La mirada invisible: colectivo de fotógrafos ciegos

MÉXICO D.F., a 7 de julio (apro).- La mirada invisible conforma la exposición colectiva internacional de 15 fotógrafos que estará hasta el próximo 8 de agosto, cuyo interés radica en que los artistas son invidentes.

En el Centro de la Imagen se presenta el trabajo de estos fotógrafos provenientes de Estados Unidos, Escocia, Francia, Eslovenia y por supuesto México, curados por el fotógrafo norteamericano Douglas McCullo.

Antes de venir a México la muestra ya se había expuesto en el Museo de Fotografía de California (California Museum of Photografphy) durante el 2009, con el título original de Sight Unseen.

17, Instituto de Estudios Críticos, es quien coordinó el montaje y gira de la muestra en México, que a su vez celebra la entrega de un doctorado Honoris Causa al fotógrafo Evgen Bavçar, uno de los máximos exponentes a nivel internacional; así como la vida y labor de Gerardo Nigenda (1967-2010), el equivalente de Bavcar en México fallecido en mayo pasado.

La mirada invisible tiene contempladas tres posturas diferentes: La de un primer grupo que fotografía lo que imagina, es decir, describiendo o representando sus imágenes interiores a través de una cámara, recreando el original que está en su cabeza como es el caso de Evgen Bavçar, Pete Eckert, Alice Wingwall y los integrantes del colectivo americano Seeing with Photography.

Un segundo grupo es el que utiliza la cámara para expresar su percepción del mundo, cuyas imágenes escapan a estereotipos icónicos y estéticos. Son Ralph Baker, Henry Butler, Rosita McKenzie y Gerardo Nigenda, quienes toman la fotografía como una experiencia en la que involucran el resto de sus sentidos: un olor, un sonido, una textura o un sabor.

Y un tercer grupo compuesto por ciegos parciales que utilizan la fotografía para ver mejor. Bruce Hall, Annie Hesse, Michael Richard, y Kurt Weston (este último es el autor de la imagen que acompaña el cartel de la muestra bajo el título de ¿Miras la gran E?) dependen de dispositivos de ampliación, como un monitor, para conocer el mundo a través de sus tomas. Así se desplazan entre los límites de su vista y el deseo de imágenes.

De esta manera lo que se puede apreciar en la exhibición son series de fotoesculturas, desnudos, autorretratos, arquitectura, fotos de personas de la calle, e imágenes de la vida común.

Lo que genera interés por la muestra es que parte esencial de la fotografía es captar imágenes, y siendo que los artistas que presentan su trabajo carecen del sentido de la vista, ¿en que se basan entonces para hacer las tomas?

Según destaca el portal web del Centro de la Imagen, Evgen Bavçar dice que “lo significativo no es cómo fotografían los ciegos, sino su necesidad de imágenes, que existe independientemente de su condición de visión.

Según Bavçar, de origen eslovaco y francés quien inició en la fotografía en 1988, “no puedo pertenecer a este mundo si no puedo imaginarlo a mi manera. Cuando un ciego dice ‘imagino’, significa que también tiene representaciones internas de realidades externas.

“Por una acumulación histórica de prejuicios, la población regular ha creído poder reducir su relación con las imágenes a su aspecto estrechamente retinal. De ahí que los ‘videntes’ consideren que sin vista no hay imagen. Pero la ausencia de visión no implica falta de percepción, menos aún de pensamiento y capacidad de visualización.”

Aunado a esto, el fotógrafo por afición Alfredo Flores Vidales, durante el homenaje que se hizo a Gerardo Nigenda, considerado el más importante fotógrafo invidente de México, dijo:

“Lo que se eterniza es precisamente la emoción y los afectos que le dan sustento”.

Nigenda falleció el pasado 9 de mayo, y apenas la semana anterior se realizo el Noveno Coloquio La Mirada Invisible en el marco de la exposición. El iconoclasta solía detallar en escritura Braile el sentido de las imágenes captadas, su sentir y el por qué de sus tomas.

“Y es eso lo que todos los fotógrafos, videntes o ciegos, perseguimos y que quisiéramos atrapar, aunque nunca lo logramos en su totalidad, siempre capturamos algo y eso nos lleva a reintentar obtener lo otro que nos faltó. Es eso lo que significa, lo que se siente y que a final de cuentas constituye el sentido de la fotografía”, señala Flores Vidales en comunicado de prensa.

Cabe mencionar que el año pasado el mexicano Marco Antonio Cruz, fotógrafo y actual coordinador del semanario Proceso, obtuvo el Grange Prize de Canadá, uno de los premios más importantes de fotografía en el mundo, por la serie relacionada con este mundo de tinieblas y luz, Oscuridad habitada.

Cruz dijo entonces:

 “Lo importante es que el premio me permite la difusión sobre la situación de la ceguera en México, que es un problema social no resuelto sobre educación, salud, pobreza extrema de los grupos marginados de México que son los indígenas y campesinos, pues gran parte de la ceguera es por enfermedades curables.

“Tengo esperanza de que mis imágenes provoquen emociones sobre la situación social de los ciegos en México. Espero que mi trabajo contribuya al cambio de un problema de salud, educación y pobreza que afecta a la población más desprotegida: los indígenas y los campesinos.”

Esa serie por la que Cruz ganó el Grange Prize aún es visible en su página web: www.marcoacruz.com

Gerardo Nigenda perdió en 1999 a los 25 años el sentido de la vista debido a una retinopatía derivada de diabetes juvenil, pero fue más tarde a los 32 años cuando se inició en la fotografía aunada a textos en Braile.

Su hermano, Gustavo Nigenda, dijo durante el homenaje:

“Podría convertirse en un mito fotográfico, con el planteamiento de que la estética puede dejar de ser el leitmotiv de la fotografía, para entenderla como un instrumento de la necesidad de expresión interior a través de los sentidos”.

La muestra está en Plaza de la Ciudadela no. 2, esquina Balderas, Centro Histórico, de martes a domingo de 11 a 18 horas https://centrodelaimagen.conaculta.gob.mx

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