Gabriela Mistral, entre nosotros

La poetisa chilena murió hace medio siglo, el 10 de enero de 1957 En 1946, obtuvo por vez primera para Latinoamérica un Premio Nobel de Literatura Hacia 1922, en su carácter de educadora, visitó México, invitada por José Vasconcelos, y desde entonces su relación con el país resultó entrañable Ese es el episodio singular que se reseña ahora, con base en testimonios de quienes conocieron a esta mujer extraordinaria
El 12 de junio de 1922, Carlos Trejo Lerdo de Tejada, ministro de la Legación de México en Chile, transmite al canciller chileno, Ernesto Barros Jarpa, la invitación que José Vasconcelos, secretario de Educación Pública del gobierno de Álvaro Obregón, extiende a la poetisa Gabriela Mistral:

Tengo el honor de comunicar a V E que la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes de mi país, inspirada como siempre en el deseo de fomentar un acercamiento intelectual verdaderamente efectivo de los pueblos latinoamericanos, entre los cuales ocupa Chile un lugar distinguido, ha tenido a bien invitar a México a la profesora y eminente poetisa chilena señorita Gabriela Mistral, quien sustentará una serie de conferencias sobre la literatura contemporánea de la América española y visitará, al mismo tiempo, algunos planteles docentes, entre los que se cuenta la Escuela Pública de Niñas que lleva su nombre

Vasconcelos, quien tiene nueve meses de haber asumido el cargo de secretario, está al tanto de las actividades de Mistral como educadora (ella es responsable, entre otras cosas, del establecimiento en Chile de la escuela nocturna para adultos) y, por supuesto, de su obra literaria, cuya resonancia es cada vez más grande, aunque hasta este momento sólo ha publicado poemas y artículos en periódicos y revistas –Desolación, el primer libro de Mistral, aparecerá en Nueva York a finales de 1922, cuando ella ya se encuentra instalada en México Vasconcelos quiere revolucionar la vida del país a través de la alfabetización y la enseñanza, y sabe que en Gabriela Mistral (quien más de una vez ha afirmado: “educación es emancipación”) tiene una excelente aliada
Para ella, la invitación no podría haber llegado en mejor momento A pesar de que semanas antes acaba de ser nombrada directora del Liceo Número 6 (una buena posición académica y económica, pues se trata de un plantel de educación media superior), intrigas gremiales en su contra –pues es autodidacta y carece de título universitario– han hecho que el Liceo sea privado de recursos y ella se vea obligada a bogar a contracorriente, como prácticamente lo ha hecho durante muchos años –tiene 33 de edad, pero ya ha dedicado 19 a la docencia
Vasconcelos la admira sin cortapisas Para darle la bienvenida, le envía una larga carta con Jaime Torres Bodet y Palma Guillén, quienes acuden a Veracruz a recibirla, en la que le dice:

En México, ninguna mujer es más querida y admirada que usted () Usted es un resplandor vivo que descubre a las almas sus secretos y a los pueblos sus destinos Así, no la concebimos como una gloria de cenáculo sino como una presencia que borra todo recuerdo extraño (…) Si yo siguiera diciéndole todo lo que México siente y todo lo que espera de usted, no terminaría nunca Usted misma va a mirar muchas cosas que tal vez nosotros no hemos visto y usted no se sentirá cohibida para decirnos su pensamiento, porque por encima de sus sentimientos, de su cortesía, están sus deberes de maestra que dice la verdad conforme a su limpio corazón

Gabriela Mistral llega a México a bordo del vapor Orcoma el viernes 21 de julio Nunca antes había salido de Chile Sin embargo, ya ha tenido amigos mexicanos En 1905, comienza a cartearse con Amado Nervo, cuya muerte, a mediados de 1919, le lleva a escribir un poema (In memoriam, incluido en Desolación)
Y no tarda en hacerse amiga de otros escritores mexicanos –e hispanoamericanos residentes en el país–, a quienes ha leído a través de las páginas de México Moderno
Sin embargo, no se dedica a cultivar su obra literaria Colabora devotamente con Vasconcelos y, como él, trabaja con “poca herramienta y mucho espíritu” La esforzada obra de los maestros misioneros, que van a las poblaciones más remotas para alfabetizar a sus habitantes y educarlos en muchos otros sentidos, la impresiona Al igual que ellos, piensa que los males de Iberoamérica se deben a la falta de educación: “Político mediocre, educador mediocre, médico mediocre, artesano mediocre, esas son nuestras calamidades verdaderas”
Visita escuelas en las principales ciudades y en pueblos tan pobres que ella misma se sorprende de que se le muestren siendo extranjera Pero eso era lo que Vasconcelos había planeado desde el principio, y por ello puntualmente le había encomendado a Palma Guillén, una de sus más brillantes y entusiastas colaboradoras:

