Narcoviolencia de exportación

La penetración de los cárteles mexicanos preocupa ya no sólo a las agencias policiacas federales Para el Pentágono ya es un problema de seguridad nacional La guerra del crimen organizado podría trasladarse al otro lado de la frontera por las alianzas de los cárteles del Golfo, Juárez, Tijuana y Sinaloa con bandas “bien establecidas” que operan desde cárceles y en las calles de Texas, Arizona y Nuevo México

Los cárteles mexicanos de la droga se han aliado con bandas estadunidenses de diferente origen étnico que actúan en ambos lados de la frontera y amenazan con reproducir, en el sur de Estados Unidos, la violencia que se registra en México

La mayoría son de origen hispano, pero también ya hay organizaciones delictivas integradas por negros y supremacistas blancos que se disputan el control del negocio de la distribución de mariguana, cocaína y heroína que llega de México, además de su participación en el tráfico de armas hacia el sur de la frontera

Una de las bandas más importantes es Barrio Azteca, que opera en Texas, Nuevo México y Arizona en alianza con el cártel de Juárez, pero que ha trabajado también para el cártel de Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán

Es tal la expansión de esas organizaciones del lado estadunidense de la frontera, como brazos de los cárteles mexicanos, que el pasado 27 de enero el jefe del Estado Mayor Conjunto del Pentágono, el almirante Michael Mullen, hizo pública su “extrema preocupación” por el fenómeno

En un encuentro en Washington con la prensa extranjera para hablar sobre las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos, Mullen destacó que varios jefes de los comandos que integran las Fuerzas Armadas coinciden en esa evaluación Citó entre ellos a James N Mattis, jefe del Comando de Fuerzas Conjuntas, y a Víctor E Renuart, jefe del Comando Norte

“Estoy extremadamente preocupado” por la frontera con México y (en general por) la guerra contra las drogas” en ese país, respondió el almirante cuestionado por la prensa mexicana

Máximo mando militar estadunidense, Mullen dijo que el creciente número de asesinatos y secuestros ocurridos en los últimos dos años a causa del narcotráfico “tiene toda nuestra atención” como problemas para la seguridad nacional de Estados Unidos, además de los conflictos en Afganistán, Irak y Paquistán

Este es un adelanto del reportaje publicado por la revista Proceso en su edición 1683 que empezó a circular el domingo 1 de febrero

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