En formato digital, el invaluable códice de La Cruz-Badiana

MÉXICO, DF, 17 de junio (apro) – Sin duda la dificultad de consultar materiales bibliográficos de exclusiva propiedad, antigüedad o historia, o de delicada preservación, está siendo superada con la llamada era digital Así, el famoso Códice De la Cruz-Badiano está ahora disponible en una versión en disco compacto, digitalizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
         Hace algunos años se discutía todavía cómo era posible que el gobierno foxista invirtiera millones de pesos en la construcción de un edificio para la megabiblioteca Vasconcelos, que a la postre sigue sin funcionar en su totalidad, en lugar de invertir en el respaldo digital de información difícil de consultar en sus fuentes originales
Por entonces se señalaba que con una mínima parte del presupuesto para la Vasconcelos, se lograría digitalizar los códices resguardados en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, ubicada en el Museo Nacional de Antropología
Hoy se ha digitalizado este códice (y algunos otros más que incluso entraron al proyecto de la Biblioteca Digital Mundial de la UNESCO), en el marco de la serie Códices de México, mediante el cual el INAH busca divulgar el conocimiento de estos documentos antiguos mediante su presentación en formato digital Así, se conserva el documento original "bajo estrictas medidas" en el Fondo Reservado
         La versión digital cuenta con una presentación del historiador Miguel León Portilla, para quien el Códice De la Cruz-Badiano es "un tesoro para despertar más el interés por estudiar la medicina indígena"
El investigador explica, según información del INAH, que el manuscrito fue hecho por encargo del virrey Antonio de Mendoza, quien murió días después en Perú, pero su hijo Francisco de Mendoza se encargó de ir al Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco para solicitar su elaboración Y les dio dos meses de plazo para luego enviarlo a España
         El médico, ticitl en náhuatl, Martín de la Cruz, heredero del arte de curar con plantas, animales y minerales, fue el encargado de su elaboración al transmitir oralmente sus conocimientos a Juan Badiano, quien era estudiante del mismo colegio
Según el INAH, fue un grupo de tlacuilos los encargados de ilustrarlo "con gran belleza y detalle" El libro se terminó el día de "la fiesta de Santa María Magdalena (22 de julio), y en el año de reparación del mundo de mil quinientos y cincuenta y dos"
         En su libro La herbolaria en México (Conaculta, 1998), Xavier Lozoya cuenta que el códice se elaboró originalmente con el título Libellus de medicinalibus indorum herbis ("Librito de las yerbas medicinales de los indios") y que fue hasta cuatro siglos después cuando se conoció como Códice Badiano Explica también que es en el siglo XX cuando reciben el nombre de códices por contener información dibujada
         El libro fue elaborado, dice, bajo la dirección de los frailes franciscanos "que deseaban enviar al rey Carlos V de España una prueba tangible de la capacidad intelectual y artística de los indios mexicanos"
Añade que el Libellus contiene información acerca del uso medicinal de más de 150 plantas originarias de México y por tanto se le considera el primer libro de herbolaria medicinal azteca y "una de las fuentes bibliográficas históricas de la materia médica de México"
         León Portilla refiere, en cambio, que el manuscrito fue un regalo del virrey Mendoza al rey Felipe II, quien lo resguardó en la Biblioteca de El Escorial, en España, y que años después fue vendido a Diego de Cortavila, farmacéutico del rey Felipe IV
         En la página web de Arqueomex se cuenta el largo periplo del códice que regresó a México en 1990 Luego de haber sido parte de la colección privada de Diego de Cortavila y Sanabria, fue adquirido por el cardenal Francesco Barberini, sobrino del papa Urbano VIII
En 1902 la colección privada del cardenal Barberini pasó a ser propiedad de la Biblioteca Apostólica Vaticana en Roma, donde el códice se guardó hasta 1990
         En aquel año, el papa Juan Pablo II realizó su segunda visita oficial a México, entre el 6 y 13 de mayo de 1990 Y la mañana del 7, en una visita a la residencia oficial de Los Pinos, se reunió con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari en privado
La revista Proceso consigna en su número 706 que intercambiaron regalos: Salinas le entregó al papa el libro México, territorio de solidaridad, y el jefe del Estado vaticano le dio al presidente tres medallas y el (invaluable) Códice De la Cruz-Badiano
         Por supuesto no fue en espontáneo obsequio El mismo Miguel León Portilla formó parte del Comité para la Restitución de Bienes Culturales de la UNESCO, que se encargó tiempo antes de solicitar a la Santa Sede la entrega del manuscrito

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