“Gabriela Mistral viene a trabajar con nosotros Quiero que conozca bien México, que vea lo bueno y lo malo que tenemos aquí, lo que estamos haciendo y lo que nos falta ¿Usted sabe quién es Gabriela Mistral?” (Yo sabía muy poco –puedo decir honradamente que no sabía nada de Gabriela Mistral Había leído en alguna revista los Sonetos de la muerte; pero no estaba enterada de las ideas pedagógicas y sociales de Gabriela ni sabía lo que ella significaba, ya desde entonces, en el continente) “Ella tiene muy buenas ideas sobre la educación Es una mujer de la provincia, casi del campo, y sabe lo que necesita la gente del campo Es una gran maestra y una gran poetisa He pensado mucho a quién puedo confiársela aquí para que la acompañe y la guíe No quiero que tenga una visión equivocada o parcial de México No quiero que la hagan ver sólo lo bueno o sólo lo que le interese a la persona que la guíe Yo quiero que Gabriela lo vea todo, que nos dé su opinión acerca de todo lo que estamos haciendo y que nos ayude con su experiencia y con su intuición Es una mujer genial, admirable (…) Usted viajará con ella, le hará conocer el país: lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, la capital y la provincia –el campo, sobre todo–, la universidad y la escuela rural, etc”

Acompañada siempre por Palma Guillén, Gabriela Mistral recorre México a pie, en carreta, en tren y en autobús, durmiendo donde se puede, admirando a la población indígena (“para mí lo mejor que tiene México en su haber para el futuro es su masa indígena, esta pasta racial sencillamente maravillosa que son los indios azteca, maya o tolteca”), cuya educación le preocupa hondamente
El trabajo con Vasconcelos es arduo y, a diferencia de lo que algunos piensan en Chile, y en México mismo, ella no tiene ningún gran salario Pero le apasiona su trabajo Nunca antes se había emprendido una campaña de alfabetización en América Latina
Es curioso saber que Palma Guillén tuvo una mala impresión de Mistral cuando acudió a recibirla (carta a Eduardo Barrios, 5 de abril, 1923):

A mí, que era una muchacha presumida, me pareció mal vestida, mal fajada, con sus faldas demasiado largas, sus zapatos bajos y sus cabellos recogidos en un nudo bajo” Algo similar a lo que le ocurrió a Gabriela Mistral: “Me han puesto como secretaria a la única mujer con cultura científica efectiva que he conocido, y a quien he acabado admirando, aunque su sapiencia en un principio me la hizo antipática Se llama Palma Guillén”

La amistad entre ambas mujeres no se quebrantó nunca, y Mistral dejó parte de su herencia a Guillén, quien la cedió a los niños pobres de Montegrande, la pequeña ciudad del norte de Chile donde Mistral vivió con su madre y su hermana
Por desgracia –cuenta la propia Palma Guillén–, la envidia y la intriga también alcanzan a la gran escritora y educadora en nuestro país Hay quienes opinan que se le concede excesiva importancia Cuando Vasconcelos le pide al escultor Ignacio Asúnsolo que haga una estatua de la chilena para ponerla en el patio de la escuela que lleva su nombre, las murmuraciones reprobatorias se convierten en voces rencorosas Por qué una extranjera merece tales honores Gabriela Mistral se entera, se siente herida y decide marcharse del país antes de lo previsto (mayo, en vez de noviembre de 1924) Se apresura a concluir los asuntos en que trabaja Uno de ellos, cuya calidad se comprueba por su resistencia al paso del tiempo, es la antología Lecturas para mujeres, que ideó como una obra de educación complementaria, un primer acercamiento a obras literarias de alta calidad –el libro continúa imprimiéndose hasta la fecha, en la colección “Sepan Cuantos”, de Porrúa
El malestar de Gabriela Mistral se hizo patente por la manera en que subtituló la nota introductoria: “Palabras de la extranjera” Dice Palma Guillén:
Yo sé bien lo que le dolió sentirse “la extranjera” en este país que amó tanto como al suyo y del que quería ante todo ser amada

