Agustín Lazo, en el Centro Cultural Universitario

MÉXICO, D.F., 21 de diciembre, (apro).- La Universidad Nacional Autónoma de México creó en 2007 un espacio de exhibición dentro del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde anteriormente se encontraba la Secretaría de Relaciones Exteriores, delimitado por la zona arqueológica de Tlatelolco, la iglesia de Santiago y la Plaza de las Tres Culturas.

Y es ese el lugar que ha sido destinado para mostrar completa la espléndida Colección Blastein, que presenta una retrospectiva con cerca de 100 obras del artista mexicano Agustín Lazo (1896-1971), bajo el título Las cenizas quedan.

          Lazo es considerado uno de los artistas mexicanos más importantes de la primera mitad del siglo XX, quien además de ser un pintor sobresaliente, se dedicó al diseño escénico y a la dramaturgia. Además, se le define como el iniciador del surrealismo en México y máximo representante de la corriente europea en la pintura mexicana, entre 1930 y 1949.

Nacido durante la Revolución Mexicana, en su madurez Lazo se involucró en todo el trabajo cultural relevante de José Vasconcelos, fundador de la Secretaria  de Educación Pública en 1921, y fue de la generación de Rufino Tamayo, Abraham Ángel, Antonio Ruiz El Corcito y Miguel Covarrubias, entre otros.

Los viajes que el pintor realizó a Francia, donde residió hasta 1932, marcaron su trayectoria, así como su identidad estética. Sus frecuentes contactos con los círculos de vanguardia, particularmente del surrealismo, lo llevaron a transitar por un pulcro constructivismo, llegando a un intenso lirismo. Su trabajo se respalda en sus teorías estéticas frente al realismo social, y sus retratos de la clase trabajadora muestran diferencias conceptuales con muchos de sus contemporáneos, que emprendieron una constante búsqueda por subrayar una identidad nacional. Lazo encontró ahí su propio lenguaje.

Después de seis años de intensa investigación y otros seis de montaje, James Oles ofrece esta retrospectiva como curador, un trabajo cuidadoso y complejo que muestra, además de su pintura, las obras de diseño escenográfico que Lazo realizó específicamente para el teatro dirigido por Celestino Gorostiza, así como con el trabajo relacionado con el grupo de Los Contemporáneos, al que perteneció.

El curador ha manifestado la importancia de difundir de manera más general el trabajo de este artista, que si bien ha sido reconocido y valorado dentro de la historia del arte de nuestro país, necesita una difusión más amplia.

El nombre de la muestra, Las cenizas quedan, alude al dicho “Donde hubo fuego, cenizas quedan”, que subraya la importancia de la labor de Lazo.

Se incluyen obras de 1917, así como algunos cuadros de los años 40. También se pueden apreciar aproximadamente 30 dibujos trazados para la escenografía y los vestuarios realizados específicamente para las compañías de teatro experimental, Teatro Ulises y Teatro Orientación.

La obra pictórica de Lazo siempre fue de caballete, y es que él nunca se sintió atraído por el trabajo a gran escala, como muchos de sus contemporáneos muralistas.

Recordemos al crítico de arte Luis Cardoza y Aragón, quien en 1940 escribió: “A Lazo, el tamaño y el sudor no le interesan”, y “es uno de los pocos pintores de su generación que nunca subió a un andamio, nunca hizo nada en mural, ni como asistente”.

También se exhiben 10 collages, técnica que le interesó en los años 30, trabajo que realizó con recortes de revistas ilustradas de finales del siglo XIX, mismo que reorganizó para crear un lenguaje de fuerte impacto surrealista.

Las acuarelas que presenta la retrospectiva son trabajos sumamente detallados, donde prevalecen los temas teatrales. Se exhiben algunos retratos que realizó la madre de Lazo, así como del poeta y amigo Xavier Villaurrutia, quien escribió de la pintura del artista muchos de los textos que ahora se conservan, por ejemplo: “Sí podemos entender la obra de Lazo, que son palabras fáciles de leer, pero son símbolos, tienen  una noción onírica, conceptos y metáforas, que se prestan a la interpretación y que quizás no haya un sentido preciso final. No es una obra didáctica.”

También encontramos pinturas de personajes del mundo de las letras, una sección dedicada a fotografías de la época que permiten conocer su contexto social, histórico y visual, y algunos libros ilustrados por él.

Además, se muestran varios tópicos preferidos del artista, como su atracción por la figura de los caballos.

Afortunadamente se publica un catálogo bilingüe ingles-español, que contiene aproximadamente 80 imágenes y textos de Villaurrutia, que logran dar un contexto intelectual y visual del artista.

Vale la pena, sin duda, acercarse a disfrutar el trabajo de este pintor mexicano que logró tener una vida productiva, debido a su discreción, soledad y talento, que pudo apoyarse en la teoría para crear un lenguaje propio.

Agustín Lazo. Las cenizas quedan, permanecerá abierta al público hasta el 25 de abril del 2010. Aproveche sus vacaciones de fin de año, si viene al Distrito Federal, para acercarse al recinto extramuros de la UNAM en avenida Flores Magón No.1, esquina Eje Central, Nonoalco Tlatelolco (Metro Tlatelolco).

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