instrumento, Dulcemelos es un dúo de jóvenes músicos queretanos cuya labor central se halla ubicada en torno al salterio, ese viejo (auténticamente antiguo) instrumento que, según especialistas, guarda su historia más pretérita en la ancestral cultura griega
Al paso del tiempo, el salterio es un instrumento que ha sido soslayado y prácticamente dejado fuera del espectro de posibilidades tímbricas que pudiera estar –ya no lo está tanto– al alcance de los compositores de música de concierto el día de hoy
Más bien integrado al instrumental de músicas tradicionales como (precisamente) la de Grecia, desde su introducción en México hacia el siglo XVIII se ha convertido, en el mejor de los casos, en una herramienta preferentemente utilizable para los lenguajes de la música popular Es así que en nuestro país encontramos su sonido, por ejemplo, asociado de forma estrecha, en ocasiones casi identitaria, con los formatos habituales de las orquestas típicas
Por ello se vuelve excepcional el hecho de que un compositor contemporáneo como el mexicano Francisco Núñez (1945) vuelque su interés hacia las posibilidades que guarda el salterio al componer una obra de gran formato, es decir: una pieza para salterio solista y orquesta
La labor de Dulcemelos (Alejandra Barrientos, al salterio, y Héctor Larios Osorio en el piano) consiste en una serie de acciones de difusión que abarca la interpretación y grabación de obras creadas para el instrumento, así como otras tanto populares como del repertorio de música de concierto de todas las épocas en arreglos ex profeso (unos mejor logrados que otros)
Así mismo, la organización y coordinación de presentaciones (algunos de carácter nacional, otros internacionales), que mediante convocatorias reúnen a protagonistas (compositores, intérpretes…), no escapa a su marco de acción: en mayo pasado fue presentado el Primer Encuentro Infantil de Salterios en la ciudad de Querétaro, y actualmente preparan el X Congreso Internacional de Cimbalom y el Tercer Festival Internacional de Salterio, ambos en la misma entidad, abarcando conciertos profesionales, didácticos e infantiles, así como conferencias de interés para todo público
Al paralelo, desde hace poco más de un año se viene trasmitiendo el programa radiofónico ¡Qué viva el salterio!, cuya interesante concepción y estructura permite al escucha no sólo conocer música de México, o de cualquier parte del mundo (cada programa está dedicado a un país) para y con este instrumento, sino que lo lleva de la mano –del oído– a propiciar un conocimiento musical más amplio, en el que una sección de entrevistas y otra de efemérides colaboran para cumplir el cometido (puede escucharse los sábados de 15 a 16 horas, en http://wwwuaqmx/radiohtml)
Con la participación vertebral de Alfredo Montané de la Vega en la dirección artística y con trabajos en la ingeniería de grabación a cargo de León Felipe de las Casas, desde el primero de sus cinco CD Música mexicana con salterio (Querétaro, México, 1997, s/n de serie ni compañía), hasta el más reciente, Lo clásico de los clásicos (Dulcemelos, Instituto Queretano de Cultura, Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro, México, s/n de serie, 2007), el esfuerzo titánico que representa y aporta merece apoyo para su distribución comercial
Hay que prestar atención a este dúo de jóvenes músicos, pues su finalidad, efectivamente, puede arribar al (re) encuentro compositores-salterio, y con ello quizás acercarnos también, de otra manera, a Pitágoras l

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