La introducción escrita por ella es una admirable presentación y exposición del libro en la que Gabriela desarrolla sus ideas acerca de la educación en general, pero es también una respuesta llena de dignidad a las críticas y a las ofensas que le hicieron En ella casi se excusa de haber venido a trabajar entre nosotros y para nosotros –ella que, dentro de su hispanoamericanismo verdadero y total, soñó siempre con una América Latina sin fronteras en la que el pensamiento y el trabajo pudieran circular libremente para bien y alegría de todos Firma con las palabras La Recopiladora, sin poner su nombre, para disminuirse como la disminuían y para quitarle importancia a la obra en la que la décima parte del material, cuando menos, está formado por textos suyos, escritos muchos especialmente para este libro
Entre los autores cuyos textos seleccionó, se encontraba Alfonso Reyes, quien a la sazón se encontraba en España, como encargado de negocios de la Legación de México Mistral le escribió por primera vez para acompañar el envío de un ejemplar de esas Lecturas… y solicitar su permiso para que la obra se reprodujera en España, eventualmente No se conserva la respuesta de Reyes, que debe haber sido favorable, pero a partir de entonces ambos escritores mantuvieron una correspondencia en la que puede verse con claridad la evolución de su amistad, que llegó a ser muy estrecha
El escritor chileno Luis Vargas Saavedra, gran conocedor de la obra de Mistral, reunió y anotó las 118 cartas que se conservan de ese intercambio bajo el título Tan de usted Epistolario de Gabriela Mistral con Alfonso Reyes, coeditado por la Universidad Católica de Chile y Hachette, un libro que es necesario imprimir en México
Reyes apreció y admiró a Gabriela Mistral tanto como Vasconcelos, y ella le retribuyó con admiración y cariño equivalentes En realidad, ella fue quien brindó la muestra más temprana:

¡Desconcertante Alfonso Reyes, hombre salido de nuestra América y en el cual no están los defectos del hombre de nuestros valles: la vehemencia, la intolerancia, la cultura unilateral! Al revés de eso, una cordialidad fabulosa hacia los hombres y las cosas, especie de amistad amorosa del mundo; paralelo con el amor de las criaturas, una riqueza de conocimiento del cual vive ese amor

El epistolario es en particular interesante por lo que atañe a José Vasconcelos, cuyos ires y venires Reyes y Mistral observan y comentan, especialmente tras la derrota electoral de aquél en 1929 Ella nunca dejó de estimar a Vasconcelos, pero le hace reproches que luego le confía a Reyes No obstante, en público jamás hizo un comentario en su contra
En “Himno a Gabriela”, que Reyes redactó para el volumen especial de Anales de la Universidad de Chile, le rinde homenaje luctuoso a Gabriela Mistral:

¿Qué latido de nuestra América no ha pasado por su corazón? Su inmensa poesía está tejida con todos los estambres que hilan el trabajo y la virtud de los hombres Así creían los antiguos que Heracles había construido el ara de Didima, con la sangre, los huesos, la sustancia misma de las víctimas ofrecidas
Yo no suelo hablar con tanto arrebato Yo reservo mi entusiasmo para quienes creo que lo merecen

En 1979, un sello chileno, editorial Nascimento, compiló en un volumen de 182 páginas una treintena de artículos de Gabriela Mistral bajo el título de Croquis mexicanos Como su nombre lo indica, son artículos que tienen como tema asuntos, personas y lugares de nuestro país, escritos entre 1922 y 1950 Hoy, gracias a las investigaciones de Pedro Pablo Zegers, jefe de Colecciones Especiales de la Biblioteca Nacional de Chile y devoto estudioso de la obra de Mistral, se han reunido 30 artículos más y 18 poemas dedicados a México, que serán integrados a la nueva edición de Croquis Mexicanos que prepara Ril Editores
En esa reunión de textos podremos escuchar hoy esa verdad que Vasconcelos le pedía hace 85 años a Gabriela No hay mejor manera de mantener viva su presencia entre nosotros

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