Le agradeceré publicar en este medio que da voz a los sin voz la denuncia de una nueva injusticia, cometida esta vez por órganos de la administración pública federal.
En 1991, mi esposa Gloria Moreno García –ella y un servidor somos dos maestros jubilados a la fecha– obtuvo un crédito para adquirir una vivienda mediante un cofinanciamiento Fovissste-Banamex, y el suscrito quedó como deudor solidario...