Exigen en Mérida retirar estatuas de conquistadores españoles

MERIDA, Yuc., 6 de agosto (apro).- Ofendidos por la reciente colocación de sendas estatuas dedicadas a los conquistadores españoles Francisco de Montejo, “El Adelantado”, y su hijo Francisco de Montejo, “el Mozo”, fundadores de esta ciudad y ong´s llamaron a la sociedad a derribarlas el próximo 12 de octubre, si el ayuntamiento no las retira.

El monumento que hoy se erige en una glorieta del emblemático Paseo de Montejo fue creado a iniciativa del conservador Patronato ProHistoria Peninsular de Yucatán A.C.  (Prohispen) con el financiamiento de la anterior administración municipal, que presidió el panista César Bojórquez Zapata, y desde su concepción fue motivo de polémica.

Los inconformes solicitaron a la autoridad municipal el retiro de las efigies de los Montejo mediante una carta acompañada de decenas de firmas, a las que se van sumando más a través de los sitios  www.vamosatirarelracismo.canek.org y www.vamosatirarelracismo.blogspot.com, así como en Facebook, donde el grupo aparece con el nombre “Los que no queremos una  estatua de Francisco de Montejo en Mérida”.

Ahí, Artemio Kaamal Hernández, coordinador de la asociación civil Kuxa´ano´on (que se traduce como “vivimos”), explica que el movimiento es encabezado por una organización ciudadana conformada por  asociaciones civiles y público en general y busca el retiro del Monumento a los Montejo.

“Ante la persistente invasión colonialista, la resistencia del pueblo maya permanece y se fortalece. La presencia y la vigencia de nuestra genética ancestral nos compromete a actuar con responsabilidad en defensa de nuestra identidad y de nuestras raíces”, indica.

“En el contexto de esa identidad, nace la pluralidad cultural que la historia define con mucha claridad. Es también donde se da el abuso de poder con su plataforma de dominación colonialista y el espacio donde revolucionamos nuestra conciencia histórica de quiénes somos y qué nos pertenece por derecho”.

Señala: “La conciencia de quienes somos tiene su origen en nuestras tradiciones, en nuestras leyendas, en nuestro legado cultural, en nosotros mismos y en la afirmación de nuestros valores donde las viejas estructuras de ‘la casta divina’, ante la desesperación de su agonía, resaltan sus añoranzas, sus nostalgias hacendarias y esconden de manera vergonzante sus orígenes, imitando poses de culturas occidentales, aplicando con saña el racismo y la discriminación”.

Y acusa a la autoridad municipal: “En vísperas de pasar a la historia como auténticos antiindigenistas, asumen acciones intentando tergiversar hechos históricos al proponer cambiar el curso de nuestra identidad, imponiendo a la sociedad, porque así les nació. Creo que fue la decisión de una sesión de cabildo, la escultura de Francisco de Montejo a quien señalan como fundador de la ciudad de Mérida.

 “¡Falso! Francisco de Montejo no fue el fundador de esta ciudad. Fue, eso si, el destructor de la antigua Ichkansijó. Fue el que vino a romper la armonía de la nacionalidad maya. Fue el que con la espada y la cruz rompió la cosmogonía de nuestra nacionalidad. Fue el que inició el sometimiento brutal de nuestro pueblo, el que sembró la violencia. Fue el que asesinó a mujeres, niños y ancianos en su afán ’civilizador’”, dice.

Añade: “Hoy en día, con otras estrategias los descendientes del colonialismo quieren continuar sus acciones malinchistas, represoras, misóginas y de barbarie asesinando la historia. Estos son los verdaderos propósitos de las autoridades municipales de Mérida, quienes emulando a Justo Sierra O´Really, ya quisieran que desapareciera nuestra cultura. Ellos son los que niegan nuestra genética ancestral y la de ellos mismos desconociendo a sus padres, dándonos lástima y vergüenza”.

Destaca que la agrupación Kuxa´ano´on A.C. “somos una nacionalidad viva con identidad propia, identidad que nos fortalece la diversidad cultural de nuestras nacionalidades, es el muro de contención para frenar todo lo que atente contra el universo indígena. Somos los que convocamos a todas las organizaciones indígenas y asociaciones hermanas del territorio maya, para iniciar una cruzada y quitar la escultura de Francisco de Montejo de este lugar. Su develación representa una agravio para el gran pueblo maya”.

Por su parte, el grupo pro derechos humanos Indignación, dijo que los monumentos tienen como objetivo recordar y honrar a quienes han sido víctimas de graves violaciones a los derechos humanos.

“Las sentencias que han emitido tribunales internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, han ordenado a los Estados señalados como responsables de violar derechos humanos el establecimiento de efigies o parques para recordar a las víctimas”, señaló.

“Consideramos que las ciudades, su semiótica, sus expresiones, con sentido de responsabilidad histórica, deben contribuir a honrar la memoria de quienes han sufrido actos de barbarie y deben evitar realizar propaganda a favor de actos racistas, discriminatorios o a honrar la memoria de quienes los cometieron”, añadió.

Dijo que “en años recientes en ciudades de Alemania se han levantado monumentos a las víctimas del holocausto; en ciudades de Argentina se han levantado monumentos a las madres de la Plaza de Mayo; en la capital de El Salvador un monumento honra la memoria de las víctimas de la guerra civil.

“España tiene una ley de memoria histórica y una parte de esa ley regula precisamente los monumentos y símbolos para prohibir que ensalcen el horror”, comentó.

Destacaron que las estatuas de los Montejo, “instaladas en esta ciudad sorpresivamente, sin información y sin consulta, constituyen un monumento que honra a quienes invadieron estas tierras hace 500 años y cometieron crímenes que hoy serían catalogados como de lesa humanidad: genocidio y etnocidio contra el pueblo maya peninsular”.

Resaltaron que “esos brutales acontecimientos fueron de tal magnitud que hasta hoy Yucatán, como México y América Latina, continúa enfrentando las consecuencias del despojo, el racismo y la discriminación que generaron y que se reflejan también en los altos índices de marginación, pobreza, inacceso a la justicia y discriminación que vive el pueblo maya en la península”.

Opinaron: “Ni siquiera importantes procesos sociales como la Independencia y la Revolución, que precisamente se recuerdan en este 2010 por la fuerza simbólica del Centenario y el Bicentenario, han resuelto la asimétrica relación que desde entonces lesiona los derechos de los pueblos originarios”.

Reiteraron que las estatuas a los Montejo no contribuyen a conocer la historia, “sino a desvirtuarla, y ocultan la barbarie al homenajear a los responsables de un doloroso proceso de exterminio y posterior sometimiento de un pueblo cuyas impresionantes manifestaciones culturales, religiosas artísticas y científicas fueron brutalmente atacadas y en gran parte destruidas”.

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